Jaume Collboni, alcalde de Barcelona, junto a Xavier Trías, Ada Colau, Ernest Maragall y Daniel Sirera, el pasado sábado.

Jaume Collboni, alcalde de Barcelona, junto a Xavier Trías, Ada Colau, Ernest Maragall y Daniel Sirera, el pasado sábado. Europa Press

LA TRIBUNA

Ni Ada, ni estelada: Barcelona, 'seny' y libertad

Había que dejar atrás la pinza del Ayuntamiento populista y la Generalitat separatista. Entre un Collboni sin Colau y un Trias con ERC, el mal menor para el PP era obvio.

20 junio, 2023 03:36

Barcelona es una gran ciudad. Es una sociedad abierta, plural y compleja. El 28 de mayo las urnas hablaron y pudimos escuchar muchas voces, muy diferentes, incluso contradictorias. Pero, sin duda, hubo una voz más clara y rotunda que ninguna otra y que decía "con Colau, no".

Los barceloneses dijimos que no queríamos más de lo mismo. Pero también dimos la espalda al separatismo. Barcelona quería algo diferente.

Daniel Sirera (PP) felicita a Jaume Collboni (PSC) tras votarle como alcalde de Barcelona.

Daniel Sirera (PP) felicita a Jaume Collboni (PSC) tras votarle como alcalde de Barcelona.

Quería dejar atrás la pinza empobrecedora del Ayuntamiento populista y la Generalitat separatista. Y, de hecho, ese era también nuestro compromiso electoral, el del Partido Popular. A saber, liberar la ciudad del mal gobierno del populismo y de la división del separatismo. No fue fácil, pero hemos cumplido.

Debíamos pasar página después de estos ochos años de experimentos ideológicos y de declive económico, cultural y social. Hemos sufrido un gobierno de Colau y Collboni malo. Objetivamente malo.

Las calles están más sucias que nunca. Los barrios son más inseguros. Han creado el caos circulatorio allí donde había orden. Sus inventos urbanísticos han resultado en una ciudad de primera y una ciudad de segunda.

No podíamos pasar de Colau y Collboni a Collboni y Colau. Colau debía quedar fuera de la ecuación. Pero un gobierno con ERC tampoco hubiera sido mejor. Son el mismo intervencionismo económico, pero con un lazo amarillo en la solapa y una estelada en el balcón.

Debemos agradecerle a Xavier Trias que nos facilitara la decisión. Entre un Collboni sin Colau y un Trias con ERC, el mal menor era ya muy evidente. Su pacto de gobierno con Ernest Maragall y su llegada al Ayuntamiento de la mano de Artur Mas y Laura Borràs, dos personajes tóxicos para la historia de Cataluña, era muestra de una soberbia que se vería ratificada poco después.

Trias despidió su carrera política con un poco elegante "que os zurzan a todos", mostrando que el nacionalismo catalán siempre ha creído que las instituciones son suyas. Creen que no necesitan respetar el pluralismo existente en nuestra compleja sociedad.

Barcelona necesitaba un gobierno mejor. Por esta razón, debíamos superar el colauismo. Pero Barcelona también necesitaba un gobierno más integrador, un gobierno para todos sus ciudadanos. Por esta razón, la alternativa no podía ser el separatismo.

"El PP ha demostrado ser un partido con sentido de Estado al evitar que los separatistas puedan poner la ciudad al servicio de un segundo procés"

Ni Ada, ni estelada. Barcelona, seny y libertad. El Partido Popular ha demostrado ser un partido con sentido de Estado al evitar que los separatistas puedan poner la ciudad al servicio de un segundo procés.

Pero también somos un partido con sentido de ciudad. Un partido que ama Barcelona. Y por esta razón luchamos y conseguimos que el populismo no estuviera en el gobierno municipal. No queríamos a quienes han destruido Barcelona, ni tampoco a quienes quieren destruir España.

Por eso ofrecimos a Jaume Collboni un Pacto por Barcelona, una agenda de libertad, seguridad y prosperidad para todos los barceloneses. Nunca hemos pedido sillas. Sólo hemos pedido lo mejor posible para Barcelona. Y, de momento, lo hemos logrado.

A partir de ahora vamos a estar en una oposición leal y constructiva, pero también firme a favor de la libertad y de la convivencia. Vamos a seguir defendiendo un Ayuntamiento sensato y moderado. Defenderemos el derecho de los barceloneses a vivir tranquilos, a tener unas políticas que resuelvan problemas y se alejen de soflamas populistas o identitarias.

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Los barceloneses ya hemos sufrido demasiado las políticas de la división. Es hora de recuperar la tranquilidad, el reformismo prudente, la buena gestión y el trabajo de verdad. Defenderemos un Ayuntamiento que se atreva a exigirle al Estado y a la Generalitat las infraestructuras que necesitamos, como la ampliación del aeropuerto o la finalización de la línea 9 de metro. También seguiremos exigiendo más agentes policiales y más vivienda asequible.

En definitiva, tendremos un gobierno municipal que no nos gusta. Pero hemos empezado a construir una alternativa al populismo y al separatismo. El voto de los cuatro concejales del Partido Popular en Barcelona fue un primer acto de libertad y de responsabilidad que marca el camino para los próximos años.

Seremos oposición. Oposición constructiva y leal a los barceloneses. Seremos los garantes de la moderación y la sensatez. Aquellos con los que podrán contar para bajar impuestos y para mejorar la seguridad y el bienestar. Aquellos que nunca permitirán volver al peor pasado, al del conflicto y la división. Aquellos que defenderán con todas sus fuerzas una Barcelona mejor.

*** Daniel Sirera es concejal y presidente del Grupo Municipal del PP en el Ayuntamiento de Barcelona.

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