Lanzamiento de misil Patriot

Lanzamiento de misil Patriot US Army

Observatorio de la Defensa

La guerra en Oriente Próximo pone en riesgo el suministro de misiles Patriot de Estados Unidos a Ucrania

Ucrania depende casi por completo de Estados Unidos para sostener su defensa aérea de medio y largo alcance.

Más información: La guerra con Irán tensiona el arsenal de EEUU y pone en riesgo el suministro de misiles Tomahawk a Japón

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Las claves

La guerra en Oriente Próximo está dificultando el suministro de misiles Patriot de Estados Unidos a Ucrania, clave para su defensa aérea.

Ucrania depende casi totalmente de los sistemas Patriot estadounidenses y de la financiación europea para mantener su capacidad de interceptar misiles rusos.

La producción industrial de misiles no crece al ritmo de la demanda global, lo que reduce los stocks disponibles tanto para Ucrania como para Oriente Próximo.

Ucrania trabaja en desarrollar alternativas propias y europeas, pero estas soluciones no estarán listas hasta al menos 2027.

La defensa aérea se ha convertido en un recurso estratégico limitado en un mundo que libra varias guerras al mismo tiempo. Ahora, Oriente Próximo y Ucrania compiten por los mismos sistemas, los mismos misiles y la misma capacidad industrial.

La creciente confrontación entre Estados Unidos e Israel frente a Irán empieza a repercutir en la guerra de Ucrania, un frente vital para la seguridad europea. Kiev alerta ya de un riesgo real de escasez de interceptores, especialmente de los PAC‑3 del sistema Patriot, considerados esenciales para contener los ataques balísticos rusos.

La capacidad industrial no crece al ritmo de las amenazas. Mientras Washington refuerza sus defensas en el Golfo y en Israel, Kiev observa con inquietud cómo se reducen sus reservas.

"Nuestras reservas se están agotando. Necesitamos más misiles PAC-3 para poder repeler futuros ataques del agresor ruso", subrayó Dmitró, ingeniero jefe de un sistema Patriot, en un vídeo difundido por la Fuerza Aérea ucraniana.

No se trata de una afirmación retórica: durante la última campaña invernal, estos sistemas interceptaron decenas de misiles, pero los propios mandos reconocen que el rendimiento habría sido mayor con más munición.

La defensa aérea ucraniana sigue sustentándose en gran medida en la ayuda occidental, y en particular en Estados Unidos. Según declaraciones del analista militar Oleksandr Kovalenko a la agencia EFE, la dependencia es “total” en sistemas de medio y largo alcance.

Europa ha contribuido con baterías y misiles -Alemania, Países Bajos o España, entre otros-, pero la capacidad industrial sigue concentrada en el complejo militar estadounidense.

Sistemas de defensa antimisiles Patriot.

Sistemas de defensa antimisiles Patriot.

Además, varios países europeos han financiado la compra de misiles Patriot para Ucrania a través del mecanismo PURL (Prioritised Ukraine Requirements List) de la OTAN, creado en 2025 para que aliados europeos y Canadá financien compras de armamento estadounidense para Ucrania.

A través de este programa, en verano de 2025 se prepararon cuatro paquetes de armamento estadounidense (Patriot y HIMARS) por unos 2.000 millones de dólares, financiados por Alemania, Países Bajos, Canadá, Dinamarca, Noruega y Suecia.

Más tarde, los países bálticos y nórdicos también han añadido otros 500 millones de dólares en armas de EEUU (misiles Patriot y cohetes HIMARS), también bajo PURL

Según algunos funcionarios de la OTAN, el programa PURL ha suministrado aproximadamente el 75% de los misiles usados por las baterías Patriot ucranianas desde finales de 2025, lo que subraya la dependencia de este canal financiado por europeos y Canadá.

Ucrania depende casi por completo de Estados Unidos para sostener su defensa aérea de medio y largo alcance. Y ahora Washington está redistribuyendo recursos en función de un escenario global más exigente, en concreto en el conflicto con Irán.

El propio secretario de Estado, Marco Rubio, ha dejado abierta la puerta a redirigir suministros según prioridades estratégicas. Traducido: los interceptores pueden cambiar de destino si Oriente Próximo escala. Y esto preocupa, y mucho, a todos los países que están a la espera de recibir ese armamento.

Mientras tanto, el presidente Volodímir Zelenski alerta de nuevos ataques rusos contra infraestructuras críticas en primavera, en un momento en el que la defensa aérea vuelve a estar bajo presión.

Patriot o nada

El margen de maniobra de Ucrania es cada vez más estrecho. Frente a la amenaza de misiles balísticos, Kiev solo cuenta con una defensa que ha demostrado plenamente su efectividad: el sistema Patriot. Sus baterías, distribuidas en puntos clave del país, se han convertido en la última línea de contención frente a los ataques rusos de alta velocidad y largo alcance.

Otros sistemas occidentales ofrecen un apoyo mucho más limitado. El SAMP/T europeo -desarrollado por Francia e Italia- apenas cubre una fracción de las necesidades ucranianas por su escasa disponibilidad y la complejidad logística que implica su despliegue.

Alternativas de mayor alcance, como el sistema estadounidense THAAD, están reservadas casi en exclusiva para la defensa del territorio estadounidense y de enclaves estratégicos en Oriente Próximo y Asia, con unidades muy restringidas y sin previsión de transferencia a Ucrania.

Además, el coste operativo es muy elevado: interceptar un solo misil puede requerir dos o tres interceptores valorados en varios millones de dólares cada uno. En un escenario de ataques masivos, la ecuación es insostenible a largo plazo.

El cielo arde, los almacenes se vacían: la ofensiva sobre Irán acelera el agotamiento de misiles Patriot y THAAD.

El cielo arde, los almacenes se vacían: la ofensiva sobre Irán acelera el agotamiento de misiles Patriot y THAAD.

Ante la presión sobre los stocks occidentales, Ucrania busca y acelera una solución propia. Según detalla la agencia Reuters, la empresa Fire Point trabaja en un sistema alternativo que busca romper el modelo actual: interceptores por debajo del millón de dólares. “Sería un cambio de juego en defensa aérea”, explica su cofundador, Denys Shtilierman.

El proyecto se apoya en cooperación europea -con actores como Saab o Thales- en áreas críticas como radares y guiado. Pero los plazos son largos: las primeras capacidades no llegarían antes de 2027.

Una carrera contrarreloj

Sin embargo, los plazos juegan en contra de Kiev. El desarrollo de un sistema equivalente al Patriot podría llevar años, mientras que la amenaza rusa es inmediata. Incluso los nuevos proyectos, como los interceptores de Fire Point, no prevén resultados operativos antes de 2027.

Mientras tanto, Ucrania sigue dependiendo de los envíos occidentales y de su capacidad para degradar la producción militar rusa mediante ataques de largo alcance.

A corto plazo, Kiev no tiene alternativa: seguirá dependiendo del flujo de interceptores occidentales. A medio plazo, intenta construir su propio escudo.

Pero hasta entonces, cada misil cuenta. Y cada decisión en Washington, también.