McGuinness encabezó las negociaciones de paz de Irlanda del Norte.

McGuinness encabezó las negociaciones de paz de Irlanda del Norte. C. Kilcoyne Reuters

Europa

Martin McGuinness, el ex comandante del IRA convertido en ‘arquitecto de la paz’

El dirigente del Sinn Féin, fallecido este martes a los 66 años, deja un legado divisivo: para unos, un hombre de paz, para otros, de guerra.

Manchester

¿Cuál será el legado de Martin McGuinness? Para muchos, el ex jefe militar del grupo terrorista IRA, fallecido este martes como consecuencia de una enfermedad cardiaca a los 66 años de edad, será recordado como el líder de una organización que asesinó a más de 1.500 personas en una de las épocas más turbulentas de la historia de Reino Unido.

Muchos otros, sin embargo, lo recordarán como “el arquitecto de la paz”: el hombre que como principal negociador de Sinn Féin, el ala política del IRA, tuvo un papel esencial en las negociaciones que desembocaron en el Acuerdo de Viernes Santo de 1998, poniendo fin a casi 30 años de conflicto.

Muere McGuiness

El debate que suscita una de las figuras más polémicas de la política británica ha podido verse a las pocas horas de su muerte. Mientras que personalidades como la primera ministra, Theresa May, y el ex primer ministro Tony Blair han alabado su papel a la hora de poner fin al conflicto de Irlanda del Norte, en uno de los programas de televisión con mayor audiencia de la mañana el político conservador Norman Tebbit se refería al exlíder del IRA como a “un cobarde que nunca expió sus crímenes”.

Las palabras del político conservador son comprensibles: Tebbit fue una de las víctimas del atentado del Grand Hotel de Brighton de 1984, en el que murieron cinco personas y 31 resultaron heridas. Las víctimas incluyen a su mujer, Margaret Tebbit, que quedó permanentemente discapacitada.

Orgulloso de pertenecer al IRA

McGuinness nació en 1952 en Derry, una localidad fronteriza de Irlanda del Norte. Su activismo en el conflicto norirlandés comenzó siendo tan sólo un adolescente, influenciado por la paliza que la policía propinó en 1968 al diputado católico Gerry Fitt mientras lideraba una marcha por los derechos civiles. Se unió al Ejército Republicano Irlandés (IRA) a finales de los años 60, donde ascendió rápidamente.

En 1972, cuando soldados británicos abrieron fuego contra manifestantes en Derry y mataron a 14 personas en lo que pasaría a conocerse como el Domingo Sangriento, McGuinness era el segundo dirigente del IRA en la ciudad. Ese mismo año fue a Londres para entablar conversaciones secretas con el Gobierno británico, que terminaron en fracaso. En 1979 fue nombrado líder del IRA Provisional y en agosto de ese año la organización asesinó al primo de la reina, Lord Mountbatten, y a 18 soldados británicos en la frontera con Irlanda.

McGuinness se dirige a una multitud republicana en el cementerio Milltown de Belfast en 1995.

McGuinness se dirige a una multitud republicana en el cementerio Milltown de Belfast en 1995. C. Rodwell Reuters

McGuinness se sentía orgulloso de pertenecer al IRA. En 1973 fue sentenciado a seis meses de prisión tras ser detenido cerca de un automóvil que contenía 110 kilos de explosivos y cerca de 5.000 balas de munición. En el juicio expresó su orgullo de pertenecer a una organización que “lucha contra el asesinato de nuestro pueblo”.

El Acuerdo de Viernes Santo

A principios de los 80, McGuinness se convirtió en un político electo para Sinn Féin, el ala política del IRA, pero nunca perdió el contacto secreto con Londres. Su rápido ascenso culminó en 1998 cuando fue elegido como negociador por su partido en las negociaciones del Acuerdo de Viernes Santo.

Brendan Browne, profesor de Ciencia Política en el Trinity College of Dublin, afirma que el papel de McGuinness en estas negociaciones fue esencial. “Consiguió que los republicanos, hasta ahora convencidos de que la única solución posible al conflicto era mediante la violencia, se sentaran a la mesa y accedieran a dejar las armas”, explica. ¿Fue el arquitecto principal de la paz? Tampoco sería justo decir esto, porque no se puede olvidar al resto de participantes. Pero desde luego fue una figura clave”.

Etain Tannam, también profesora del Trinity y autora de varios ensayos sobre el Acuerdo del Viernes Santo, confirma la importancia de McGuinness. “No existen dudas sobre su pasado violento, pero desde el momento en el que se firmaron las negociaciones fue un ardiente defensor de la paz”, afirma. “También fue muy valiente, porque no dudó en renegar de los republicanos disidentes que querían continuar con la violencia. Desde luego existe mucha controversia sobre McGuinness, pero de lo que se no puede dudar es de que fue un elemento esencial para la reconciliación”.

¿Hombre de paz o de guerra?

Es innegable que Martin McGuinness ha sido una figura importante en la política británica durante décadas. Además de su pasado en el IRA y su papel en el Acuerdo de Viernes Santo, fue diputado en el Parlamento del Reino Unido por Sinn Féin y viceministro principal del Gobierno de Irlanda del Norte desde 2008 hasta enero de 2017. En el referéndum para salir de la Unión Europea se opuso firmemente al brexit y tras el resultado expresó su temor de que la salida de la Unión signifique el regreso de una “frontera dura” entre la República de Irlanda e Irlanda del norte.

“Está claro que Irlanda del Norte se enfrenta a una situación complicada”, dice el profesor Brendan Browne. “El país sigue estando muy dividido, tanto en política como en términos socioeconómicos y a eso se suma la incertidumbre de qué va a pasar con la frontera tras el brexit. Y por primera vez desde 1970, McGuiness no formará parte de las negociaciones claves de este país”.

El Acuerdo del Viernes Santo puso fin a la violencia en Irlanda del Norte.

El Acuerdo del Viernes Santo puso fin a la violencia en Irlanda del Norte. P. Hackett Reuters

¿Quién es Martin McGuinness entonces? ¿Un líder terrorista o un arquitecto de la paz? Tal vez la respuesta más sencilla pueda encontrarse en las palabras de Tony Blair, otra de las figuras claves del Acuerdo de Viernes Santo, tras conocer la noticia de la muerte del ex jefe militar del IRA.

“Habrá algunos que no pueden olvidar el amargo legado de la guerra y para aquellos que perdieron a sus seres queridos, eso es completamente comprensible. Pero para aquellos de nosotros que finalmente pudimos lograr el acuerdo de paz de Irlanda del Norte, sabemos que nunca lo hubiéramos podido conseguir sin el liderazgo de Martin, su coraje y su convicción de que el pasado no debería definir el futuro”.