Javier Lambán.
Javier Lambán y la huella que permanece
La política, cuando se ejerce con honestidad, deja huella. Cuando se vive con compromiso, se transforma en historia. Y ese fue el caso de Javier Lambán.
Recuerdo muchos momentos vividos junto a Javier Lambán Montañés.
Mi llegada al Ayuntamiento de Ejea de los Caballeros en 2007 y su despedida en 2014.
Su entrada en el Gobierno de Aragón y, con el tiempo, su salida.
Mis años de aprendizaje frente a sus años de experiencia.
Instantes compartidos que hoy se tiñen de una inevitable nostalgia.
Vuelve a mi memoria el 14 de enero de 2020, festivo local, Día del Voto, una fecha profundamente arraigada en Ejea de los Caballeros.
Javier Lambán entre Teresa Ladrero y Juana Teresa Guilleme. PSOE
Aquella tarde, Javier vivió uno de esos momentos que justifican toda una vida pública: rodeado de compañeros, de representantes de la política local, provincial y aragonesa, de todas las sensibilidades, en un Teatro de la Villa lleno hasta los límites, donde el aplauso no cesaba y el reconocimiento era unánime. Fue homenajeado en vida como Hijo Predilecto de la Villa, un título que le emocionaba especialmente y que no tardó en compartir con orgullo.
Acudimos entonces a la segunda parte de El Quijote, donde Miguel de Cervantes escribe: "Una de las cosas que más debe de dar contento a un hombre virtuoso y eminente es verse, viviendo, andar con buen nombre por las lenguas de las gentes, impreso y en estampa".
Ese aforismo guio su nombramiento, porque Javier encarnaba, quizá como pocos entre nuestros contemporáneos, esa conjunción de inteligencia, compromiso y vocación pública.
"Lambán conocía y amaba a su pueblo, representaba lo mejor de nuestras esencias y sostenía una trayectoria impecable sin perder nunca la memoria de sus raíces"
El Ayuntamiento de Ejea quiso así poner en valor ese "buen nombre", no sólo para honrar al "hombre virtuoso", sino para enriquecer la memoria colectiva de una villa construida también por quienes la han servido con excelencia.
Para mí, nombrarle fue un honor, pero también una obligación moral: él, como pocos, conocía y amaba a su pueblo, representaba lo mejor de nuestras esencias y sostenía una trayectoria impecable sin perder nunca la memoria de sus raíces.
Más allá de sus méritos profesionales, intelectuales y humanos, quisimos subrayar su profunda ejeanidad. Una palabra que él mismo acuñó, siendo alcalde, al calor de la conmemoración del IX Centenario de la incorporación de Ejea al Reino de Aragón, que impulsó con acierto en 2010.
En sus propias palabras: "Ejeanidad es una manera de ser, un anhelo compuesto de respeto a la historia, al patrimonio cultural y artístico, y a las tradiciones y de amor a las mismas. Pero también un afán por la modernidad y el progreso. Una mirada diáfana hacia el futuro. Es, además, una decidida asunción de los valores cívicos de la tradición humanista e ilustrada y de la defensa de los valores comunes al resto de la cultura española y europea".
Su trayectoria política fue larga y fecunda, de esas que sólo pueden sostenerse desde el liderazgo auténtico. Porque Javier Lambán lo fue: un líder capaz de motivar, de movilizar y de emocionar. Alguien que abrió caminos, trazó horizontes y supo convertir los desafíos en oportunidades compartidas.
Ya desde joven apuntaba maneras. En la escuela y en el instituto destacó como alumno brillante. Más tarde, doctor en Historia, defendió su tesis doctoral, La reforma agraria en Aragón en la Segunda República, en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza en 2014, en un acto al que tuve el privilegio de asistir.
Felipe González en un acto en recuerdo de Javier Lambán.
Su última obra, presentada a título póstumo en el CAEE, un espacio que él mismo impulsó en Ejea durante su etapa al frente de la DPZ y que llevará su nombre, fue un ensayo que recuperaba y adaptaba aquel trabajo académico en el tramo final de su vida.
Su ausencia es cercana, demasiado reciente, y aún duele. Pero el recuerdo no se quedará anclado en la tristeza. Permanecerá también en la gratitud, en el respeto y en esa memoria compartida que da sentido a una comunidad.
Porque la política, cuando se ejerce con honestidad, deja huella. Cuando se vive con compromiso, se transforma en historia.
Y hay nombres, como el de Javier Lambán Montañés, que merecen perdurar. No por el poder que ostentaron, sino por el servicio que ofrecieron.
Tu pensamiento queda en los libros. Tu huella, en la tierra.
Gracias, Javier.
*** Teresa Ladrero Parral es alcaldesa de Ejea de los Caballeros, vicepresidenta de la Diputación Provincial de Zaragoza y secretaria general del PSOE de Zaragoza.