El nuevo líder tory, Boris Johnson, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

El nuevo líder tory, Boris Johnson, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Efe

Europa BREXIT

Boris contra Ursula: el duelo de personalidades que definirá la suerte del 'brexit'

El nuevo primer ministro británico pide renegociar el acuerdo de divorcio, pero la presidenta electa de la Comisión ya ha dicho que el pacto es intocable.

Bruselas

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Dato curioso: los dos personajes cuyo duelo en los próximos meses definirá la suerte del 'brexit' y su impacto económico en Reino Unido y la Unión Europea asistieron cuando eran niños al mismo colegio en Bruselas: la escuela europea ubicada en el barrio de Uccle. Eso sí, no se cruzaron en clase.

La presidenta electa de la Comisión, la alemana Ursula Von der Leyen (60 años) dejó el centro en 1971. El nuevo primer ministro británico, Boris Johnson (55 años) empezó sus estudios allí dos años más tarde, en 1973. No es exactamente una coincidencia: los padres de ambos trabajaban como altos funcionarios en la Comisión y por eso enviaron a sus hijos a la escuela europea.

Más allá de esta casualidad biográfica, los perfiles de los dos políticos que tienen el destino del 'brexit' en sus manos no puede ser más diferentes: se parecen tanto como la noche y el día. El carácter estrambótico, pintoresco y grandilocuente de Johnson contrasta con la discreción casi aburrida de Von der Leyen.

El aspecto desastrado que se gasta el primer ministro británico -en la foto de portada del Daily Telegraph el día de su elección como nuevo líder tory luce zapatos desgastados, casi rotos- choca con el aire impoluto y elegante de la alemana, que mantiene la compostura incluso tras someterse a una maratón de tres exámenes el mismo día en la Eurocámara. Por no hablar del cabello. La estabilidad familiar de Von der Leyen, casada desde 1986 y con siete hijos, nada tiene que ver con la azarosa vida sentimental de Boris.

Aunque los dos se definen como conservadores, la presidenta electa de la Comisión es una política centrista y pragmática, capaz de ganarse el apoyo de socialistas y liberales en la Eurocámara. El nuevo líder británico no genera ninguna confianza en Bruselas: le consideran un mentiroso y un trilero sin principios capaz de todo para llegar al poder. Es decir, un populista de libro. El desprecio hacia Boris contrasta con el respeto que se ha ganado May entre los líderes europeos por su capacidad de resistencia, pese a sus errores y vacilaciones.

Boris Johnson se convierte en primer ministro de Gran Bretaña

Ursula es una ardiente defensora del proyecto europeo, que en algún momento llegó a apoyar la creación de unos Estados Unidos de Europa, aunque ahora dice haber renunciado a esa idea. Boris fue el arquitecto que metió a Reino Unido en el laberinto del brexit y al que ahora le corresponde tratar de encontrar una salida tras el fracaso de Theresa May.

"Brexit el 31 de octubre, sin peros que valgan"

En su discurso inaugural como primer ministro, Johnson ha repetido este miércoles que "vamos a cumplir las repetidas promesas del Parlamento a los ciudadanos y a salir de la Unión Europea el 31 de octubre, sin peros que valgan". "Confío plenamente en que en el plazo de 99 días lo habremos resuelto", ha sostenido con su habitual retórica excesiva.

El nuevo líder británico ha asegurado que renegociará con Bruselas el acuerdo de divorcio firmado el pasado noviembre por May. Su objetivo prioritario es acabar con lo que considera "antidemocrática" salvaguarda irlandesa, el mecanismo para evitar que se vuelva a erigir una frontera física en la isla de Irlanda. Los tories radicales temen que esta solución atrape indefinidamente a Reino Unido en una unión aduanera con la UE y le impida firmar sus propios acuerdos comerciales, una de las promesas centrales del brexit.

"Lograremos un nuevo acuerdo, un mejor acuerdo que maximice las oportunidades del brexit", ha repetido Johnson. "Pero por supuesto es vital prepararse al mismo tiempo para la remota posibilidad de que Bruselas rechace negociar y nos veamos forzados a salir sin acuerdo", ha indicado. En ese escenario, Londres garantizaría el derecho a quedarse de los 3,2 millones de europeos que viven en territorio británico, pero no pagaría la factura de salida de 45.000 millones que le exige la UE, asegura.

Lo que para Boris es una remota posibilidad, para Ursula es una certeza. La presidenta electa de la Comisión no se ha desviado ni un milímetro de la línea oficial de la UE: ha dejado claro desde el principio que el pacto de divorcio es intocable y no va a reabrirse.  "Tener la salvaguarda irlandesa en el acuerdo del brexit es algo de gran valor, importante y debe defenderse", ha dicho Von der Leyen a los eurodiputados.

Construir una relación sólida

En su primera reacción tras la elección de Johnson como líder tory, Von der Leyen le avisó de que "hay muchos problemas difíciles que tenemos que afrontar juntos". "Es importante construir una relación de trabajo sólida porque tenemos la obligación de lograr un resultado que sea bueno para la gente en Europa y en Reino Unido", ha dicho la alemana.

De cumplirse el calendario prometido por Johnson, Von der Leyen ni siquiera intervendría en su intento de renegociar el brexit: no tomará posesión del cargo hasta el 1 de noviembre y le tocaría directamente gestionar la catástrofe económica de una salida caótica de Reino Unido.

No obstante, en Bruselas se da por descontado que, tras fracasar el enésimo intento de renegociación, Johnson tratará de forzar un brexit a las bravas el 31 de octubre, pero el Parlamento británico se lo impedirá. Por eso el escenario central que maneja la UE es la convocatoria de nuevas elecciones en Reino Unido en los próximos meses.

De ahí que la presidenta electa de la Comisión, Ursula von der Leyen, se haya apresurado a ofrecer una nueva prórroga a Londres aunque nadie la haya pedido. "Estoy dispuesta a un retraso adicional en la fecha de salida si se necesita más tiempo por un buen motivo", dijo la alemana en su discurso de investidura en la Eurocámara. De momento, Boris ni siquiera ha anunciado la fecha de su primera visita a Bruselas.