La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se dirige al Parlamento Europeo en Estrasburgo.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se dirige al Parlamento Europeo en Estrasburgo.

Europa

La Unión Europea acoge con alivio el paso atrás de Trump sobre Groenlandia pero el choque deja cicatrices

Los jefes de Estado y de Gobierno de los 27 celebran este jueves una cumbre de emergencia para examinar "los últimos movimientos en las relaciones transatlánticas y sus implicaciones para la UE".

Más información: Trump anuncia "un acuerdo marco" con la OTAN sobre Groenlandia y retira su amenaza de imponer aranceles

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Las claves

La UE recibe con alivio el anuncio de Trump de renunciar a una intervención militar y a nuevos aranceles por el conflicto sobre Groenlandia.

El acuerdo alcanzado no compromete la soberanía de Dinamarca sobre Groenlandia, aunque las negociaciones continuarán para evitar la influencia de Rusia y China en la región.

Líderes europeos celebran la desescalada, pero destacan que las amenazas de Trump han dañado la confianza en las relaciones transatlánticas.

La presidenta de la Comisión Europea y otros dirigentes llaman a reforzar la autonomía europea en seguridad, economía y tecnología ante un contexto global más incierto.

"El día termina con un tono más positivo del que empezó". Así resumía el ministro de Exteriores de Dinamarca, Lars Løkke Rasmussen, una intensa jornada de miércoles que en Bruselas se ha vivido como un viaje en montaña rusa, entre sobresaltos, giros bruscos y un respiro final.

Los dirigentes de la UE han recibido con alivio el abrupto y sorprendente paso atrás de Donald Trump sobre Groenlandia. Sin embargo, el volantazo no ha sido suficiente para desconvocar la cumbre de emergencia de jefes de Estado y de Gobierno de los 27 de este jueves en Bruselas, consagrada a evaluar "los últimos movimientos en las relaciones transatlánticas y sus implicaciones para la UE".

Tras insistir en su discurso de Davos en su objetivo de apropiarse de la gran isla del Ártico bajo soberanía danesa, el presidente de Estados Unidos ha dicho por primera vez que renunciaba a una intervención militar. "La gente pensaba que usaría la fuerza. No tengo que usarla. No quiero usarla. No la usaré", ha resaltado.

Poco después, tras reunirse con Mark Rutte, Trump anunciaba que tampoco aplicará los aranceles extra del 10% que debían entrar en vigor el 1 de febrero para los ocho países europeos que enviaron tropas a la isla -entre ellos Reino Unido, Alemania y Francia-, alegando un principio de acuerdo sobre Groenlandia y toda la región del Ártico.

"Es un acuerdo con el que todos están muy contentos", sostiene el inquilino de la Casa Blanca, sin desvelar ningún detalle. "Es un acuerdo a largo plazo. El acuerdo definitivo a largo plazo. Coloca a todos en una posición realmente favorable, especialmente en lo que se refiere a seguridad y recursos minerales", ha agregado.

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, durante una cumbre en Bruselas

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, durante una cumbre en Bruselas Unión Europea

Un portavoz de la OTAN ha explicado que los siete aliados de la organización presentes en el Ártico trabajarán juntos para garantizar su seguridad colectiva.

"Las negociaciones entre Dinamarca, Groenlandia y Estados Unidos seguirán adelante con el objetivo de que Rusia y China nunca obtengan un punto de apoyo, ni económico ni militar, en Groenlandia", ha señalado el portavoz.

"El secretario general no propuso ningún compromiso que afectara a la soberanía durante su reunión con el presidente en Davos", aseguran en la Alianza Atlántica.

"Lo crucial para nosotros es que podamos cerrar esto respetando la integridad y soberanía del Reino (de Dinamarca) y el derecho del pueblo groenlandés a la autodeterminación", ha declarado Lokke Rasmussen a la emisora pública danesa DR.

Por su parte, la primera ministra danesa, la socialista Mette Frederiksen, ha insistido este jueves en que el supuesto acuerdo no cuestiona la soberanía de Copenhague sobre Groenlandia. "Podemos negociar sobre todo en el ámbito político: seguridad, inversiones, economía. Pero no podemos negociar sobre nuestra soberanía"

"Solo Dinamarca y Groenlandia pueden tomar decisiones en cuestiones que conciernen a Dinamarca y Groenlandia", ha dicho Frederiksen, que asegura haber estado en contacto en todo momento con Rutte y da a entender que ha sido él el que le ha dado garantías de que el pacto con Trump no cambia nada.

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni -que comparte afinidad ideológica con el inquilino de la Casa Blanca- ha sido de las primeras en salir a la palestra pública para celebrar el principio de acuerdo.

"Acojo con satisfacción el anuncio del presidente Trump de suspender la imposición de aranceles prevista para el 1 de febrero contra algunos Estados europeos. Como siempre ha defendido Italia, es fundamental seguir fomentando el diálogo entre naciones aliadas", ha escrito en su cuenta de X

"Es positivo que estemos encaminados hacia la desescalada y que los aranceles del 10% ya no estén sobre la mesa", ha destacado el primer ministro holandés en funciones, Dick Schoof.

La viceprimera ministra sueca, Ebba Busch, cree que las amenazas de Trump han dejado cicatrices en la UE

La viceprimera ministra sueca, Ebba Busch, cree que las amenazas de Trump han dejado cicatrices en la UE Unión Europea

"Ahora es importante que Estados Unidos, Canadá y Europa sigan colaborando en el marco de la OTAN para fortalecer la seguridad en la región ártica y contrarrestar las amenazas de Rusia y China", ha agregado.

Sin embargo, las amenazas de Trump contra la soberanía y la integridad territorial de un Estado miembro como Dinamarca, que al igual que EEUU pertenece a la Alianza Atlántica, dejan una cicatriz indeleble en las relaciones transatlánticas, que va mucho más allá de la guerra comercial del año pasado.

"Las relaciones entre la UE y EEUU han quedado dañadas por esto", ha reconocido la viceprimera ministra de Suecia, Ebba Busch, en una entrevista en la BBC. "Costará mucho restablecer la confianza", sostiene.

A su juicio, lo que ha obligado a Trump a retroceder ha sido la "fuerza europea", el hecho de que por una vez los países miembros se han plantado frente a sus amenazas. Sin embargo, la líder sueca no descarta que el presidente de EEUU vuelva a la carga con Groenlandia. "El progreso de hoy puede convertirse en dolor de cabeza mañana", ha dicho. 

Entre los líderes europeos, el discurso más duro contra el presidente de EEUU fue el de Emmanuel Macron en Davos. "Preferimos el respeto frente a los intimidadores, preferimos la ciencia frente a las teorías de conspiración y preferimos el Estado de derecho frente a la brutalidad", dijo el presidente francés, que ha sido objeto de las burlas de Trump por sus gafas de sol.

La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, durante su discurso de este miércoles en la Eurocámara

La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, durante su discurso de este miércoles en la Eurocámara Parlamento Europeo

Por su parte, Ursula von der Leyen sostiene que el cambio en el orden internacional introducido por el inquilino de la Casa Blanca "no solo es sísmico, sino también permanente".

"Ahora vivimos en un mundo definido por el poder en estado puro, ya sea económico, militar, tecnológico o geopolítico. Y aunque a muchos de nosotros no nos guste, debemos afrontar el mundo tal como es hoy", ha dicho este miércoles en un discurso ante la Eurocámara.

A juicio de la presidenta de la Comisión, la respuesta que debe dar la UE es "acelerar nuestra apuesta por la independencia, ya sea en materia económica o de seguridad, tecnológica o democrática". "En un mundo cada vez más sin reglas, Europa necesita tener sus propios instrumentos de poder", ha insistido.

"El apaciguamiento siempre es una señal de debilidad. Europa no puede permitirse ser débil, ni frente a sus enemigos ni frente a sus aliados. El apaciguamiento no da resultados, solo conduce a la humillación. La firmeza y la confianza en sí misma de Europa se han convertido en la necesidad del momento", asegura el primer ministro polaco, Donald Tusk.