El presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker

El presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker François Lenoir/Reuters

Europa Seguridad

La UE lanza un fondo de defensa de 5.500 millones anuales ante las dudas sobre Trump

Bruselas propone avanzar en una defensa común europea tras el 'brexit'

Bruselas

Europa ha dependido durante demasiado tiempo del paraguas militar de Estados Unidos y ha llegado el momento de que se haga cargo de su propia seguridad, sobre todo ahora que no está claro que pueda fiarse del nuevo presidente, Donald Trump. Esta es la filosofía que está detrás de la propuesta que la Comisión ha presentado este miércoles para crear un nuevo fondo de hasta 5.500 millones anuales que por primera vez invertirá en proyectos de defensa a escala de la UE.

El plan de construir una Unión de la Defensa es tan viejo como el propio proyecto de integración europea. Pero hasta ahora siempre había fracasado por la resistencia de las grandes potencias militares, en particular Reino Unido. El brexit eliminará este obstáculo. Sin embargo, el auténtico responsable de resucitar esta iniciativa es el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y las dudas que ha sembrado sobre si acudirá en defensa de sus aliados europeos en caso de que sean atacados, por ejemplo por Rusia. 

En la reciente cumbre de la OTAN celebrada en Bruselas, Trump se negó a respaldar esta cláusula de defensa mutua, pese a que así lo esperaban sus socios de la UE. Es más, se dedicó a abroncar al resto de aliados por no cumplir los objetivos de gasto militar y por sus atrasos "masivos" a la hora de pagar lo que deben. El brexit y Trump han convencido a Alemania, Francia, Italia y España de que es imprescindible avanzar juntos en materia de defensa con los socios que deseen sumarse, en una primera expresión de la Europa de las dos velocidades.

Investigación y compras conjuntas

El plan presentado este miércoles por Bruselas da cobertura a esta iniciativa. La falta de cooperación entre los Estados miembros en el ámbito de la defensa y la seguridad cuesta anualmente entre 25.000 y 100.000 millones de euros. El 80% de la adquisición y más del 90% de la investigación y la tecnología se realizan a escala nacional. Las compras comunes podrían suponer un ahorro de hasta el 30% del gasto anual en defensa, según los cálculos de la Comisión.

La actuación fragmentaria en defensa causa también una innecesaria duplicación y afecta a la capacidad de despliegue de las fuerzas de defensa. Mientras que en la UE hay 178 sistemas de armas diferentes, EEUU sólo tiene 30. Tenemos 17 tipos diferentes de carros de combate, frente a uno en EEUU. Y en Europa hay más fabricantes de helicópteros que Gobiernos que puedan comprarlos.

El nuevo Fondo Europeo de Defensa se ha concebido para resolver algunos de estos problemas. Constará de dos secciones principales. La primera, dedicada a la investigación colaborativa en tecnologías y productos de defensa innovadores, en ámbitos como la electrónica, los metamateriales, el software encriptado o la robótica. La segunda sección financiará las compras conjuntas entre varios países miembros, por ejemplo de drones, helicópteros o comunicaciones por satélite.

No obstante, el despliegue de este nuevo instrumento será muy lento. De aquí a 2020, la Comisión sólo dedicará 590 millones de euros al Fondo Europeo de Defensa. A partir de esa fecha, Bruselas quiere consagrarle un mínimo de 1.500 millones al año. El resto, hasta alcanzar el objetivo de 5.500 millones, deberán ponerlo los Estados miembros.

En paralelo, Bruselas ha presentado también este miércoles un documento de reflexión sobre el futuro de la política europea de defensa de aquí a 2025, en el que propone tres escenarios. El más ambicioso consiste en que los Estados miembros que así lo deseen avancen a un ritmo más rápido para crear una defensa común, algo que ya está previsto en el Tratado. En esta opción, la protección de Europa se convertiría en una responsabilidad compartida entre la UE y la OTAN. La Unión estaría en condiciones de llevar a cabo operaciones de seguridad y defensa de alto nivel, sustentadas por una mayor integración de las fuerzas de defensa de los países miembros. 

Un escenario que hasta hace nada parecía poco probable, pero que Trump y el brexit han convertido en verosímil.