Dron kamikaze Sakul 630 de Asedios Group

Dron kamikaze Sakul 630 de Asedios Group Gastón Trelles

Observatorio de la Defensa

Sakul, el dron kamikaze español diseñado por tres amigos para el Ejército de Tierra que pretende emular el éxito del Shahed iraní

Asedios Group ha desarrollado hasta cuatro versiones de esta munición merodeadora con la que busca dotar a España de una nueva capacidad.

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Lešť (Eslovaquia)
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Las claves

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Tres emprendedores del norte de España han diseñado el dron kamikaze Sakul, desarrollado por la start-up Asedios Group para el Ejército de Tierra.

El Sakul 630 es un dron de ala delta capaz de transportar hasta 20 kg de explosivos, con autonomía de 4,5 horas y alcance superior a 540 km.

La familia Sakul cuenta con cuatro variantes, incluyendo modelos con motor de hélice y turbina, y está diseñada para resistir la guerra electrónica y operar en misiones de saturación aérea.

Asedios Group también desarrolla sistemas de alerta láser y comunicación táctica avanzada, y busca financiación para expandir la producción en España.

La innovación militar no siempre surge de los despachos de las multinacionales armamentísticas. A veces, nace de la complicidad de tres amigos procedentes de distintas esquinas del norte de España -en concreto, de un gallego de Lugo, un asturiano y un cántabro de Santander- que decidieron unir su experiencia para fundar Asedios Group.

Esta joven start-up, creada hace apenas dos años, ha irrumpido en el panorama tecnológico de la defensa con un objetivo sumamente ambicioso: dotar a las Fuerzas Armadas de España de unas capacidades estratégicas de las que el país todavía carece.

Su producto estrella es el Sakul, una familia de municiones merodeadoras, popularmente conocidas como drones kamikaze, diseñada pensando específicamente para el Ejército de Tierra y con una filosofía de producción masiva y económica que evoca el impacto global de los célebres Shahed de Irán, ampliamente utilizados tanto por el régimen de los Ayatolás, contra Israel y EEUU, como por Rusia, en el campo de batalla ucraniano.

Iván Sal, cofundador de Asedios Group y un veterano con más de 15 años de experiencia en el sector de la defensa, relata a EL ESPAÑOL los entresijos de este desarrollo con el entusiasmo de quien ve cómo un proyecto gestado "a pulmón propio" y con recursos exclusivamente personales empieza a consolidarse como una realidad tangible.

El camino no ha sido sencillo, pero el sigilo con el que han operado hasta ahora les ha permitido progresar a buen ritmo. "Como nacemos de cero, sin lastre, somos rápidos y ágiles, avanzamos rápido como queremos", confiesa Sal durante la participación de su empresa en el Pilot Project 5, una demostración de las capacidades de la industria nacional organizada por el Ejército de Tierra en Eslovaquia, en el ámbito de la OTAN.

Al observar el Sakul 630, el modelo que la empresa ya tiene plenamente operativo en su fase de vuelo, resulta imposible no trazar un paralelismo visual con las aeronaves no tripuladas que protagonizan los conflictos geopolíticos actuales. La forma geométrica del dron es una configuración de ala delta, una silueta que comparte principios de diseño aerodinámico con el mencionado Shahed iraní.

No obstante, Sal es tajante a la hora de marcar las distancias en lo que respecta a la concepción del producto, desmarcándose de la simple imitación: "Tiene la misma forma geométrica. Es una unidad no tripulada tipo ala delta al igual que el Shahed, pero este está fabricado y diseñado por nosotros".

Dron kamikaze Sakul 630 de Asedios Group

Dron kamikaze Sakul 630 de Asedios Group Gastón Trelles

La meta de los tres fundadores era concebir un sistema que pudiera producirse en masa con un coste extremadamente reducido, convirtiéndolo en la herramienta idónea para ejecutar misiones de saturación aérea donde el factor económico es tan determinante como la propia eficacia del impacto. En este sentido, Sal destaca que el coste por unidad del Sakul 630 está por debajo de los 50.000 euros, en su versión básica.

Según explica el cofundador de Asedios, "se ha invertido mucho tiempo en el proceso de fabricación para optimizarlo y que esto se pueda producir en masa para que sea la munición por saturación aérea más económica posible".

Versatilidad técnica

La familia Sakul está compuesta por cuatro variantes diseñadas para adaptarse de manera flexible a las exigencias operativas de cada misión. "Tres con motor de hélice y una cuarta con motor de turbina", detalla Sal, quien pronostica que las cuatro estarán disponibles para pruebas a finales de este año.

Las tres primeras son idóneas para tránsitos más lentos y sostenidos, mientras que la versión de turbina está pensada para actuar a alta velocidad y "penetrar cuando es necesario".

El modelo 630 cuenta con una llamativa hélice de madera en su unidad de desarrollo, la cual ya acumula más de 300 horas de vuelo funcional, demostrando una notable madurez técnica. "Puede ser también hélice de otro tipo de material, pero con la unidad de madera es con la que estamos volando", explica Sal.

En términos de rendimiento, el Sakul 630 presenta especificaciones técnicas sumamente competitivas. La unidad se desplaza a una velocidad de crucero de 150 kilómetros por hora, alcanzando en su pico terminal los 180 km/h. Su autonomía de vuelo se extiende hasta las cuatro horas y media, lo que le permite cubrir grandes distancias.

"En cuanto al rango de vuelo, alcanza y supera los 540 kilómetros", apunta Sal, matizando que los datos se calculan siempre considerando las condiciones más exigentes, es decir, con el depósito lleno y la carga al límite. "Los datos los damos todos, full de combustible, full de kilos".

Respecto a la carga útil, el modelo 630 transporta un máximo de 20 kilogramos de explosivos. No obstante, la versatilidad de la familia permite escalar la potencia del ataque según el objetivo, disponiendo de un modelo inferior de 15 kilogramos, una versión de turbina más ligera de 10 kilogramos, y una imponente variante superior capaz de albergar 50 kilogramos de explosivos, la cual duplica el tamaño del dron original y requiere un bloque de motor de combustión con un mayor número de cilindros para poder levantarse del suelo.

A prueba de guerra electrónica

Uno de los mayores desafíos en el campo de batalla actual es la proliferación de sistemas de guerra electrónica orientados a neutralizar las señales de guiado de las aeronaves no tripuladas. Para contrarrestar esta amenaza, el Sakul cuenta con un diseño blindado contra las interferencias. "Sobrevive en entornos de guerra electrónica, donde está todo inhibido, gracias a su topología de sistemas inerciales y de navegación y sistemas antijamming", destaca Sal.

El dron opera habitualmente mediante navegación visual a través de una cámara que observa el terreno para verificar la ruta preprogramada por puntos de paso mediante GPS. Sin embargo, en Asedios Group han dotado a la plataforma de una enorme modularidad que le permite transformarse según las necesidades del cliente en cada escenario.

Dron kamikaze Sakul 630 de Asedios Group

Dron kamikaze Sakul 630 de Asedios Group Gastón Trelles

"Tiene opción a cambiar la cabeza de navegación por una de guiado láser terminal, o bien por una de medios electrónicos con cámara térmica y visible en función de la necesidad a cubrir", subraya el cofundador de la compañía.

En su modalidad estándar, el Sakul opera bajo la doctrina de lanzamiento Fire and Forget (Dispara y Olvida), despegando desde una catapulta o desde un contenedor múltiple y avanzando de forma autónoma sin establecer ningún tipo de comunicación con la estación de mando. Esto anula cualquier firma radioeléctrica que delate su presencia.

El sistema ofrece una flexibilidad total y existe la opción de enlazar el dron mediante comunicaciones cifradas en frecuencias exclusivas. Sal remarca la estricta confidencialidad de este apartado: "Nosotros en ningún producto decimos qué frecuencia de comunicación se emplea, ni para vídeo ni para datos ni nada. Eso se le da al cliente y este es quien elige la frecuencia que quiera tener".

Bajo este modo interactivo, el operador tiene la capacidad de modificar la ruta en pleno vuelo, realizar tareas de reconocimiento táctico (ISR), utilizar el dron como señuelo o incluso forzar la destrucción controlada de la unidad si fuera necesario.

La aeronave puede operar en un techo de vuelo que abarca desde apenas cinco metros sobre el suelo hasta los 4.500 metros de altitud, una cota que, no obstante, puede superar con creces, según afirman sus creadores.

El gran elemento diferenciador del Sakul es su capacidad para desplazarse oculto bajo la cobertura de las defensas enemigas. "Vuela por debajo de 200 metros con una precisión de centímetros porque lleva un altímetro específico, lo que le permite hacer misiones de vuelo por debajo de la línea de radar y llegar a determinados perfiles".

Mando y control

La gestión de estas aeronaves se realiza a través de un sistema de mando y control preparado para coordinar ataques en formación o enjambre. Sin embargo, Sal aclara que su aproximación a este concepto rompe con lo convencional para evitar convertirse en un blanco fácil en el frente de combate.

"No establece comunicación entre unidades aéreas, porque al hacer eso en el frente de combate le estás diciendo a los sistemas de guerra electrónica 'aquí viene todo'. La navegación en formación nosotros la abordamos desde otro tipo de tecnología y otra topología diferente", explica sin entrar en mayores detalles por razones de confidencialidad.

Hasta la fecha, el Ejército de Tierra no ha probado el Sakul en condiciones operativas. La estrategia de Asedios Group pasa por culminar el desarrollo de todas las variantes de la familia a finales de este año, para realizar una gran demostración conjunta y optimizar costes, recuperando los drones mediante un sistema de redes tras los ensayos.

"La idea es hacer pruebas con el Ejército de Tierra, porque es la fuerza que nos ha brindado la oportunidad de estar aquí (en Eslovaquia) y la que nos ha dado todo el feedback de los sistemas", señala Sal.

Más allá del Sakul

Aunque los ojos de la industria miren con atención al Sakul, Asedios Group cuenta con un porfolio diversificado que incluye visores térmicos, electrónica avanzada y sistemas de comunicaciones tácticas cifradas de muy baja emisión de potencia, diseñados para crear redes privadas virtuales inalámbricas a salvo de los sistemas de escucha de la guerra electrónica.

De hecho, previsiblemente, el primer éxito comercial de la compañía con el Ejército de Tierra no será su dron kamikaze, sino un alertador láser de dotación individual concebido como una "barrera de protección del soldado para salvar su vida en el frente de combate" ante la amenaza de los drones.

Este pequeño dispositivo portátil, que actualmente ultiman en un encapsulado metálico con certificación de alta resistencia a golpes y agua, analiza las señales del entorno táctico para advertir al combatiente de amenazas aéreas o terrestres próximas.

"Cuando detecta una señal de un dron o de un UGV que es una amenaza para tu posición, genera una alarma... cuando esto suena, a correr y ponerse a cubierto porque se trata de una amenaza que está cerca", explica Sal.

Ante un dron comercial estándar que vuele a 100 metros de altura, el dispositivo es capaz de activar la alerta a 1,2 kilómetros de distancia. "Está diseñado acorde a los requisitos que nos sugirió el Ejército de Tierra", detalla Sal, quien espera cerrar un contrato con la fuerza en los próximos meses.

Con la mirada puesta en el futuro, el catálogo de la start-up no deja de expandirse de forma ambiciosa, incluyendo proyectos en desarrollo como dos modelos de micromisiles de alta precisión para impactos limpios, un dron nodriza de gran tamaño que actuará como el elemento interconector de todos sus sistemas y un imponente vehículo aéreo no tripulado de dos toneladas y 16 metros de envergadura, diseñado con propulsión eléctrica para realizar misiones de alta duración.

Tras haber financiado todas estas innovaciones de forma interna, los tres socios se preparan para dar el salto definitivo. "Llega un punto donde dices de recurso propio ya no da para más la fiesta", reconoce Sal con honestidad, abriendo la puerta a la búsqueda activa de financiación e inversores estratégicos que les permitan establecer sus futuras plantas de fabricación en España y consolidar su tecnología en la vanguardia de la defensa.