El príncipe heredero y primer ministro saudí Mohammed bin Salman toma de la mano al presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

El príncipe heredero y primer ministro saudí Mohammed bin Salman toma de la mano al presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Evelyn Hockstein Reuters

Oriente Próximo

Trump condiciona el acuerdo nuclear con Arabia Saudí a la normalización de sus relaciones con Israel

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, reconoce que sería "un avance histórico para la paz en Oriente Medio", pero Riad guarda silencio.

Más información: Trump firma un acuerdo con Arabia Saudí para desarrollar un programa nuclear que contempla enriquecer uranio

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Trump condiciona el acuerdo nuclear civil con Arabia Saudí a que el reino normalice sus relaciones diplomáticas con Israel.

El pacto entre EE.UU. y Arabia Saudí excluye el enriquecimiento de uranio y está orientado al uso no militar de la energía nuclear.

El acuerdo generó reservas en Israel y críticas de expertos que advierten sobre la transferencia de tecnología nuclear a Riad.

Arabia Saudí exige avances en la cuestión palestina como requisito para normalizar relaciones con Israel y sumarse a los Acuerdos de Abraham.

Estados Unidos firmó ayer un acuerdo con Arabia Saudí para desarrollar el programa nuclear del reino wahabí. Hoy, Donald Trump puntualizó que dicho pacto, cuyo contenido no ha trascendido, "está totalmente sujeto a que Arabia Saudí se sume a los muy respetados y exitosos Acuerdos de Abraham".

Es decir, que dependerá de que el príncipe heredero saudí Mohamed bin Salmán normalice sus relaciones diplomáticas con Israel, un paso arriesgado con profundas ramificaciones políticas en el mundo árabe-musulmán que otros países de la región como los Emiratos Árabes Unidos o Baréin dieron en 2020.

"El Acuerdo Nuclear Civil (¡no habrá enriquecimiento de material!) que se está negociando entre el Departamento de Energía de los Estados Unidos y Arabia Saudí, que se refiere únicamente al uso no militar como los que ya tienen Irán y los Emiratos Árabes Unidos (y otros), será aprobado", garantizó Trump a través de Truth Social.

En la misma publicación, el inquilino de la Casa Blanca aclaró que "Estados Unidos no se opone a las instalaciones nucleares civiles (no enriquecidas)", una respuesta a las voces que habían criticado que hiciera público el acuerdo con Riad cuando está inmerso en una guerra para evitar que el régimen iraní desarrolle su propio programa nuclear.

En una entrevista con el programa 60 Minutes de la CBS News emitida en marzo de 2018, el príncipe heredero saudí aseguró que su país no buscaba "adquirir ninguna bomba nuclear, pero sin duda, si Irán desarrollara una bomba nuclear, nosotros seguiremos su ejemplo lo antes posible".

Trump no avanzó hasta este miércoles que la condición de establecer relaciones diplomáticas con el Estado hebreo estaba incluida en el acuerdo, que, en caso de recibir el visto bueno del Congreso, facilitará a Riad "un gran acceso a las empresas estadounidenses en el programa de energía nuclear saudí".

"Juntos, estos dos acuerdos sientan las bases legales para una asociación de varias décadas y miles de millones de dólares que impulsa varios objetivos económicos y estratégicos prioritarios, incluida la no proliferación nuclear", recoge el comunicado del Departamento de Energía de Estados Unidos.

La Casa Blanca reconoció que Trump todavía no había discutido esta cláusula con Bin Salmán, que no se ha pronunciado al respecto. Los medios saudíes como el canal de televisión Al Arabiya, la agencia SPS o los diarios Saudi Gazette y Arab News ni siquiera se hicieron eco del mensaje de última hora del mandatario republicano.

Es un movimiento inédito que, según la analista Rosemary Kelanic, directora del programa de Oriente Medio en el think tank Defense Priorities, "va en contra de décadas de política estadounidense de transferir tecnología de enriquecimiento a un país que aún no la posee, dado que el enriquecimiento civil puede sentar las bases de un programa de armas nucleares".

"Otorgaría a Arabia Saudí una poderosa herramienta de presión para arrancar futuras concesiones a Washington", advierte Kelanic, que contempla la posibilidad de que Estados Unidos se vea "obligado a intervenir para salvar a la monarquía saudí si una revolución social amenazara con llevar al poder a un gobierno antiamericano".

En este sentido, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) avisó a través de un comunicado de que el acuerdo "debería ir acompañado de las correspondientes medidas de verificación de conformidad con el Tratado de No Proliferación y el Acuerdo de Salvaguardias Amplias aplicable a Arabia Saudí".

Israel expresó ayer sus reservas sobre el pacto, pero el primer ministro, Benjamin Netanyahu, reconoció este mismo miércoles tras el anuncio de Trump que "la incorporación de Arabia Saudí a los Acuerdos de Abraham sería un salto histórico hacia adelante para la paz en Oriente Medio".

"Es poco probable que Arabia Saudí avance hacia la normalización con Israel sin progresos tangibles en la cuestión palestina", reconoce, sin embargo, el analista Danny Citrinowicz, investigador principal del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Israel (INSS, por sus siglas en inglés).

El propio Bin Salmán lo dejó claro el pasado mes de noviembre, durante su última visita a la Casa Blanca, cuando empezó a fraguar el acuerdo nuclear con Washington. "Queremos formar parte de los Acuerdos de Abraham, pero también queremos estar seguros de garantizar un camino claro hacia una solución de dos Estados", manifestó.