Buques de superficie no tripulados medianos (MUSV). Hanwha
Washington afianza su giro hacia enjambres navales con el acuerdo Hanwha–Magnet para construir buques no tripulados
La operación tiene además una clara lectura geopolítica: Corea del Sur, socio industrial de Washington, refuerza su papel como proveedor estratégico.
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La guerra naval del mañana ya no se dirime sólo con acorazados digitalizados, sino con embarcaciones sin tripulación (enjambres navales), algoritmos de decisión y cadenas de producción automatizadas.
La alianza entre la surcoreana Hanwha y la estadounidense Magnet Defense para desarrollar buques de superficie no tripulados medianos (MUSV) para el Departamento de Guerra de EEUU confirma que esa transición ha dejado de ser prospectiva: ya está en marcha.
El acuerdo, sellado durante la Exposición Sea-Air-Space 2026 prevé la construcción conjunta de plataformas autónomas de 38 metros de eslora, junto con el desarrollo de astilleros robotizados impulsados por inteligencia artificial y sistemas avanzados de navegación autónoma.
Con esta decisión, Washington acelera una estrategia basada en enjambres de plataformas no tripuladas, más económicas, prescindibles y escalables.
Lejos del protagonismo de los grandes portaaviones y destructores tradicionales, los MUSV están llamados a convertirse en piezas clave en futuras operaciones de vigilancia, guerra electrónica, logística avanzada e incluso ataques de precisión.
Plataforma M48 Magnet Defense
En ese contexto, Magnet Defense aporta su buque insignia, el M48, una embarcación autónoma diseñada para operaciones marítimas de alta resistencia en entornos de alto riesgo, impulsada por IA, con una autonomía declarada de 17.000 millas náuticas, una de las mayores registradas actualmente en este segmento.
La compañía asegura que el sistema ya fue probado en mar abierto tras una travesía de ida y vuelta entre Miami y Samoa Americana en 2024, completando un recorrido total de 32.000 millas náuticas, incluido el cruce del Canal de Panamá y navegación en condiciones de mar de fuerza extrema.
Corea del Sur
La operación tiene además una lectura geopolítica de gran calado. Corea del Sur, tradicional socio industrial de Washington, refuerza su posición como proveedor estratégico de sistemas avanzados en un momento en que EEUU busca diversificar cadenas de suministro militares frente a la presión china y la incertidumbre en el Indo-Pacífico.
Hanwha ya se ha consolidado como uno de los grandes actores asiáticos del sector armamentístico, con presencia creciente en artillería, vehículos blindados, misiles y construcción naval.
Su desembarco en el nicho de los buques autónomos para la Marina estadounidense supone un salto cualitativo: Seúl no sólo vende hardware, sino que pasa a integrarse en el diseño doctrinal de la guerra futura norteamericana.
IA y producción acelerada
El memorando de entendimiento incluye otro elemento estratégico: la creación de astilleros robotizados guiados por IA capaces de acelerar ritmos de fabricación. En términos militares, esto significa reducir tiempos entre diseño, producción y despliegue, un factor decisivo en escenarios de conflicto prolongado.
Desde la invasión rusa de Ucrania hasta las tensiones en el Mar de China Meridional, pasando por la guerra en Irán, las potencias han comprobado que la superioridad tecnológica ya no basta sin capacidad industrial rápida. El Pentágono busca ahora combinar ambas.
Mensaje directo a Pekín
Aunque el anuncio se formula en términos industriales, el destinatario estratégico resulta evidente: China.
La expansión naval china y su creciente flota de superficie han obligado a Estados Unidos a explorar soluciones asimétricas. Una red de buques autónomos con gran autonomía, sensores distribuidos y capacidad de operar sin tripulación complica cualquier intento de control marítimo regional por parte de Pekín.
La nueva alianza entre Hanwha y Magnet Defense encaja así en una doctrina más amplia: menos dependencia de grandes plataformas vulnerables y más sistemas dispersos, inteligentes y reemplazables.