Los rostros de la tragedia en Suiza

Los rostros de la tragedia en Suiza Juan López Cachón

Europa

De Emanuele, la promesa del golf fallecida, a Paolo, el héroe que salvó a 20 personas: los rostros de la tragedia suiza

"Había gente tirada en el suelo, sin camiseta, desfigurada, quemada”, cuenta Gianni, un estudiante de ingeniería de 19 años que entró a Le Constellation a socorrer heridos. "No quedaban caras, ni cabello. La gente estaba negra, la ropa se derretía sobre la piel".

Más información: "La deflagración es como un soplete; el pulmón se quema": un bombero explica todo lo que salió mal en el bar de Suiza

Á. Escalonilla
Publicada

Las claves

Un incendio en el bar Le Constellation de Crans-Montana, Suiza, dejó al menos 40 muertos y 119 heridos graves durante la celebración de Año Nuevo.

Las primeras investigaciones apuntan a que el fuego pudo originarse por bengalas colocadas en botellas de champán que contactaron con el techo, aunque se barajan otras hipótesis.

La mayoría de las víctimas son jóvenes, en su mayoría suizos, con presencia de ciudadanos franceses e italianos entre los afectados y desaparecidos.

Entre los fallecidos destaca Emanuele Galeppini, joven promesa del golf, y Paolo Campolo, quien arriesgó su vida para salvar a unas 20 personas durante el incendio.

El contador de víctimas mortales en el dramático incendio del bar Le Constellation, ubicado en la estación de esquí suiza de Crans-Montana, ascendió este viernes a 40 personas, según el jefe de policía del cantón de Valais, Frédéric Gisler. Otras 119 resultaron heridas de gravedad a causa de la deflagración, sucedida durante la celebración de Año Nuevo.

La fiscal general, Béatrice Pilloud, sospecha que el fuego comenzó a raíz del contacto de las bengalas “colocadas en las botellas de champán” con el techo del local, pero puntualizó que el ministerio público sigue barajando “varias hipótesis” alternativas.

Las autoridades helvéticas piden discreción. La tarea de identificar a las víctimas llevará varias semanas. Los cuerpos quedaron carbonizados, y son muchos los heridos que, en palabras del presidente del Gobierno cantonal de Valais, Mathias Reynard, “aún están luchando por sus vidas”.

La media de edad ronda los 20 años, según Eric Bonvin, director general del hospital regional de Sion, que recibió a decenas de víctimas. La mayoría son suizas. Ocho de los desaparecidos y nueve de los heridos tienen pasaporte francés. El ministro de Asuntos Exteriores italiano, Antonio Tajani, confirmó desde la localidad de Crans-Montana que trece heridos y al menos seis de los desaparecidos son transalpinos.

La primera víctima mortal confirmada es Emanuele Galeppini, un prometedor golfista genovés de 17 años —ocupa la posición 2.440 en el ranking— que residía en Dubái y que en abril del pasado año levantó el prestigioso Omega Dubai Creek Amateur. La Federación Italiana de Golf emitió un comunicado para lamentar la pérdida de este “joven atleta que llevaba consigo pasión y valores genuinos”.

Fue como poner la mano en un soplete: todo lo que salió mal en el incendio del bar de Suiza con 47 muertos, según un bombero

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Otro joven italiano que figura entre los desaparecidos es Giovanni Tamburi, de 16 años. “Estamos llamando a todos los hospitales, pero nadie sabe nada, también porque quienes llegan están en muy malas condiciones. Ayúdenme a encontrar a mi hijo”, apuntaba su madre, vecina de Bolonia, en declaraciones recogidas por el diario La Repubblica.

Tamburi había pasado la Nochevieja con su padre, en Suiza. Decidió salir con sus amigos al bar Le Constellation. “Tenía el móvil sin batería, un amigo me dijo que huyeron después de que comenzara el incendio, pero luego lo perdió de vista”, lamenta su madre, que dice que el joven llevaba al cuello “una cadenita de oro con la imagen de la Virgen”.

Los familiares y amigos de las víctimas se apiñan en el centro de congresos Le Régent de Crans-Montana. Diez minutos a pie lo separa de Le Constellation. Es el centro operativo de las autoridades suizas, desbordadas ante el aluvión de casos.

“Mi amiga está desesperada, ya no sabe dónde está su hijo, le pidieron que proporcionara detalles sobre su arcada dental, harán un examen de ADN”, contaba a la prensa italiana Antonella, una mujer de Milán. “No nos dicen nada. Nos aferramos a la esperanza de que nuestra hija esté entre los heridos no identificados, pero no nos pueden decir nada”, apuntaban los padres de Chiara, otra chica milanesa de 16 años.

Fachada de Le Constellation, el bar de Crans Montana donde se produjo la tragedia.

Fachada de Le Constellation, el bar de Crans Montana donde se produjo la tragedia. Reuters

En la noche trágica aparecieron algunos héroes. Es el caso de Paolo Campolo, un analista financiero suizo-italiano. En plena noche, Campolo recibió un mensaje de su hija Paolina, de 17 años, en el que esta le contaba que su novio y sus amigos habían quedado atrapados en la caja de fuego de Le Constellation. Campolo cogió un extintor y salió corriendo hacia el local desde su casa en Crans-Montana. A poco más de 50 metros de distancia.

El hombre, de 55 años, no se lo pensó dos veces y entró. “No pensé en el dolor, en el humo, en el peligro. Sacaba a los chicos con mis propias manos. Uno tras otro. Estaban vivos pero heridos, muchos de ellos de gravedad”, relató al diario francés 20 Minutes desde el hospital de Sion, máscara de oxígeno incorporada, donde permanece ingresado por inhalación de humo. “No podíamos avanzar mucho dentro, quizá uno o dos metros, para agarrar a la gente y sacarla afuera”.

“El fuego se propagó muy rápido y violentamente, duró solo unos minutos. Luego se detuvo. Pero no había oxígeno dentro y eso provocó la masacre”, explica. Su testimonio es duro. “La desesperación lúcida de quienes saben que van a morir. Personas quemadas mirándote y pidiéndote que no los dejes. Es algo que no se olvida”.

Campolo no estuvo solo. Su hijo Gianni Campolo, un estudiante de ingeniería de 19 años, también participó en las labores de rescate. “Nunca podré ver algo peor que esa noche. Había gente tirada en el suelo, sin camiseta, desfigurada, quemada”, cuenta. “No quedaban caras, ni cabello. La gente estaba negra, la ropa se derretía sobre la piel”.

Cuando Gianni llegó a Le Constellation el fuego acababa de devorar el interior del local. Todavía no había ni bomberos ni ambulancias. “Los servicios de emergencia llegaron bastante rápido, pero venían de lejos. Las ambulancias tardaron muchísimo”, explica el chico a 20 Minutes.