La gente reacciona al atentado sufrido en la iglesia copta de Tanta.

La gente reacciona al atentado sufrido en la iglesia copta de Tanta. Mohamed Hossam Efe

Oriente Próximo DOBLE ATENTADO EN DOMINGO DE RAMOS

Los cristianos coptos de Egipto, 'obsesión asesina' de los islamistas de Oriente Próximo

Dos atentados contra iglesias coptas en Tanta y Alejandría han dejado 45 muertos este Domingo de Ramos.

"Estado de guerra". Así definió Ibrahim Mehleb, primer ministro egipcio hasta 2015, el enfrentamiento que el gobierno resultante del derrocamiento de Mohamed Morsi vivía en la provincia del Sinaí. Encajonada entre El Cairo y la Franja de Gaza, ya perteneciente al Estado de Israel, se calcula que cobija a entre 1.000 y 1.500 militantes activos de Wilayat Sina, un grupo islamista que, precisamente tras la caída de Morsi, declaró su fidelidad al Estado Islámico, el mismo grupo que ha reivindicado los dos atentados contra iglesias coptas que dejaron 45 muertos este Domingo de Ramos.

En Tanta, localidad situada unos 120 kilómetros al norte de El Cairo, un artefacto explosivo provocó 27 muertos y al menos 78 heridos. Apenas horas más tarde, otra explosión en la Catedral de San Marcos de Alejandría causaba 18 muertos y 66 heridos durante una misa que oficiaba el papa de la Iglesia copta, Teodoro II. Ambos atentados habrían sido perpetrados por terroristas suicidas.

El papa Francisco –que tiene previsto visitar al patriarca de la iglesia ortodoxa copta en los próximos días– condenó desde el Vaticano el atentado.

Los coptos egipcios constituyen entre un 8 y un 12% -durante años el gobierno del país mantuvo su número en secreto aludiendo motivos de seguridad nacional- y son la minoría cristiana mayoritaria en Oriente Próximo, lo que siempre les ha valido el lugar de objetivo prioritario. De hecho, en los últimos 25 años, el número de coptos fallecidos en atentados o en ataques directos supera ampliamente los 130, aunque ha sido en los últimos cuatro años cuando ese número ha crecido de forma exponencial.

Además, muchos parlamentarios o figuras públicas egipcias han considerado siempre que Egipto es un país islámico y no reciben de buena gana cualquier opción de evolucionar en un sentido distinto. "Egipto es un país islámico. Cuando Occidente trate a las mezquitas como a las iglesias, entonces diremos sí a las iglesias", afirmó el partido salafista Al Nour el día que se aprobó una ley de construcción de templos cristianos en el país.

La Iglesia copta, representada por la figura de Teodoro II, estuvo presente en las reuniones convocadas por Abdulfatah Al-Sisi antes de derrocar a Morsi en julio de 2013. Un apoyo granítico, motivado por el miedo a los grupos islamistas cercanos a aquel gobierno, que, sin embargo, convirtió a la minoría en el centro de las iras de grupos musulmanes. Fue entonces cuando cerca de 40 iglesias y varias de las propiedades de ciudadanos coptos fueron destruidas en el sur de Egipto.

El apoyo copto a Al-Sisi comenzó a resquebrajarse desde ese momento y en los últimos meses ha sufrido sus reveses más duros, no sólo por el riguroso programa económico de ajustes del Gobieno sino porque además de los 45 muertos de este domingo otras 23 personas de religión copta fueron asesinadas en otro atentado en la misma Catedral de San Marcos el pasado diciembre de 2016.

"Los cristianos en Egipto cuentan con una larga historia sufriendo violencia, y podríamos decir que ‘están acostumbrados’. Pese a todo, se mantienen fieles a su religión, irán a la iglesia… es parte de su cultura. Las víctimas son mártires: gente que muere por ser cristianos", dice Mina Thabet, de la Comisión Egipcia por los Derechos y las Libertades.

Los incidentes de violencia sectaria son habituales en Egipto. A menudo, las reyertas son provocadas por conflictos privados entre familias cristianas y musulmanas.

Los atentados ponen en duda una vez más la seguridad en Egipto, por lo que el presidente, Abdelfatah al Sisi, ordenó al Ejército desplegarse y proteger las instalaciones vitales en todas las provincias del país, donde el EI se ha hecho fuerte en la península del Sinaí (noreste).

Asimismo, fueron decretados tres días de luto nacional, según informa Efe.