El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, interviene ante la 81ª Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York.

El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, interviene ante la 81ª Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York. Caitlin Ochs Reuters

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El presidente de Irán acusa a Trump de terrorismo en la ONU pero dice estar preparado "para las negociaciones" con EEUU

Masud Pezeshkian aclaró que Teherán nunca aceptará "el lenguaje de la fuerza" del presidente de EEUU, que amenazó la víspera con "aniquilar" a Irán.

Más información: Trump siembra el desconcierto en la ONU: afirma que dialoga de nuevo con Irán tras hablar de "aniquilarlos" en su discurso

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El presidente iraní, Masud Pezeshkian, acusó a Donald Trump de terrorismo ante la Asamblea General de la ONU.

Pezeshkian afirmó que Irán está dispuesto al diálogo y la diplomacia con Estados Unidos, pero rechazó el uso de la fuerza.

Durante su discurso, denunció los bombardeos estadounidenses e israelíes que mataron al ayatolá Jamenei y civiles iraníes.

Una comisión de la ONU concluyó que los bombardeos sobre Minab y Lamerd podrían constituir crímenes de guerra.

Hace apenas siete meses, el presidente de Irán, Masud Pezeshkian, hacía vida dentro de un búnker, tratando de sobrevivir a la intensa campaña de bombardeos de Israel y de Estados Unidos, que causaron la muerte del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, y de decenas de altos cargos políticos y militares del régimen iraní.

Este miércoles, el mismo Pezeshkian que entonces luchaba por sobrevivir a la operación Furia Épica intervino en la Asamblea General de la ONU de Nueva York para defender desde la tribuna de oradores que Irán había demostrado "sistemáticamente su compromiso con la diplomacia y la mesa de negociaciones" con Estados Unidos.

De hecho, un día antes de la intervención del mandatario iraní, su ministro de Exteriores, Abás Araqchi, mantuvo en Nueva York un encuentro muy criticado por la línea dura del régimen con el enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff, y el yerno del presidente, Jared Kushner, para discutir, entre otros asuntos, la reapertura del estrecho de Ormuz.

"No puede ser que todo el mundo se beneficie del estrecho de Ormuz mientras a nosotros se nos niega el acceso al transporte marítimo a través de esta vía", lamentó Pezeshkian durante su alocución del miércoles. "El despliegue permanente de flotas hostiles y la expansión de la guerra no conducirán a la paz", remarcó.

Pezeshkian aseguró, asimismo, que la República Islámica estaba preparada "para el diálogo, la diplomacia y las negociaciones" con Estados Unidos, pero aclaró que los suyos nunca aceptarán "el lenguaje de la fuerza" que Donald Trump utilizó la víspera, cuando amenazó desde el mismo emplazamiento con "aniquilar" a Irán.

"Restablecer la confianza en el escenario mundial requiere abandonar los dobles raseros", insistió el dirigente iraní, en línea con el secretario de Estado, Marco Rubio, que reconoció este mismo miércoles desde Nueva York que, "si va a haber un acuerdo con Irán, implicará un arduo trabajo durante un período de tiempo".

Durante su discurso, Pezeshkian devolvió la acusación de terrorismo que Trump lanzó contra Irán y, mostrando una imagen del difunto ayatolá Jamenei y de las víctimas de los ataques aéreos de Estados Unidos, aseguró que habían sido en realidad los iraníes las "víctimas del terrorismo".

"Ellos asesinaron a nuestro líder sin justificación y a los estudiantes de Minab, y atacaron el pabellón deportivo de Lamerd con bombas de racimo", denunció el presidente iraní, unas declaraciones que motivaron al único miembro de la delegación estadounidense que seguía el discurso desde el interior de la sala a salir del recinto.

Hacía referencia Pezeshkian a los ataques estadounidenses del 28 de febrero contra una escuela de la localidad de Minab, en la que murieron más de 150 personas, entre ellas unos 120 niños, y contra un polideportivo de Lamerd, donde perdieron la vida 22 civiles.

Una comisión de investigación de la ONU concluyó la semana pasada que había motivos razonables para considerar que ambos bombardeos constituyeron crímenes de guerra.