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Observatorio de la Defensa

El programa GCAP se abre a nuevos socios mientras Europa busca redefinir su futuro aéreo tras el colapso del FCAS

El desarrollo de un caza de sexta generación exige inversiones multimillonarias durante décadas, por lo que sumar más socios permitiría repartir costes.

Más información: Italia ve con buenos ojos que Alemania se sume a su proyecto de caza de sexta generación tras el fracaso del FCAS

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Las claves

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El programa GCAP, liderado por Italia, Reino Unido y Japón, busca desarrollar un caza de sexta generación para 2035 y podría sumar nuevos socios internacionales como Canadá, Alemania o Arabia Saudí.

El fracaso del proyecto europeo FCAS ha dejado a España y Alemania sin un referente común para el desarrollo de cazas avanzados, abriendo el debate sobre nuevas alianzas en la industria de defensa europea.

Empresas españolas y alemanas han empezado a formar alianzas para mantener las capacidades tecnológicas del FCAS y desarrollar alternativas, explorando la posible integración de nuevos socios europeos.

La incorporación de más países al GCAP podría repartir costes y riesgos, pero también plantea desafíos en la renegociación del reparto industrial y la gobernanza del programa.

El Programa Aéreo de Combate Global (GCAP), impulsado por Italia, Reino Unido y Japón para desarrollar un caza de sexta generación con entrada en servicio prevista para 2035, podría ampliar próximamente su base de socios. Así lo ha confirmado el ministro de Defensa italiano, Guido Crosetto, en un momento especialmente significativo para la industria aeronáutica europea, marcado por el reciente fracaso del programa franco-germano-español FCAS.

Crosetto aseguró que Canadá es, por ahora, el país más interesado en sumarse como observador, "estamos totalmente abiertos a ello". Además, dejó la puerta abierta a nuevas incorporaciones internacionales, como Alemania o Arabia Saudí, al considerar que "cuantos más seamos, mayores serán las posibilidades de crear algo y reducir los costes".

Las palabras de Crosetto responden también a una realidad financiera. El desarrollo de un sistema de combate de sexta generación exige inversiones multimillonarias durante décadas, por lo que ampliar la base de participantes permitiría repartir costes y riesgos tecnológicos.

Aunque el fracaso del FCAS (Future Combat Air System), era como la "crónica de una muerte anunciada en el sector de la defensa" tras años de desacuerdos industriales, rivalidades políticas y dificultades para repartir las cargas de trabajo entre las empresas participantes, principalmente entre París y Berlín, la desaparición del FCAS altera profundamente el panorama de la defensa aérea europea.

Mientras el proyecto liderado por Francia, Alemania y España aspiraba a convertirse en el gran símbolo de la autonomía estratégica continental, el GCAP emerge ahora como la única iniciativa multinacional avanzada para desarrollar un caza de sexta generación en Occidente al margen de Estados Unidos.

Representación de dos cazas GCAP volando en formación

Representación de dos cazas GCAP volando en formación BAE Systems

No es casual que desde Italia se contemple la posible incorporación de Alemania —e incluso, a futuro, de España— al programa. En esa línea, el consejero delegado de Leonardo, Lorenzo Mariani, ha defendido que la entrada de Berlín aportaría “beneficios a largo plazo evidentes”. No obstante, también ha advertido de que una adhesión en la fase actual podría acarrear “dificultades relevantes” para el desarrollo del programa.

"Si se quisiera traer a una nueva nación ahora, con los mismos derechos que las otras tres, esto sería un poco problemático", reconoció Mariani al Financial Times, en referencia a la necesidad de renegociar el reparto industrial ya acordado entre los socios fundadores.

España y Alemania

El calendario previsto por el programa GCAP, participado al 33,3% por la británica BAE Systems, la italiana Leonardo y la japonesa JAIec, sigue fijando el horizonte de entrada en servicio en 2035, cinco años antes de la fecha mínima que manejaba el desaparecido FCAS.

Pese a ello, el proyecto tampoco está exento de dificultades. En Japón han surgido recientemente dudas sobre la evolución del programa y sobre algunos aspectos de su gobernanza. No obstante, el desarrollo tecnológico y organizativo del GCAP se encuentra considerablemente más avanzado de lo que llegó a estar el FCAS.

Para España, el fracaso del programa europeo supone la apertura de un escenario especialmente complejo. Madrid participaba con un 33% del FCAS y tenía asignadas capacidades industriales de primer nivel a través de Indra, Airbus, ITP Aero, Grupo Oesía, GMV y Sener. Además, el Ejército del Aire y del Espacio figuraba como uno de los principales clientes futuros del sistema.

El almirante retirado Juan Rodríguez Garat resumía recientemente la situación en declaraciones a EL ESPAÑOL: "La verdad es que el fracaso del FCAS nos deja un poco en el aire. Especialmente al Ejército del Aire y del Espacio".

A su juicio, España queda ahora "sin ningún avión de quinta generación, porque no vamos a comprar el F-35 y es el único que está en el mercado", al tiempo que pierde "el horizonte de una sexta generación, como era el que pretendían construir junto a Francia y Alemania". "Es un golpe para el futuro del Ejército del Aire y del Espacio de España", añadió.

En este contexto, los ministros de Defensa de Alemania y España, Boris Pistorius y Margarita Robles, mantuvieron la pasada semana una reunión para abordar el futuro de las capacidades aéreas de ambos países.

También la industria alemana y la española han comenzado a mover ficha y se han mostrado partidarias de seguir adelante con el proyecto de forma conjunta, abriéndose además a la incorporación de nuevos socios industriales, como Suecia o Polonia.

Seis compañías españolas —Indra, GMV, Airbus, Grupo Oesía, ITP Aero y Sener— han formalizado una alianza para mantener vivas las capacidades tecnológicas desarrolladas en torno al FCAS y ofrecer al Gobierno español alternativas para participar en un futuro sistema de combate europeo.

Su objetivo pasa por desarrollar un ecosistema de combate de nueva generación que incluya un caza de sexta generación, plataformas no tripuladas, sensores avanzados, sistemas de comunicaciones y una nube de combate capaz de integrar todos esos elementos en un único "sistema de sistemas".

Movimientos similares se han producido en Alemania, donde varias empresas del sector también han manifestado su voluntad de seguir adelante con el desarrollo de capacidades asociadas al FCAS. Tanto las compañías españolas como las alemanas se muestran abiertas a explorar nuevas alianzas europeas, en un contexto en el que Airbus aparece como denominador común de cualquier posible solución futura.

La evolución del GCAP y la eventual incorporación de nuevos socios podrían convertirse así en uno de los grandes debates estratégicos de la defensa europea durante los próximos años.

Más allá del desarrollo de un nuevo avión de combate, lo que está en juego es la capacidad de Europa para mantener una base industrial aeronáutica propia, competir tecnológicamente con Estados Unidos y garantizar su autonomía operativa en un entorno internacional cada vez más inestable.