Giorgia Meloni y Pedro Sánchez en un encuentro en Bruselas.

Giorgia Meloni y Pedro Sánchez en un encuentro en Bruselas. Frederic Sierakowski Europa Press

Europa

Italia y España acuerdan poner fin a los controles fronterizos impuestos tras la crisis migratoria de Ceuta

El Gobierno italiano decretó el control de viajeros procedentes de España en puertos y aeropuertos el pasado 8 de agosto.

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Agencias
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Italia y España acuerdan no continuar con los controles fronterizos recíprocos puestos en marcha tras la crisis migratoria de Ceuta.

El acuerdo alcanzado entre Matteo Piantedosi y Fernando Grande-Marlaska incluye un refuerzo del intercambio de información para garantizar la seguridad en Schengen.

Los controles fueron introducidos unilateralmente por Giorgia Meloni tras la entrada masiva de más de 80.000 migrantes en la ciudad autónoma a finales de julio.

Los ministros del Interior de Italia y España, Matteo Piantedosi y Fernando Grande-Marlaska, han acordado que no continuarán los controles recíprocos en las fronteras impuestos tras la entrada masiva de migrantes en Ceuta a finales de julio.

En una conversación telefónica, programada a raíz de la reunión celebrada al margen del Consejo Europeo entre Giorgia Meloni y Pedro Sánchez, ambos ministros han llegado a ese acuerdo.

"La decisión, tomada tras un minucioso análisis de la situación, irá acompañada de un refuerzo del intercambio de información para garantizar la plena seguridad del espacio común de Schengen", ha informado el ministerio del Interior italiano.

Durante la última cumbre de líderes europeos en Bruselas, Pedro Sánchez y Giorgia Meloni acercaron posturas para la supresión de los controles Schengen que Italia introdujo a principios de agosto, días después de la entrada de más de 80.000 personas a la ciudad autónoma, alegando motivos de seguridad.

La primera ministra italiana argumentó que la incursión de decenas de miles de migrantes irregulares podía suponer que estos transitaran por la Unión Europea libremente, lo que la condujo a suspender el tratado de libre circulación Schengen con España.

En respuesta, Moncloa aplicó las mismas restricciones y llamó a consultas al embajador italiano. Desde entonces, ambas naciones han ido renovando por un período de dos semanas la medida, hasta hoy.

Ambos jefes de Gobierno encargaron el pasado viernes, 16 de octubre, a sus ministros que materializaran este encargo durante los próximos siete días. Mientras esto ocurría, Italia decidió prorrogar por una semana más los controles en puertos y aeropuertos a los pasajeros procedentes de España, con la correspondiente contramedida por parte de España.

El Ejecutivo español cargó contra Meloni por esta decisión, argumentando que el país recibe mucha más migración irregular que España a través del Mediterráneo.

Achacaban esta imposición a partidismo por parte de Roma y le afeaban que España siempre había colaborado en crisis migratorias como las de Lampedusa.

Por el contrario, Exteriores italiano redujo los motivos a su "naturaleza cautelar y organizativa destinada a proteger la seguridad nacional y la sostenibilidad de todo el sistema europeo de controles en un momento de gran tensión".

Asimismo, aseguró que la suspensión del Espacio Schengen es una medida que se ha tomado "cientos de veces" en Europa y puntualizó que España, en concreto, lo había puesto en práctica "unas 21 o 22 veces".

"No se puede mirar a lo ocurrido en Ceuta como si fuera algo que no nos incumbe. Cada entrada irregular en esas costas representa una vulnerabilidad para todo el espacio Schengen que proyecta el riesgo directamente al interior de nuestra casa común", decía el titular de Exteriores, Antonio Tajani.

La entrada masiva a Ceuta ha sido desde el principio un tema bronco para el Gobierno en el seno de la Unión Europea. Pese a que más países se plantearon imponer controles e incluso excluir a España del espacio común, solo Meloni impuso esta norma.

Por su parte, el Ejecutivo se refería a las críticas desde gobiernos extranjeros como parte de una 'Internacional reaccionaria'.