Recreación del vehículo terrestre no tripulado Taurus de Miriad Global.

Recreación del vehículo terrestre no tripulado Taurus de Miriad Global. Europa Press

Observatorio de la Defensa

Así es Taurus, el vehículo no tripulado de Miriad Global diseñado para la nueva guerra robotizada

El sistema ha sido diseñado para misiones de reconocimiento, vigilancia, guerra electrónica y operaciones coordinadas en enjambre.

Más información: Miriad Global presenta Taurus, un vehículo terrestre autónomo no tripulado de desarrollo 100% nacional impulsado por IA

Publicada
Actualizada
Las claves

Las claves

Miriad Global ha desarrollado Taurus, un vehículo terrestre autónomo no tripulado (UGV) diseñado para operar en entornos de alta amenaza sin exponer a las tropas.

El Taurus cuenta con configuración 6x6, blindaje balístico, inteligencia artificial propia y una arquitectura modular interoperable con sistemas nacionales y aliados.

Su sistema “Silent Works” permite operaciones silenciosas hasta 22 horas solo con baterías, y su IA reduce la carga cognitiva y permite decisiones tácticas rápidas.

El vehículo puede operar de forma autónoma, integrarse en redes de combate inteligentes y compartir información con otras plataformas, formando una red táctica distribuida.

La robotización del campo de batalla ha dejado de ser una hipótesis de futuro para convertirse en una necesidad operativa inmediata. Bajo esa premisa, la española Miriad Global, presidida por Antonio Navarro, ha desarrollado Taurus, un vehículo terrestre autónomo no tripulado (UGV) concebido para operar en entornos de alta amenaza sin exponer a las tropas y capaz de integrarse en redes de combate inteligentes.

El sistema cuenta con configuración 6x6, blindaje balístico y una arquitectura modular interoperable con sistemas nacionales, europeos y aliados. Equipado con inteligencia artificial propia, ha sido diseñado para adaptarse a distintos escenarios operativos y perfiles de misión.

José Molins y Javier Robles, máximos responsables de ingeniería y sistemas de la compañía, detallaron las principales capacidades técnicas del vehículo, diseñado para operar en escenarios de alta intensidad con foco en autonomía, supervivencia y protección de las fuerzas.

Imagen de Taurus extraída del vídeo de presentación de la compañía

Imagen de Taurus extraída del vídeo de presentación de la compañía

En palabras de Robles, el principal valor operativo del sistema es que “permite proyectar inteligencia, dominar el espectro electromagnético y autoprotegerse sin exponer una sola vida humana”.

En su configuración militar, Taurus está orientado a misiones de reconocimiento, vigilancia y guerra electrónica, aunque su diseño modular permite integrar distintas cargas útiles y capacidades adicionales.

Además, forma parte de un ecosistema más amplio de plataformas autónomas desarrollado por Miriad junto a sistemas como ARIES y RHINOS, todos ellos coordinados mediante software propietario de mando y control.

Con 4,2 metros de largo, 2,2 de ancho y 1,65 de altura, el vehículo pesa entre 4.500 y 6.000 kilos según configuración. Incorpora tracción eléctrica 6x6 y un sistema híbrido que le permite recorrer hasta 100 kilómetros en modo completamente silencioso utilizando únicamente baterías, ampliables en otros 400 kilómetros gracias a un motor diésel auxiliar. Su velocidad máxima alcanza los 80 kilómetros por hora.

José Molins y Javier Robles, máximos responsables de ingeniería y sistemas de Miriad.

José Molins y Javier Robles, máximos responsables de ingeniería y sistemas de Miriad. Yolanda Rodríguez

La compañía trabaja además en una versión larga de uso dual —civil y militar—, de unos 5,5 metros y con un 70% de componentes comunes respecto a la variante militar compacta.

Esta plataforma se adapta a la Compra Pública Precomercial (CPP) impulsada por el CDTI para robots terrestres e incorporará estaciones para drones y capacidad para transportar otros UGV.

En materia de protección, Robles explicó que “el vehículo incorpora un casco de acero balístico con geometría V-Hull, capaz de soportar explosiones equivalentes a seis kilos de TNT bajo el vehículo, conforme al estándar STANAG 4569 nivel 2B”. Además, añadió que dispone de blindaje reactivo frontal frente a amenazas cinéticas y cargas huecas.

Otro de los elementos más destacados del sistema es su capacidad de operación silenciosa. Gracias al sistema “Silent Works”, Taurus puede mantener activos sensores y sistemas electrónicos durante entre 20 y 22 horas funcionando únicamente con baterías y sin firma acústica ni térmica. “Eso permite cubrir ciclos completos de emisión nocturna sin ser detectado”, señaló Robles.

El directivo destacó además que la autonomía embarcada no actúa como apoyo, sino como modo principal de operación. “El vehículo navega de forma autónoma dentro de un dominio operativo definido y ejecuta su misión sin necesidad de control continuo por parte del operador”, afirmó.

Una IA propia

La inteligencia artificial constituye uno de los pilares tecnológicos del programa. Para Molins, “el campo de batalla ha cambiado” y la ventaja táctica depende ahora de “la velocidad de decisión, el dominio de la información y la capacidad de actuar sobre el terreno”.

Según explicó, la IA permite “procesar en décimas de segundo lo que un operador tarda diez segundos en percibir, clasificar y decidir”, además de anticipar comportamientos enemigos mediante el análisis simultáneo de patrones de emisión, movimiento y señales.

Sistemas de Miriad.

Sistemas de Miriad.

“Reduce drásticamente la carga cognitiva en momentos de máxima alerta y permite que los sistemas no solo reaccionen, sino que propongan, coordinen y ejecuten acciones tácticas”, afirmó.

Molins considera que el verdadero salto tecnológico aparece cuando cada plataforma deja de funcionar como un sistema aislado y pasa a convertirse en un nodo de una red táctica distribuida. “Cada plataforma comparte su imagen operativa, sus detecciones y su estado. El resultado es inteligencia colectiva táctica”, explicó.

La arquitectura se basa en enlaces SDR —radio definida por software—, multibanda y con coordinación distribuida. Según el responsable de ingeniería, la red “no depende de un nodo central; si un elemento cae, la red se reconfigura y la misión continúa”.

Aun así, cada Taurus mantiene plena capacidad autónoma si pierde conectividad. “Puede operar de forma independiente y, cuando recupera enlace, sincronizarse instantáneamente con el resto de sistemas, compartiendo amenazas, distribuyendo tareas y coordinando efectos sin necesidad de microgestión”, concluyó.