Un buque cisterna extranjero que transportaba fueloil iraquí resultó dañado tras incendiarse en aguas territoriales iraquíes, cerca de Basora.

Un buque cisterna extranjero que transportaba fueloil iraquí resultó dañado tras incendiarse en aguas territoriales iraquíes, cerca de Basora. Reuters

Observatorio de la Defensa

Washington eleva la presión sobre Teherán: 6.000 ataques aéreos y más de cien embarcaciones hundidas

Con los bombardeos de EEUU e Israel golpeando el territorio iraní, las señales políticas apuntan a un conflicto que puede extenderse varias semanas más.

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Las claves

Estados Unidos ha realizado más de 6.000 ataques aéreos en dos semanas contra infraestructuras militares de Irán en la operación Furia Épica.

La ofensiva estadounidense ha destruido más de cien embarcaciones iraníes y golpeado instalaciones de producción de drones, misiles y armamento naval.

El objetivo de los ataques es desmantelar la base industrial de defensa iraní y reducir su capacidad de amenazar la navegación en el Golfo Pérsico.

Tanto EE.UU. como Israel prevén mantener la campaña militar varias semanas más, sin plantear un alto el fuego a corto plazo.

Estados Unidos intensifica la presión sobre Irán con más de 6.000 vuelos de combate en dos semanas dentro de la operación Furia Épica, una ofensiva que ha destruido más de un centenar de buques y apunta ahora a desmantelar la industria militar iraní para frenar su producción de misiles, drones y armamento naval.

Así lo ha detallado el comandante del Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), el almirante Brad Cooper, en un nuevo vídeo de actualización sobre la campaña militar que Washington mantiene contra infraestructuras militares iraníes.

Según el mando estadounidense, la ofensiva ha pasado de centrarse en neutralizar amenazas inmediatas —como lanzadores de misiles o drones— a golpear directamente las infraestructuras industriales que sostienen el complejo militar iraní.

“Una cosa es defenderse atacando lanzadores e interceptando misiles y drones, pero otra distinta es eliminar el aparato de fabricación más amplio que hay detrás de ellos. Y eso es exactamente lo que estamos haciendo hoy”, afirmó Cooper.

Golpe al corazón de la defensa

Durante su intervención, el jefe del CENTCOM mostró imágenes de bombardeos contra instalaciones industriales vinculadas al programa armamentístico iraní, incluidas fábricas de producción de sistemas no tripulados y centros logísticos asociados al desarrollo de misiles.

Entre los objetivos atacados figuran instalaciones dedicadas a la producción de drones navales y submarinos no tripulados, centros de fabricación de torpedos ligeros y pesados, depósitos logísticos de armamento y complejos vinculados al mando de misiles del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI).

Según fuentes militares, estos ataques buscan degradar las capacidades de proyección marítima y de disuasión estratégica de Irán, afectando directamente a sus principales polos de desarrollo tecnológico y a la cadena de suministro de su industria de defensa.

“Estamos desmantelando la base industrial de defensa de Irán, lo que evitará amenazas al resto del mundo en el futuro”, aseguró el almirante.

Un B-52 de la USAF.

Un B-52 de la USAF. Air Force

Para golpear en profundidad, las Fuerzas Armadas de EEUU han recurrido a algunos de sus vectores más emblemáticos: los bombarderos B-1B Lancer, B-2 Spirit y B-52 Stratofortress, capaces de lanzar ataques de largo alcance contra infraestructuras estratégicas y de atravesar defensas aéreas densas gracias a su combinación de alcance, potencia de fuego y, en el caso del B-2, tecnología furtiva.

A ellos se suman cazas de superioridad aérea y ataque como los F-15, F-16, F/A-18, F-35 y F-22, que escoltan a los bombarderos, barren el espacio aéreo de amenazas enemigas y abren corredores en entornos altamente defendidos, combinando sigilo, sensores avanzados y armamento de precisión para neutralizar sistemas de defensa aérea y objetivos críticos en tierra.

Más de 100 buques destruidos

En paralelo a los ataques contra la industria militar, la ofensiva ha golpeado con especial intensidad las capacidades navales iraníes, especialmente en el entorno del estratégico estrecho de Ormuz.

Según Cooper, las fuerzas estadounidenses han logrado destruir más de cien embarcaciones iraníes mediante una combinación de operaciones aéreas, navales y terrestres.

“Mediante una combinación de capacidades aéreas, terrestres y marítimas, hemos destruido con éxito más de 100 embarcaciones navales iraníes, y aún no hemos terminado”, afirmó.

El objetivo de estos ataques es reducir la capacidad de Irán para amenazar la libertad de navegación en el Golfo Pérsico, una de las rutas energéticas más importantes del planeta.

La semana pasada Trump aseguró haber destruido casi todos los barcos mineros iraníes en Ormuz "en una sola noche" e insistió en que prácticamente toda su Armada ha desaparecido desde el comienzo de la ofensiva contra Teherán.

Varias semanas más de conflicto

Ni Washington ni Jerusalén parecen tener prisa por cerrar la guerra con Irán, que este lunes cumplía su 16º día de hostilidades abiertas.

Mientras los bombardeos estadounidenses e israelíes continúan golpeando objetivos en territorio iraní, los mensajes políticos apuntan a un conflicto que, como mínimo, se prolongará varias semanas más.

En una entrevista telefónica de 30 minutos con la cadena NBC, Donald Trump dejó claro que, por ahora, no contempla un alto el fuego con Teherán.

El presidente estadounidense aseguró que Irán “quiere hacer un trato”, pero que él no está dispuesto a aceptarlo porque “las condiciones no son lo suficientemente buenas” y exigió que cualquier acuerdo sea “muy sólido”.

Trump evitó detallar qué concesiones exactas reclama, aunque sí reiteró que el régimen iraní deberá renunciar por completo a cualquier ambición nuclear.

En paralelo, Israel dibuja un horizonte bélico que se extiende, como mínimo, hasta la Pascua judía (Pésaj), que comienza al anochecer del miércoles 1 de abril y termina al anochecer del jueves 9 de abril (8 días en la diáspora).

El portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), el general de brigada Effie Defrin, afirmó en declaraciones a la CNN que el ejército tiene “miles de objetivos por delante” en Irán y que está preparado, en coordinación con Estados Unidos, para sostener la campaña “al menos durante tres semanas más”.

Según Defrin, la operación no responde a “un cronómetro ni a un calendario”, sino al objetivo estratégico de “debilitar severamente al régimen iraní”.

Sobre el terreno, lo único constante es la intensidad de los ataques.

Estados Unidos mantiene un ritmo elevado de salidas de bombarderos y ataques de largo alcance contra infraestructuras militares, nodos logísticos y activos estratégicos iraníes, mientras Israel prosigue con sus propias oleadas de bombardeos.

En un escenario tan fluido, cualquier calendario de fin de guerra parece, de momento, más una aspiración política que una previsión fiable.