El Nuevo San Mamés, el estadio del Athletic Club de Bilbao.

El Nuevo San Mamés, el estadio del Athletic Club de Bilbao.

LA TRIBUNA

La filosofía del Athletic

El autor critica la política "excluyente" y nacionalista del Athletic de Bilbao y recuerda el beneplácito del franquismo respecto a ella.

29 marzo, 2021 02:23

El Athletic Club de Bilbao se ha clasificado para dos finales consecutivas de la que se dice que es su competición talismán, la Copa.

La primera final tendrá lugar el 3 de abril, en Sevilla. Corresponde a la final del año pasado, contra la Real Sociedad, aplazada por la primera oleada de la Covid.

La segunda, el 17 de abril, correspondiente a la de este año, se celebrará en el mismo estadio de La Cartuja de Sevilla, contra el F.C. Barcelona.

Es momento de recordar eso tan difuso que se llama la filosofía del Athletic. Tema que en el País Vasco, y en particular en Vizcaya, es tabú. Porque todo el mundo apela a ella para explicar lo que es el Athletic, pero nadie se detiene a investigar lo que realmente significa.

Esto es propio del espíritu romántico. El mismo que informa la aparición de los nacionalismos de ese tipo, incluido el vasco por supuesto.

Esos en los que la historia se envuelve en la leyenda y los orígenes quedan difuminados por una especie de niebla que borra todos los perfiles, que impide ver con claridad y que sólo se queda con los sentimientos, con las sensaciones. Sensaciones que pueden ser más o menos superficiales o profundas, según cómo las viva cada cual.

No soy muy aficionado al fútbol, o cada vez menos. Cuando vivía mi padre, gran consumidor de partidos, el fútbol suponía una forma más de comunicarme con él, y por eso estaba más pendiente.

¿Qué es eso de Euskal Herria aplicado a un club de fútbol como el Athletic?

Él siempre seguía lo que hacía su Sevilla del alma. Pero por el Athletic sentía respeto y también simpatía, a raíz de esa filosofía que exige jugar sólo con los de casa. Filosofía que, según él, todos los equipos españoles deberían cumplir para jugar en igualdad de condiciones.

Si se entra en la página web del Athletic Club se encuentra un apartado que habla de su filosofía y que se resume en lo siguiente: “La totalidad de los jugadores del Athletic Club han nacido o han sido formados en Euskal Herria”.

Para empezar, ¿qué es eso de Euskal Herria aplicado a un club de fútbol como el Athletic, tan enraizado en la historia del fútbol español desde su mismo origen? Esta es una prueba más de los estragos que la ideología nacionalista ejerce en todos los ámbitos del País Vasco.

Y así es como la página web nos muestra un mapa interactivo de la Euskal Herria histórica y cultural. Un mapa que distingue las tres provincias vascas, Navarra y los tres territorios históricos del País Vasco francés, Lapurdi, Benabarra y Zuberoa.

Y nos están diciendo desde el club que cualquier persona nacida en esos territorios tiene derecho a jugar en el Athletic. Impresionante. ¿Se dan cuenta desde el club de la majadería?

Porque, vamos a ver. ¿Cuántas personas saben en esos territorios franceses que existe un club de fútbol que se llama Athletic de Bilbao?

Y de esas personas que lo sepan, ¿cuántas tienen interés en seguir las vicisitudes del equipo o de jugar en él? ¿Saben allí que el Athletic se ha clasificado para las dos finales de Copa o les importa una higa?

Si los jugadores no eran nacidos, pero sí con padres nativos, sí podían jugar en el club

Allí se interesan sobre todo por el rugby. Y el único club de fútbol de referencia es el Aviron de Bayona, que juega en la 5ª división de Francia. Del fútbol español lo único que les interesa es saber lo que hace su idolatrado Zizou en el Real Madrid.

A mí esto me recuerda lo que practican ciertos periódicos locales, de adscripción nacionalista, que se editan en el País Vasco y que nos dan noticias del País Vasco francés, cuando allí nadie los lee.

Pero les da igual. Nos muestran una ficción de un País Vasco transfronterizo que solo está en su imaginación. Pretenden practicar eso de las profecías autocumplidas y así llevan casi 50 años, desde el inicio de la Transición, sin que nadie al norte de los Pirineos se haya enterado todavía. Es patético.

Dicen también que todos los jugadores del Athletic son nacidos o formados allí. Pero sabemos que eso no es cierto en algunos casos. Porque si no eran nacidos, pero sí con padres nativos, sí podían jugar en el club. Lo cual se traducía en exclusiones sangrantes de jóvenes que siempre han querido, con toda su ilusión, jugar en el Athletic.

Es el caso, por ejemplo, de Lázaro Sarabia, que no firmó con el Athletic el contrato de sus sueños, a mediados de los años 60, porque había nacido en Jaén, de donde procedía toda su familia. Lo contó en una entrevista el genial Manu Sarabia, que siendo doce años más joven que su hermano, y ya nacido en Vizcaya, sí pudo jugar en el Athletic.

Hay que tener en cuenta que estos criterios excluyentes se aplicaban en pleno régimen franquista, cuando el Athletic ganó más Copas del generalísimo Franco que ningún otro club de España. Nueve, en concreto, por ocho el Barcelona y seis el Real Madrid.

El régimen franquista avalaba la filosofía del Athletic

Dicho de otro modo: el régimen franquista avalaba la filosofía del Athletic.

Pero el caso es que, a pesar de lo ocurrido durante el franquismo con el Athletic, el club parece eximido de dar explicaciones.

El propio José Ángel Iríbar (el deportista que más veces estrechó la mano del general Franco), a propósito de la próxima final de Copa contra la Real Sociedad, ha recordado con nostalgia en una entrevista reciente que en su época “nuestros derbis eran de once vascos contra once vascos; era todo más cercano”.

Lo que no dice es que eso pasaba justamente en la época de Franco. Recuerdo la que le montaron en el Ayuntamiento de Bilbao al añorado alcalde Iñaki Azkuna, fallecido en 2014, cuando tuvo que retirar, contra su voluntad, los retratos de sus antecesores en el cargo (antecesores pertenecientes al periodo franquista) y trasladarlos desde la planta de alcaldía a un espacio aparte resignificado para la ocasión.

Y todo esto a cuenta de la memoria histórica, que ha hecho retirar de los espacios públicos toda simbología franquista.

Pues bien, ¿hay mayor simbología franquista en Bilbao que la historia del Athletic Club, con su filosofía tan respetada durante el franquismo y con el mayor número de Copas del generalísimo Franco en sus vitrinas?

*** Pedro José Chacón Delgado es profesor de Historia del Pensamiento Político en la UPV/EHU.

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