En el frente ucraniano se llegan a emplear unos 10.000 drones al día.

En el frente ucraniano se llegan a emplear unos 10.000 drones al día. Helsing

Observatorio de la Defensa

Alemania da el salto a los 'drones suicidas' con un contrato de 540 millones para Helsing y Stark Defence

El ministro de Defensa, Boris Pistorius, calificó la decisión como un “paso importante” y reconoció que la Bundeswehr extrae lecciones directas de la guerra en Ucrania.

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Las claves

Alemania ha aprobado un contrato de 540 millones de euros para adquirir drones suicidas de las startups Helsing y Stark Defence, incorporando por primera vez este tipo de armamento a sus fuerzas armadas.

Los primeros sistemas se desplegarán en la brigada alemana en Lituania, reforzando la disuasión de la OTAN frente a Rusia en el flanco oriental.

El programa contempla la creación de seis unidades específicas de drones, replicando el modelo ucraniano de unidades especializadas y ágiles, con operatividad prevista entre 2027 y 2029.

La participación del empresario Peter Thiel en Stark Defence generó debate parlamentario, reflejando la preocupación sobre la influencia extranjera en la industria de defensa alemana.

La guerra en Ucrania ha cambiado para siempre el campo de batalla europeo. Y Berlín ha tomado nota. El Bundestag aprobó esta semana un primer tramo de 540 millones de euros para la adquisición de sistemas de loitering munition —conocidos popularmente como “drones suicidas”— a las ‘startups’ Helsing y Stark Defence.

La decisión, respaldada por la comisión de Presupuestos del Bundestag, es el primer paso de un programa más ambicioso que se concibió en 4.400 millones de euros, pero que finalmente se ha acotado a un máximo de 1.000 millones por proveedor.

No es un movimiento menor: Alemania incorpora por primera vez drones de ataque a sus fuerzas armadas en pleno rearme acelerado en Europa y en un contexto de redefinición doctrinal dentro de la OTAN.

El ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, calificó la aprobación como un "paso importante" y admitió que la Bundeswehr está extrayendo lecciones directas del conflicto en Ucrania.

“Las loitering munitions se han vuelto cruciales en Ucrania”, subrayó el ministro, poniendo el foco en la creciente cooperación armamentística entre ambos países.

La magnitud del fenómeno habla por sí sola: en el frente ucraniano se llegan a emplear unos 10.000 drones al día.

Desde pequeños cuadricópteros comerciales modificados hasta sistemas merodeadores capaces de localizar y destruir objetivos con cierto grado de autonomía, el dron ha democratizado el ataque de precisión y ha erosionado la tradicional superioridad de la artillería pesada.

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Sin embargo, Pistorius introdujo una cautela estratégica poco habitual en el discurso político actual: “Nadie puede saber si su prominencia actual continuará en conflictos futuros”.

Es decir, Berlín invierte con determinación, pero sin asumir que la revolución tecnológica esté cerrada. El Ministerio de Defensa deberá, además, rendir cuentas antes de autorizar nuevas compras.

Destino: Lituania, frente oriental de la OTAN

Los primeros sistemas se desplegarán en la brigada alemana estacionada en Lituania, donde Alemania lidera el refuerzo de la disuasión aliada frente a Rusia. Se trata de un mensaje claro a Moscú en el flanco oriental.

La entrega inicial consistirá en varios miles de drones de ambos fabricantes. Alemania planea crear seis unidades específicas de drones, cada una con entre 60 y 250 efectivos. La primera estará operativa en 2027 y el resto antes de 2029.

El modelo replica parcialmente la estructura que Ucrania ha desarrollado sobre el terreno: unidades especializadas, ágiles y con alta rotación tecnológica.

La sombra de Peter Thiel

Pero el programa no ha estado exento de polémica. Parte del debate parlamentario giró en torno a la participación del empresario germano-estadounidense Peter Thiel en Stark Defence.

Thiel —inversor tecnológico, y declarado aliado del presidente estadounidense Donald Trump— posee, según la empresa, menos del 10% del capital y no tiene acceso privilegiado a información técnica ni decisiones operativas.

“Esto nos ha sido confirmado por escrito por el contratista, y no hay absolutamente ninguna preocupación”, aseguró Pistorius tras informar a los diputados.

La inquietud, no obstante, refleja un debate más amplio en Alemania: hasta qué punto el rearme acelerado debe blindarse frente a influencias externas, especialmente en sectores de alta tecnología con participación de capital internacional.

De la “Zeitenwende” al complejo industrial europeo

Desde la proclamación de la Zeitenwende, el “cambio de era” anunciado tras la invasión rusa de Ucrania, Alemania ha iniciado una transformación histórica de su política de defensa.

El fondo especial de 100.000 millones de euros aprobado en 2022 abrió la puerta a una modernización profunda de la Bundeswehr, pero también dejó al descubierto las carencias estructurales del país en sistemas de nueva generación.

El programa de drones —que algunos parlamentarios cifran ya en hasta 9.000 millones de euros en el largo plazo— consolida una tendencia: Berlín apuesta por campeones tecnológicos nacionales, emergentes y ágiles, frente a los grandes contratistas tradicionales.

No obstante, el gigante Rheinmetall aparece como posible tercer proveedor en futuras fases.

La guerra de Ucrania ha demostrado que el dominio aéreo ya no depende únicamente de cazas de quinta generación, sino también de enjambres de bajo coste capaces de saturar defensas.

Alemania, tradicionalmente reticente a sistemas ofensivos autónomos, ha cruzado ahora esa línea.

La pregunta estratégica es si esta inversión consolidará una ventaja industrial europea en el ámbito de los sistemas no tripulados o si, por el contrario, abrirá una nueva dependencia tecnológica.

En cualquier caso, el Bundestag ha dado luz verde a una herramienta que ya define el presente del combate en Europa. Y Berlín no quiere quedarse atrás.