Ratko Miladic en Sarajevo en 1993.

Ratko Miladic en Sarajevo en 1993. REUTERS/Chris Helgren

Europa

Muere Ratko Mladić, el general serbobosnio apodado 'carnicero de Srebrenica' y condenado a cadena perpetua por genocidio

Mladić fue responsable de la masacre de 8.000 musulmanes en una 'zona segura' de la ONU en Bosnia.

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P. Fava
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Las claves

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Ratko Mladić, conocido como el 'carnicero de Srebrenica', murió a los 83 años mientras cumplía cadena perpetua en La Haya por genocidio y crímenes de guerra.

Fue responsable de la matanza de Srebrenica en 1995, donde 8.000 musulmanes bosnios fueron ejecutados, considerada la peor atrocidad en Europa desde la II Guerra Mundial.

Mladić también dirigió el asedio de Sarajevo, durante el cual murieron 10.000 personas, y fue declarado culpable por limpieza étnica para fundar una 'Gran Serbia'.

Estuvo prófugo durante 15 años tras la guerra, hasta su arresto en 2011, y mostró siempre una actitud desafiante ante la justicia internacional.

El general serbobosnio Ratko Mladić, que cumplía cadena perpetua en La Haya por su responsabilidad en los crímenes de guerra cometidos en Bosnia entre 1992 y 1995, ha muerto a los 83 años, según confirman fuentes de Naciones Unidas.

La salud del exgeneral octogenario, apodado el 'carnicero de Srebrenica', había empeorado en los últimos años y fue hospitalizado en reiteradas ocasiones. Permanecía en el centro de detención de la ONU desde su arresto en 2011.

Mladić había sido declarado culpable de la matanza perpetrada en 1995 en la que fueron ejecutados 8.000 musulmanes que se habían refugiado en una zona designada como segura por la ONU.

"Regalamos la Srebrenica serbia al pueblo serbio. Ha llegado el momento de vengarnos de los 'turcos'", declaró ante las cámaras tras tomar la ciudad, empleando un término despectivo para referirse a los musulmanes bosnios.

Las propias Naciones Unidas lo consideraron la "peor atrocidad cometida en Europa" desde la II Guerra Mundial.

La masacre de Srebrenica fue el punto final de una cruenta guerra que se prolongó tres años. Al frente del ejército nacionalista serbio, Mladić dirigió el asedio de Sarajevo, en el que se atacó indiscriminadamente a la población civil con francotiradores, ametralladoras pesadas, morteros, tanques y artillería. 10.000 personas perdieron la vida.

Los cuerpos de los ejecutados en Srebrenica fueron enterrados a toda prisa en fosas comunes a lo largo de cuatro días en julio de 1995. Posteriormente, algunos fueron desenterrados para ocultarlos en las montañas y tratar de encubrir el crimen de guerra.

Edificios de la ciudad sitiada de Sarajevo durante el asedio serbio, en la guerra de los Balcanes.

Edificios de la ciudad sitiada de Sarajevo durante el asedio serbio, en la guerra de los Balcanes. Wikimedia Commons

El Tribunal Criminal Internacional para la Antigua Yugoslavia de Naciones Unidas determinó que fue un acto de "limpieza étnica", con objetivo de hacer desaparecer a los musulmanes bosnios, croatas y otras poblaciones étnicas dentro del plan de fundar una "Gran Serbia".

De impune a condenado

Aunque el líder político serbobosnio Radovan Karadzic intentó destituirlo poco antes del fin de la contienda, Mladić mantuvo el respaldo de la cúpula militar.

Tras la firma de los Acuerdos de Dayton (1995), fue apartado formalmente del cargo y en 1996 pasó a la clandestinidad.

Durante la presidencia de Slobodan Milosevic en Belgrado, Mladić vivió con relativa impunidad en la capital serbia, donde se le vio frecuentar restaurantes, recintos militares y acontecimientos deportivos.

Ratko Mladic durante su comparecencia en el Tribunal de La Haya.

Ratko Mladic durante su comparecencia en el Tribunal de La Haya. Reuters Reuters

Tras la caída del régimen en octubre de 2000 y el endurecimiento de la presión internacional, el exgeneral se ocultó con el apoyo de una red clandestina compuesta por familiares y antiguos militares.

Mladić permaneció prófugo de la justicia internacional durante 15 años hasta su arresto en mayo de 2011 en Lazarevo, una pequeña localidad a unos 100 kilómetros al norte de Belgrado.

Sus años de reclusión en el centro de detención de Scheveningen (La Haya) estuvieron marcados por un constante deterioro de su salud, múltiples intentos de sus abogados por suspender el proceso y una actitud desafiante en el juzgado, donde justificó sus acciones como actos de defensa de la población serbia.

En los últimos años sufrió varios accidentes cerebrovasculares. El tribunal rechazó las peticiones del gobierno serbio y de la familia de permitir que el condenado fuera trasladado a un hospital de Belgrado, alegando que en La Haya tenía toda la atención médica y podía recibir visitas familiares.

Ya durante la lectura de su condena el 22 de noviembre de 2017, Mladic sufrió un episodio de hipertensión y empezó a gritar contra los jueces, lo que provocó su expulsión de la sala antes de que se pronunciase el fallo definitivo.