Preparación de carga de proyección para ejecución de acción de fuego
La artillería española en Letonia afina sus fuegos ante la amenaza rusa: así culmina el ejercicio ‘Striking Thunder’
Ha integrado obuses M109A5, radares ARTHUR, drones, tiradores de precisión.
Refuerza su capacidad de respuesta en el flanco este de la OTAN.
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La artillería española desplegada en el flanco oriental de la OTAN ha demostrado su capacidad para localizar y batir objetivos, así como para reubicarse con rapidez, en un escenario de alta amenaza como el que plantea la frontera con Rusia.
La Batería de Artillería de Campaña del contingente español Flanco Este Letonia XIX (F/E LVA XIX) ha culminado su participación en el ejercicio multinacional ‘Striking Thunder’, desarrollado en el área de instrucción de Ādaži, uno de los principales centros de adiestramiento de las fuerzas aliadas en el Báltico.
Integrada en el Batallón Multinacional de Artillería de la Brigada Multinacional de la OTAN en Letonia, la unidad española ha empleado sus obuses autopropulsados M109A5 y el radar de localización de artillería ARTHUR, junto a sus equipos de reconocimiento, topografía, mando y control y apoyo logístico.
El ejercicio ha permitido poner a prueba procedimientos de fuego real, adquisición de objetivos y movimiento táctico, con especial atención a la supervivencia de las piezas en un entorno caracterizado por una elevada amenaza cinética y electromagnética.
Un escenario que reproduce algunas de las condiciones que han cobrado especial relevancia en la guerra de Ucrania, donde la localización de las posiciones de artillería y su rápida movilidad resultan determinantes para evitar el fuego de contrabatería.
Uno de los elementos diferenciales de esta edición de ‘Striking Thunder’ ha sido precisamente la integración de capacidades procedentes de otras unidades españolas. Operadores de sistemas aéreos no tripulados (UAS), tiradores de precisión y observadores de morteros del Subgrupo Táctico español se incorporaron al ejercicio para mejorar la obtención de información, la observación de los fuegos y la coordinación entre diferentes sistemas de armas.
La presencia de drones adquiere especial importancia en este tipo de operaciones. Los sistemas no tripulados permiten ampliar la capacidad de vigilancia y reconocimiento y proporcionar información para corregir y ajustar el fuego de artillería, reduciendo los tiempos entre la detección de un objetivo y su neutralización.
Observador avanzado y operadores de dron SKYDIO en observatorio
El ejercicio también puso el foco en la movilidad y la supervivencia de la artillería. Las dotaciones practicaron desplazamientos rápidos de los M109A5, ocupación de posiciones de fuego y procedimientos para reducir la exposición de los sistemas después de ejecutar sus misiones.
La protección del puesto de mando también formó parte del adiestramiento. Personal de la Compañía de Ingenieros participó en la construcción y preparación de posiciones para el Puesto de Mando de la batería y para los equipos de Topografía y Reconocimiento, reforzando la capacidad de la unidad para desplegar sus elementos de mando y mantener su operatividad en condiciones de amenaza.
Dispositivo aliado en el Báltico
La participación española en ‘Striking Thunder’ se encuadra en el creciente esfuerzo de la OTAN para reforzar su presencia militar en el flanco oriental de la Alianza tras la invasión rusa de Ucrania.
España participa en la Brigada Multinacional de la OTAN en Letonia, liderada por Canadá, con un despliegue que combina unidades acorazadas, mecanizadas, artillería, ingenieros, defensa antiaérea y capacidades de apoyo.
Entre los principales sistemas aportados por España se encuentran los carros de combate Leopardo 2E y los vehículos de combate de infantería Pizarro, a los que se suman los M109A5 de artillería de campaña y una unidad de ingenieros.
El dispositivo español incorpora además una Unidad de Defensa Antiaérea (UDAA) equipada con el sistema NASAMS, encargada de contribuir a la protección del espacio aéreo letón. El contingente dispone asimismo de vehículos blindados M-113, morteros pesados, vehículos de combate de zapadores y misiles contracarro Spike.
Pieza ATP M109 ejecutando una acción de fuego.
A estas capacidades se añaden elementos especializados destinados a ampliar la capacidad de combate y adquisición de objetivos del Subgrupo Táctico español, entre ellos un Controlador de Ataque Terminal Conjunto (JTAC) y sistemas aéreos no tripulados Raven.
El resultado es una fuerza que no se limita a aportar potencia de fuego convencional, sino que integra artillería, inteligencia, vigilancia y reconocimiento, drones, defensa antiaérea, ingenieros y sistemas de mando y control dentro de una estructura multinacional.
Artillería, drones y guerra electrónica
La evolución de los conflictos recientes ha convertido la artillería en uno de los principales protagonistas del campo de batalla. La experiencia de Ucrania ha demostrado que la eficacia de los fuegos depende cada vez más de la capacidad para detectar objetivos, transmitir rápidamente sus coordenadas, abrir fuego y abandonar la posición antes de que el adversario pueda localizarla y responder.
En ese escenario, la integración entre sensores y plataformas de fuego adquiere una importancia creciente. El radar ARTHUR permite localizar posiciones de artillería enemigas, mientras que los UAS pueden aportar información adicional sobre el terreno y los objetivos. Todo ello debe integrarse en una cadena de mando capaz de acortar al máximo el ciclo de decisión.
‘Striking Thunder’ ha servido precisamente para entrenar esa combinación de capacidades en un entorno multinacional y bajo condiciones de amenaza elevada. La batería española ha reforzado así no sólo sus procedimientos específicos de artillería, sino también su interoperabilidad con las fuerzas aliadas desplegadas en Letonia.
El ejercicio supone un nuevo paso en la preparación del contingente español para actuar en el flanco este de la OTAN, donde la Alianza está transformando progresivamente su presencia avanzada en una estructura militar más robusta, integrada y preparada para responder a escenarios de conflicto de alta intensidad.
Para España, el despliegue en Letonia constituye además una de sus principales contribuciones terrestres a la disuasión aliada en el Báltico y una oportunidad para poner a prueba sobre el terreno las capacidades que podrían resultar decisivas en una eventual crisis: potencia de fuego, movilidad, protección, sensores, drones, defensa antiaérea y capacidad de mando y control multinacional.