Jaime Olmedo, rector de la Universidad Camilo José Cela y recién nombrado académico de número de la Real Academia de la Historia.
Una hora lírica de España: cuando la palabra se convierte en memoria viva
La cultura es, en esencia, una conversación que atraviesa el tiempo. Y en esa conversación, la amistad es también una forma de conocimiento.
Hay momentos en la vida de las instituciones que trascienden lo académico para convertirse en memoria viva. La reciente recepción de Jaime Olmedo en la Real Academia de la Historia ha sido, sin duda, uno de ellos; una celebración de la inteligencia, de la palabra y del tiempo.
Su discurso Una hora lírica de España: quinientos años de historia y literatura en 1526, no fue sólo una lección magistral de erudición; fue un puente tendido entre siglos, una arquitectura de memoria donde historia y literatura dialogan como dos ríos que, al encontrarse, se ensanchan.
Como él mismo sugiere, la literatura no es sino una forma de historia, y la historia, una narración profunda del alma humana.
Jaime Olmedo ha sabido hacer de su palabra una casa abierta, donde conviven Garcilaso y Boscán, los ecos de 1526 y la sensibilidad contemporánea.
En su discurso, la España del Renacimiento no es un pasado remoto, sino un latido que aún se hace eco en nuestra identidad cultural.
Hay en su voz una elegancia serena, una forma de pensar que ilumina sin estridencias, como esa luz de la tarde que revela la belleza de las cosas sin necesidad de nombrarlas.
Jaime Olmedo.
A su lado, con la complicidad intelectual y la amistad profunda que sólo los espíritus afines conocen, Luis Alberto de Cuenca ofreció una contestación que fue mucho más que un discurso; fue un abrazo literario.
En sus palabras, de una lucidez tan culta como cercana, reconoció no sólo al académico, sino al hombre, al amigo, al servidor de la cultura. Subrayó con precisión la doble dimensión de Olmedo; erudito riguroso y humanista generoso, capaz de tejer historia, literatura y pensamiento en una misma trama de sentido.
Este diálogo entre ambos, más que académico, casi musical, recordó que la cultura es, en esencia, una conversación que atraviesa el tiempo. Y que en esa conversación, la amistad es también una forma de conocimiento.
"Cela entendió como pocos que la literatura no es sólo belleza, sino verdad; no sólo estilo, sino mirada"
No es casual que el rector de la Universidad Camilo José Cela protagonice este momento.
Porque la Universidad Camilo José Cela nace precisamente de esa misma vocación; la de formar no sólo profesionales, sino ciudadanos con mirada amplia, con sensibilidad histórica y con conciencia del valor de la palabra.
En este sentido, la figura de Camilo José Cela planea sobre este acontecimiento como una presencia viva. Cela entendió como pocos que la literatura no es sólo belleza, sino verdad; no sólo estilo, sino mirada.
Y esa herencia, la de una inteligencia libre, irónica, profundamente humana, encuentra hoy continuidad en proyectos académicos y vitales como el que encarna Jaime Olmedo.
Porque hay instituciones que enseñan, y otras que además dejan huella. Y hay hombres que ocupan cargos, y otros que construyen legado.
Este ingreso en la Real Academia de la Historia no es sólo el reconocimiento a una trayectoria brillante; es también la confirmación de una forma de entender la cultura; como servicio, como compromiso y como diálogo constante entre pasado y futuro.
En tiempos donde la inmediatez parece imponerse, actos como este nos recuerdan que hay otra velocidad, la de la inteligencia, la de la reflexión, la de la belleza, que es la que verdaderamente construye civilización.
Y quizás por eso, al escuchar a Jaime Olmedo y a Luis Alberto de Cuenca, uno tiene la certeza de que España sigue escribiendo, en voz baja pero firme, algunas de sus páginas más luminosas.
*** Fernando de Saavedra es director de gabinete de presidencia de SEK Education Group, y director de Gabinete de Rectorado de la Universidad Camilo José Cela (UCJC).