Macron y De Villiers, en el desfile del 14 de julio en París

Macron y De Villiers, en el desfile del 14 de julio en París Charles Platiau Reuters

Europa Francia

Macron aprovecha el portazo del JEMAD para rediseñar la cúpula militar

Villiers dimite tras chocar por los recortes en Defensa con el presidente. "Soy vuestro jefe y sé cumplir con los compromisos", defiende el jefe del Estado.

Nuevo contratiempo político en el Elíseo de Macron. La dimisión exprés de Pierre de Villiers, número uno del Ejército francés, ha levantado en armas a la oposición, que no ha perdido la oportunidad de criticar el tono “autoritario” que el presidente galo está imponiendo.

Además, el portazo del jefe del Estado Mayor también es síntoma de la ruptura de una de sus promesas electorales: dotar de más recursos al Ejército, que tiene varias misiones en el extranjero y afronta tareas de seguridad interna en un país que sigue en estado de emergencia desde los atentados del 13-N.

“En las actuales circunstancias no me veo capaz de garantizar el modelo del Ejército en el que creo para asegurar la protección de Francia y los franceses”, ha dicho Villiers en un comunicado tras hacer pública su renuncia este miércoles.

El origen de la disputa que entre el JEMAD francés y el presidente está en los recortes que había avanzado el Ejecutivo dentro de su plan para reducir el déficit hasta el 3% del PIB. Al Ministerio de Defensa le corresponderían hasta 850 millones de euros menos de los esperados.

El pasado día 12, en una reunión a puerta cerrada de la comisión de Defensa de la Asamblea Nacional, De Villiers explotó y mostró abiertamente su decepción con las promesas rotas de Macron respecto a la financiación. No estaba dispuesto a que le “jodieran una vez más”, se le escuchó decir según se filtró en la prensa francesa.

En la víspera de la Fiesta Nacional del 14 de julio, Macron deslizó en un encuentro con la cúpula militar su descontento con la salida de tono del número uno de los militares: “Soy vuestro jefe y sé cumplir con los compromisos que he asumido ante nuestros ciudadanos y ante nuestro Ejército. Y no necesito ninguna presión ni ningún comentario”, zanjó.

La oposición habla de "humillación"

Por su parte, Marine Le Pen ha sugerido que la dimisión está forzada debido a sus desavenencias con Macron y la ha calificado de “humillación”. “Dar un tajo al presupuesto de la Defensa, pese a que había dado su palabra de lo contrario no es digno de un jefe de Estado lúcido y responsable”, concluyó la líder del ultraderechista Frente Nacional.

El senador conservador y exministro de Defensa Gérard Lounguet ha criticado que el presidente francés haya optado por “defender” al ministro de Finanzas en lugar de al Ejército, cuando “el problema es que, sobre el terreno, el que hace la guerra es el Estado Mayor”. El diputado de Francia Insumisa Alexis Corbiére ha tachado la “reprimenda” del presidente de “intolerable”.

La abrupta salida de Villiers ha permitido a Macron colocar a un militar más cómodo en el puesto de JEMAD. El elegido es el general François Lecointre, de 55 años, y hasta ahora ocupaba la jefatura del gabinete militar del primer ministro, Edoard Philippe.

“Es un héroe reconocido en el Ejército como tal por su experiencia de combate”, ha alabado el portavoz del Elíseo, Christophe Castaner, que también ha subrayado que, a pesar de los recortes, Macron tiene intención de aumentar un 2% el gasto en Defensa para 2025.

Además de recomponer la cúpula militar a su medida, Macron también ha asestado con el relevo un golpe al ala más conservadora de la aristocracia católica, un grupo que apoyó a Fillon en su frustrada carrera al Elíseo. El hermano de Villiers dirige el grupo ultraconservador Movimiento para Francia y se convirtió en asesor en temas militares del ex primer ministro en 2008.