El negociador de la UE para el 'brexit', Michel Barnier

El negociador de la UE para el 'brexit', Michel Barnier Yves Hermann/Reuters

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Ambiente de pesimismo en la cumbre de la "hora de la verdad" para el brexit

Bruselas

"No estamos en el lugar que queríamos para octubre", admite preocupado un alto funcionario de la UE. El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, había definido la cumbre que comienza este miércoles por la noche en Bruselas como la "hora de la verdad" para el brexit. El plan era cerrar el pasado domingo un principio de acuerdo sobre el divorcio y publicar a continuación el primer borrador de la declaración política sobre las relaciones futuras entre Bruselas y Londres. Los líderes europeos darían su visto bueno a ambos documentos y se convocaría otra cumbre extraordinaria el 17 y 18 de noviembre para cerrar el trato con la primera ministra británica, Theresa May. Se garantizaba así una retirada ordenada de Reino Unido en la fecha prevista del 29 de marzo de 2019, con la incógnita final del voto en el Parlamento británico.

Esta cuidada coreografía, que llevaba preparándose durante las últimas semanas, descarriló el domingo a media tarde. En lugar de para sellar el pacto, el negociador británico, Dominic Raab, viajó por sorpresa a Bruselas para romper la baraja: Reino Unido no podía aceptar la última solución sobre la mesa para la frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte. May teme una revuelta simultánea del partido unionista norirlandés DUP, que apuntala su Gobierno, y de la facción más eurófoba de los tories, que incluye a algunos de sus ministros que amagan con dimitir. El acuerdo es "más difícil de lo esperado", reconocen los europeos.

"No hay motivos para el optimismo", ha dicho este martes el presidente del Consejo Europeo en rueda de prensa. "La única fuente de esperanza para un acuerdo es la buena voluntad y la determinación de las dos partes", sostiene Tusk. De momento, la UE suspende la publicación del documento sobre las relaciones futuras -prioritario para May- y deja en el aire la cumbre extra de noviembre. El negociador de la UE para el brexit, Michel Barnier, asegura que "hace falta más tiempo". "Vamos a tomarnos este tiempo de forma calmada y seria para encontrar un acuerdo global en las próximas semanas", ha dicho este miércoles.

Pero los líderes europeos ya no pueden permitirse esperar: el tiempo corre y los plazos para un pacto se agotan. De hecho, los 27 aprobarán en la cumbre darle un acelerón a los preparativos para un brexit caótico, sin acuerdo, que tendría un fuerte impacto negativo en Reino Unido, pero también en la UE. "Si desafortunadamente debemos pasar por un calvario, debemos prepararnos", ha dicho el ministro de Exteriores belga, Didier Reynders. Francia, por ejemplo, ya ha empezado a reclutar más funcionarios de aduanas, según ha desvelado su ministra de Asuntos Europeos, Nathalie Loiseau. Aunque eclipsados por el brexit, en el Consejo Europeo se discutirá también otros temas como el desafío presupuestario del Gobierno populista italiano o la falta de avances en política migratoria.

Máxima incertidumbre sobre el brexit

Los líderes europeos han invitado a May para que presente la posición de Reino Unido al principio de la cumbre, que empieza a las 19:00 horas. ¿Qué debería hacer la primera ministra británica para desbloquear las negociaciones? Traer una solución "imaginativa" para la cuestión de Irlanda del Norte, le ha reclamado Tusk. "Que asuma su responsabilidad y sea constructiva", le sugiere el ministro alemán de Asuntos Europeos, Michael Roth. "Pedimos a Theresa May que considere la oferta que le hace la UE", señala Loiseau. "Es más un problema de Reino Unido que de la UE. El Gobierno británico tiene más problemas para lograr una posición consensuada que los 27", ha sentenciado el griego Georgios Katrougalos. El Gobierno de Pedro Sánchez no cree que el protocolo sobre Gibraltar que ha pedido España obstaculice el acuerdo final, puesto que ya está prácticamente cerrado. El objetivo es que el Peñón deje de funcionar como paraíso fiscal y del contrabando. 

Una vez que la primera ministra británica haya presentado su alegato, los otros jefes de Estado y de Gobierno se trasladarán de sala y de piso en el edificio del Consejo Europeo. Mientras que May no tendrá ningún tipo de comida, a los 27 se les servirá una cena de trabajo. Una cena en la que deben acordar qué hacer en las próximas semanas. La decisión será pedir a los negociadores de ambos lados que vuelvan a la mesa de diálogo y redoblen los esfuerzos en busca de un compromiso, según ha adelantado el ministro irlandés, Simon Coveney. Sólo si hay fumata blanca, se convocaría la cumbre extra de noviembre. En caso contrario, el brexit se quedaría como asignatura pendiente para diciembre, lo que significa que casi no quedaría tiempo para ratificar cualquier posible pacto, en particular en el Parlamento británico, y se dispararían las apuestas por una salida desordenada de Reino Unido.

El desafase presupuestario de Italia, en el punto de mira

Después de la discusión sobre el brexit, para el almuerzo del jueves se ha convocado una cumbre sobre la eurozona, en la que participan los líderes de los 27 (de nuevo sin May). En teoría, la reunión está consagrada a tratar de avanzar en la unión bancaria y en el fortalecimiento del fondo europeo de rescate (MEDE), con el fin de prevenir futuras crisis. En la práctica, este debate quedará eclipsado por el desafío en materia presupuestaria que ha planteado a la UE el Gobierno populista italiano. Y es que pese a los avisos de Bruselas, la coalición formada por La Liga y el M5E ha enviado unos Presupuestos con un déficit del 2,4%, el triple de lo acordado, en los que se dispara el gasto público sin medidas compensatorias.

El presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, ha dado a entender este miércoles en un encuentro con la prensa italiana que se plantea tumbar estas cuentas, lo que desataría una crisis sin precedentes. Si no lo hace, sostiene Juncker, el resto de países se rebelarían contra el Ejecutivo comunitario por dejar a Roma saltarse las normas. De hecho, algunos primeros ministros, como el holandés Mark Rutte, tienen previsto plantear la cuestión durante la cumbre. Por su parte, el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, anuncia que defenderá a capa y espada las cuentas de su Gobierno.En Bruselas temen que la cumbre del euro acabe degenerando en un agrio enfrentamiento abierto entre los líderes.

Los Presupuestos para 2019 pactados por Sánchez con Podemos  no plantean preocupaciones similares a los de Italia, pese a que también incumplen el ajuste estructural comprometido con la UE, con un aumento del gasto de más de 5.000 millones de euros y nuevos impuestos con recaudación dudosa. Ni siquiera inquietan a los países más duros como Holanda, según aseguran a EL ESPAÑOL fuentes diplomáticas. Es muy improbable que Bruselas vaya a rechazarlos, como ha pedido el líder del PP, Pablo Casado, que también está en Bruselas este miércoles. Sánchez se reúne antes de la cumbre tanto con Tusk como con Juncker.

Sin avances sobre política migratoria

Los líderes europeos abordarán la política migratoria el jueves por la mañana, aunque en este punto no se espera ningún avance. Es más, algunos de los acuerdos alcanzados en junio han quedado en papel mojado. Ni España ni ningún otro país de la UE quieren acoger los centros cerrados para inmigrantes que propuso el presidente francés, Emmanuel Macron. Y todos los países del norte de África se niegan a albergar las llamadas "plataformas de desembarco" para los migrantes rescatados en alta mar. Tampoco se ha progresado en el mecanismo de cuotas obligatorias para repartir a los demandantes de asilo. Sánchez volverá a pedir a la UE que aumente la ayuda financiera a Marruecos para que retenga a los migrantes en su territorio. La ruta entre España y Marruecos representa ahora la mitad de las entradas irregulares en la UE, según Frontex. En materia de seguridad, los jefes de Estado y de Gobierno aprobarán crear un centro europeo de respuesta frente a los ciberataques como los que viene protagonizando Rusia.