Phoenix, el robot humanoide de Sanctuary AI

Phoenix, el robot humanoide de Sanctuary AI Sanctuary AI Omicrono

Tecnología

El robot humanoide que se adelanta al Tesla Bot: aprende de los humanos para mandarlos al paro

La empresa Sanctuary AI acaba de presentar Phoenix, un robot capaz de realizar cientos de tareas humanas gracias a su entrenamiento con IA.

20 mayo, 2023 03:10

En los últimos meses, varias compañías han presentado sus últimos progresos en el desarrollo de robots humanoides con inteligencia artificial, en una carrera tecnológica de incierto resultado pero con un spoiler muy evidente: supondrán un terremoto en el mercado laboral. Tras el vídeo que muestra los avances de los Tesla Bots, que ya caminan y cogen objetos, la última en anunciar sus avances ha sido la empresa canadiense Sanctuary AI, que ha presentado Phoenix, su nuevo robot humanoide de sexta generación con el que aspira a conseguir "la primera inteligencia similar a la humana en robots de propósito general (GPR)".

Aunque la forma humanoide no es la más eficiente para muchos trabajos, como lleva demostrando la industria desde hace décadas, este tipo de dispositivos robóticos están diseñados para emular el mayor número posible de tareas humanas. Más allá de los robots que imitan tan bien las expresiones humanas que dan miedo, los que parecen poco más que bustos parlantes o robots domésticos como Astro de Amazon, empresas como Figure, OpenAI o la propia Sanctuary AI han apostado por este factor de forma. ¿El motivo? Los edificios y la mayoría de herramientas de trabajo están construidos para adaptarse a los seres humanos, es decir, criaturas bípedas con unas medidas determinadas, manos de cinco dedos y pulgares oponibles.

De momento, estas primeras versiones de robots humanoides parecen lentas y algo torpes, carecen de la agilidad que se puede ver en los espectaculares vídeos virales de Boston Dynamics, pero la implementación de nuevas tecnologías puede cambiar drásticamente el panorama. En ese sentido, en Sanctuary apuestan por Carbon, una "arquitectura cognitiva y plataforma de software" que incorpora aprendizaje pilotado y una IA de gran tamaño para conversar y recibir instrucciones en lenguaje natural, como la que utilizan ChatGPT o Bard. 

Un robot que aprende

Aunque esta ha sido la presentación oficial de Phoenix, no es la primera vez que vemos en acción a un robot humanoide de Sanctuary, que cuenta con una financiación cercana a los 100 millones de euros. El pasado marzo, la compañía canadiense puso a prueba sus avances durante una semana con un robot similar, pero sin la parte inferior. A lo largo de 7 días, llevó a cabo 110 tareas humanas en una tienda Canadian Tire, especializada en la venta al por menor de productos de automoción. El busto robótico con brazos fue capaz de demostrar su destreza a la hora de recoger, limpiar, empaquetar, etiquetar y doblar, entre otras habilidades.

Y esa es la misma base, sólo que con piernas, del nuevo Phoenix, que mide 170 cm de alto, pesa 70 kg y camina a una velocidad máxima de 4,8 km/h. Desde Sanctuary han conseguido aumentar su capacidad de carga hasta los 25 kg, mientras sus manos cuentan con 20 grados de libertad y tecnología háptica, para que puedan 'sentir' los objetos como lo haría una persona.

Phoenix, el robot humanoide de Sanctuary AI

Ahí radica la clave de los robots de propósito general o GPR: llevar a cabo todo tipo de cometidos de los que sería capaz un ser humano. Y para eso, además de la última tecnología robótica, las empresas necesitan poder entrenar a sus futuristas criaturas con los conocimientos, la movilidad y las habilidades de los propios humanos.

En ese sentido lleva trabajando Sanctuary incluso desde antes de su fundación, cuando sus principales impulsores, Suzanne Gilbert y Geordie Rose, trabajaban en Kindred, pionera de la telepresencia. Gracias a esa tecnología, un operador humano con un casco de realidad virtual y un equipo de captura de movimiento es el encargado de controlar todos los movimientos del robot utilizando sus cámaras y sensores para 'ver' y 'sentir'. Es como una escuela a distancia para el androide, cuyos sistemas de inteligencia artificial se encargan de aprender cada detalle para poder imitar y llevar a cabo en un futuro las mismas tareas. 

Las manos de Phoenix son uno de los mayores avances en robótica

Las manos de Phoenix son uno de los mayores avances en robótica Sanctuary AI Omicrono

La IA se encarga de identificar patrones de movimiento para crear un repertorio de acciones relevantes. Sanctuary no detalla en cualquier caso cuánto tiempo es necesario para entrenar a sus robots hasta que estén preparados para realizar trabajos de forma completamente autónoma. De hecho, ni siquiera confirman que durante los vídeos en los que se ve a Phoenix en acción el robot no esté controlado por un operador humano a distancia. 

En cualquier caso, y aunque aún quede mucho tiempo para que el desarrollo tecnológico permita que sustituyan a trabajadores en sus empleos, Sanctuary se ha volcado en dotar a su software de una gran flexibilidad y potencia para poder llevar a cabo procesos de aprendizaje profundo. "El sistema de control imita subsistemas del cerebro humano como la memoria, la vista, el oído y el tacto. Cuando se aplique con los robots Phoenix de uso general, existirán oportunidades para asumir prácticamente cualquier tarea humana", señalan en su página web sin aportar más detalles.

El robot humanoide de Sanctuary AI realizando tareas humanas

Según la compañía canadiense, Carbon también "permite a Phoenix pensar y actuar para completar tareas como una persona", gracias a comportamientos de planificación y búsqueda de objetivos. Sin embargo, aunque modelos de lenguaje como ChatGPT estén avanzando a ojos vista (con app oficial ya disponible en iOS), el nivel de computación necesario para lograr objetivos físicos parece todavía un reto muy complejo a superar.

Competencia feroz

En los próximos años, los anuncios sobre este tipo de robots serán una constante. Las volteretas y cabriolas de Atlas, los androides de Boston Dynamics, son los más llamativos, pero siempre han parecido más un proyecto de investigación que un intento por poner un robot de este tipo a realizar tareas industriales o domésticas.

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El que aspira a convertirse en el mayor actor de este mercado no es otro que Elon Musk a través de Optimus, también conocido como Tesla Bot. El año pasado, el actual dueño de Twitter aseguró que sus robots humanoides son "el desarrollo más importante que estamos haciendo" y que tienen el potencial de ser "más representativo que el negocio de vehículos". De hecho, en una de sus abultadas predicciones, estimó que la demanda de estas máquinas podría llegar hasta los 20 mil millones de unidades.

Su último vídeo, publicado esta misma semana, muestra los avances de los prototipos de este robot de propósito general. Con 176 centímetros de altura y un peso por debajo de los 60 kilos, la fisonomía de este modelo recuerda bastante a Starman, el maniquí vestido de astronauta que "conducía" el Tesla Roadster que SpaceX lanzó al espacio en 2019.

Los robots humanoides de Tesla ya caminan y cogen cosas

La compañía asegura que podrá cargar hasta 20 kilogramos de peso y moverse a una velocidad de 8 km/h, gracias a 40 actuadores electromagnéticos en sus articulaciones, aunque todavía no ha demostrado ninguna de estas habilidades. Por supuesto, contará con un cerebro que le otorgue autonomía basado en el piloto automático de los coches Tesla. Integrará un sistema de cámaras y sensores para dotar de información al FSD (Full Self-Driving) o sistema de conducción autónomo con el que identificar objetos y reaccionar ante ellos de forma natural. 

Su mayor competidor hasta la fecha parece Figure, otra compañía que ha anunciado en los últimos meses su intención de lanzar al mercado un robot humanoide de propósito general. Detrás está Brett Adcock, otro multimillonario tecnológico que también es el fundador de Archer Aviation, uno de los actores más pujantes en el mercado de los vehículos eléctricos de aterrizaje y despeque vertical o VTOL.

Ilustración que representa el diseño final de Figure 01

Ilustración que representa el diseño final de Figure 01 Figure Omicrono

Figure aspira a crear "el primer robot humanoide de propósito general comercialmente viable del mundo", y para ello ha reclutado a algunos de los ingenieros más destacados del mundo (incluidos algunos que trabajaban en Boston Dynamics y en Tesla) para lograrlo en tiempo récord. Según la empresa, Figure 01, como se llamará su primer robot, medirá 168 cm y pesará 60 kg. Podrá levantar una carga útil de 20 kg, caminar a velocidades de hasta 4,3 km/h y funcionar hasta cinco horas con una sola carga.

Según revela en una entrevista publicada en la web Fast Company, Adcock espera realizar pruebas exhaustivas y perfeccionar los robots en los próximos meses, hasta que a finales de este año sean capaces de manejar la mayoría de herramientas y aplicaciones generales de un almacén. Su vista está puesta en 2024, cuando espera poder lanzar un proyecto piloto con 50 robots trabajando en un almacén real para comprobar su capacidad para sustituir a los trabajadores humanos.

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