El coruñés Diego Bello.

El coruñés Diego Bello. CEDIDA

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La familia de Diego Bello espera justicia 6 años después de su asesinato: "Tenía un corazón enorme"

Los padres del joven coruñés asesinado en Filipinas declararán en una vista la próxima semana

Más información: El coruñés Diego Bello fue asesinado a sangre fría por tres policías

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"Diego es un viajero y un explorador del mundo desde los 18 años. Nunca, en ningún sitio, tuvo ningún problema legal, ni con las drogas ni nada. Es una persona trabajadora", dice todavía hablando en presente su tío, Francisco Lafuente, seis años después del asesinato del empresario coruñés a manos de tres policías de la Comisaría Municipal General Luna en Filipinas.

En la madrugada del 8 de enero del 2020, el capitán Panuelos, el sargento Cortés y el sargento Pazo dispararon hasta seis veces al coruñés. En el atestado policial que redactaron posteriormente alegaban que Bello estaba implicado en actividades de narcotráfico, que él había disparado primero a los agentes y que portaba una riñonera con dinero enrollado y 24,83 gramos de cocaína.

Un informe de la agencia de investigación criminal de filipinas, al que ha tenido acceso EL ESPAÑOL, desmiente todo ello.

El documento del NBI, equivalente al FBI estadounidense, acusa a los tres policías de haber manipulado pruebas, como colocar casquillos "vinculados a otras ejecuciones de la Policía". Además, Diego no figuraba en ninguna lista de sospechosos de la Agencia Antidroga de Filipinas (PDEA) y, en las últimas imágenes en las que se ve al joven, este no portaba ninguna riñonera.

Francisco recuerda el momento en el que la familia supo del asesinato con "gran desesperación, impotencia y una desazón terrible porque no entendíamos qué había pasado". Los familiares de Diego habían ido de visita a la isla en la que vivía, Siargao, solo seis meses antes: "Él llevaba una vida muy tranquila, estaba tirando para adelante con sus negocios. La noticia de que lo había asesinado la policía filipina era algo que no concebíamos".

Pedro Moreno, socio del coruñés, cuenta en el documental Justicia para Diego de RTVE que a su llegada al hospital "la enfermera me dijo: 'Tu amigo está muerto'. [...] Afronté la realidad, que él se había ido y solamente decírselo a la familia e intentar resolver aquello de alguna manera".

Bruno Bello, hermano de Diego, fue quien recibió su mensaje. Ahora cuenta que entonces sintió "un mazazo muy grande. Nos cogió completamente por sorpresa porque no esperas en ningún momento que te llamen para decirte que a tu hermano lo acaban de matar, y menos en las circunstancias que fueron".

Entonces Bruno recurrió a Guillermo Mosquera, amigo suyo y abogado. "Bruno me llamó a las 11 de la noche más o menos. Me contó poco, pero me dijo: 'Han matado a mi hermano. Han matado a mi hermano. Tráemelo'. La primera noticia que tuve fue esa", cuenta el letrado ya desde Manila en conversación telefónica.

Para su tío, saber que Diego estuvo acompañado fue "un consuelo pequeño, pero que no quita todo el trauma, todo el pesar y toda la angustia" que vivieron.

Xustiza para Diego

A los pocos días, familiares y amigos se organizaron para crear la plataforma Xustiza para Diego. "Veíamos venir que iba a ser algo más largo de lo que pensábamos. La plataforma nació para seguir a lo largo de los años exigiendo la justicia que se merece mi hermano. Estoy agradecido porque todo el mundo nos echó una mano enorme. Eso nos valió para seguir", explica Bruno.

La plataforma se financia a través de las ventas de la web de Mamon Surf, una marca de ropa creada por Diego en Filipinas: "Cada compra está destinada a pagar los gastos judiciales y demás. Y es un homenaje. Cada vez que veo a alguien con la camiseta de Mamón por la calle me acuerdo de manera especial de Diego. Al final se trata de mantener su memoria".

Mamon – Surf Co

Mamon – Surf Co CEDIDA

El apoyo, y una recogida de firmas que en cuestión de días sumó decenas de miles de nombres, "dicen mucho sobre quién era mi hermano y cuánta gente lo quería y lo sigue queriendo a día de hoy".

Para el abogado, la presión internacional que se generó en torno al asesinato fue clave para agilizar los procedimientos.

Francisco también agradece que en estos años "hemos tenido el apoyo de todo el mundo. Dentro de la desgracia y del dolor, pudimos saber que desde el primer momento, cuando intentamos que se reparara esa injusticia y esa tremenda mentira que quería dar por válida la policía filipina, todo el mundo se unió y todos los que tenían posibilidad de echar una mano, la echaron".

"La primera batalla fue conseguir que Diego, que su cuerpo, volviera para tener ese pequeño alivio de saber que estaba con nosotros", explica.

En Filipinas, contaron con la colaboración de la Comisión de Derechos Humanos en el país, que inició una primera investigación, y también de varias autoridades judiciales. "Nadie se creyó en ningún momento que Diego fuera un narcotraficante", subraya Francisco, algo que las investigaciones posteriores de la policía filipina y el NBI han constatado.

"Todo fue preparado para acusarlo falsamente y justificar su asesinato a sangre fría, que es lo que ahora mismo se está juzgando en Filipinas", añade.

Una concentración promovida por la Plataforma Justicia para Diego.

Una concentración promovida por la Plataforma Justicia para Diego.

El proceso judicial comenzó con una denuncia ante la Audiencia Nacional para conseguir que repatriasen el cuerpo y se iniciase una investigación. A los pocos meses, la pandemia de COVID ralentizó todos los procedimientos. "Fue muy duro", cuenta Mosquera, agradeciendo el apoyo de Exteriores y del cónsul de España.

Juicio en Filipinas

Este mismo miércoles, Pilar y Alberto, los padres de Diego, llegaron a Filipinas junto a Guillermo Mosquera. El próximo 16 de enero testificarán en Manila en una nueva vista del juicio por el asesinato.

Previamente se había dictado una orden de búsqueda y captura sobre el capitán Panuelos, el sargento Cortés y el sargento Pazo, tras la cual "desaparecieron".

"Todos sabíamos dónde estaban porque publicaban en redes sociales, pero no los querían detener", añade el abogado. Tras la intervención de representantes de la Unión Europea, los policías se entregaron y entraron primero en una cárcel de policías y más tarde en la prisión de Manila City. Habían pasado tres años desde el asesinato.

La base del juicio actual está en el informe realizado por el NBI en el 2022. En la primera fase, se denegó la libertad bajo fianza de los acusados y el juez resolvió "que hubo un ánimo de matar y por eso los mantiene en prisión". Ahora el juicio entra en su cuarto año con los testimonios de sus vecinos, que aquel día "escucharon los disparos y los gritos", de la persona responsable del primer reconocimiento médico, los forenses que hicieron la autopsia en España y sus padres, entre otros.

El asesinato de Diego se produjo en un momento en el que en el país se libraba una guerra contra el narcotráfico con muertes similares a la del coruñés. La defensa de la familia tiene constancia de casos parecidos, aunque indica que esta fue la primera vez que el asesinado era europeo y español: "Hay casos, pero de filipinos. De hecho, la pistola que supuestamente Diego llevaba, del calibre 45, un arma muy grande y que no es normal que la gente tenga, se ha encontrado en otros asuntos similares".

¿Por qué fueron a por Diego? "Eso lo desconocemos", declara el abogado, que añade que "no podemos saberlo ni especular. El ánimo que llevó a esos policías o si hubo alguien que se lo indicó, es algo que solo nos pueden decir quienes lo han realizado. Si ha sido porque a Diego le iba bien en la isla, que si le estaba quitando posibilidades de negocio a otras personas... Eso no lo sabemos".

El viernes sus padres declararán. "Tienen fuerza más que suficiente para llegar hasta el final. Cada vez que venimos es una situación dura y con muchas emociones. Este era el país en el que estaba su hijo y le gustaba mucho. Ellos poco a poco siguen adelante para hacer lo que todos los padres harían, que es buscar justicia para su hijo y limpiar su nombre".

Desde A Coruña, su tío Francisco subraya que "no acusamos nosotros, acusa un juez filipino a tres policías de haber asesinado a sangre fría a Diego y haber preparado pruebas para incriminarlo. Esperamos que este año se acaben las vistas orales. Por ahora estamos en el buen camino. Para el resultado final habrá que esperar".

"Lo único que pedimos desde el primer momento fue justicia para Diego", reitera.

El juicio probablemente se extenderá hasta el 2027. Cuando termine, habrá una sentencia que finalmente condene, o no, a los tres policías acusados.

"Espero, creo y deseo que van a salir condenados y esperemos que con la máxima pena posible", señala Bruno. La próxima semana viajará a Manila junto a Rebeca, la mejor amiga de su hermano, para apoyar a sus padres en el juicio. Pese al dolor, admite que "todo lo que pasó a mi familia la unió muchísimo más".

Un corazón "enorme"

Diego llevaba unos años viviendo en Filipinas y, aunque tenía afán por conocer mundo, siempre regresaba a A Coruña.

Diego Bello.

Diego Bello. CEDIDA

"Estuvo en Londres, Australia, Berlín... pero siempre volvía. Siempre pasaba aquí dos o tres meses porque le gustaba estar aquí. Era un trotamundos, pero nunca perdió la conexión con su casa, con sus padres, con su familia y con sus amigos", cuenta su tío, que lo recuerda como un chico "que no podía estarse quieto. Era una persona que te envolvía y ese era su encanto".

Preguntado por cómo recuerda a su hermano, Bruno hace una pausa antes de afirmar: "Era una persona muy alegre, que no hacía daño a nadie. Todo lo que te pueda decir es bueno y no porque yo sea su hermano. Él te conocía de media hora y ya te entregaba su casa, te regalaba una camiseta de su marca... Tenía un corazón enorme".