Europa

¿Puede el barcelonés Manuel Valls ser presidente de Francia?

El primer ministro saliente lo tendrá muy difícil en las elecciones al Elíseo del año que viene. 

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Lo que insinuó en una entrevista hace algo más de una semana se ha materializado este lunes. El primer ministro francés, Manuel Valls, se presenta a las primarias del gobernante Partido Socialista para suceder a François Hollande al frente del Elíseo y deja su puesto en el Gobierno. “Ha llegado el momento de ir más allá en mis responsabilidades”, ha asegurado al anunciar sus intenciones.

Pero su empresa no se presenta desde luego nada fácil. Valls tiene tres grandes retos por delante: en primer lugar, remendar a su deshilachado partido e imponerse como candidato de la formación; segundo, erigir una alternativa capaz de hacer frente a unos candidatos de derecha que entran pisando fuerte; y, finalmente, superar la poca popularidad de Hollande.

El legado del presidente saliente, que ha renunciado a presentarse a la reelección ante su excasa popularidad, ha dividido a los socialistas franceses, que en enero eligirán a su paladín al Elíseo. Hasta el 15 de diciembre hay tiempo para presentar candidaturas y por ahora Valls, como primer ministro del Gobierno Hollande, parte como favorito.

Aun así, la lucha se anticipa encarnizada. Tendrá que vérselas con el exministro de Economía Arnaud Montebourg, crítico con las políticas de austeridad, a quien Valls empujó a la dimisión. En las primarias socialistas de 2011, Montebourg ya quedó, con un 17% de las papeletas, por delante de Valls, que sólo obtuvo un 6% del voto.

Este año, sus propios diputados se han rebelado contra él por la polémica reforma laboral que impulsaba. Y es que Valls no es percibido precisamente como un adalid de los valores de la izquierda. Entre otras medidas controvertidas, Valls defendió extirpar la ciudadanía francesa a los terroristas con doble nacionalidad, lo que llevó a la entonces ministra de Justicia, Christiane Taubira, a abandonar su cargo. También los últimos días han dejado entrever una aparente división entre Valls y Hollande, quien acabó haciéndose a un lado para abrir paso a su heredero natural.

Si sale victorioso en las primarias y su partido cierra firmas a su alrededor, entonces tendrá que hacer frente a otro problema: las encuestas pronostican que el candidato socialista no pasará de la primera ronda de las elecciones presidenciales. “No hay nada escrito”, ha proclamado este lunes el francés nacido en Barcelona, desafiando los sondeos. “Quiero llevar a la izquierda a la victoria”.

El partido de centroderecha Los Republicanos ha vivido un ordenado proceso de primarias que ha colocado a François Fillon como candidato de la formación a la presidencia. Su discurso profundamente conservador y liberal le ha granjeado el favor del centro y sectores más a la diestra del espectro político. Se presenta como una alternativa a Marine Le Pen, del xenófobo Frente Nacional, que ve su oportunidad en un momento en que los populismos florecen en Occidente. El propio Valls ha reconocido que es “posible” que Le Pen gane las elecciones.

En la izquierda, Valls no estaría solo. El antiguo ministro de Economía de la Administración socialista Emmanuel Macron, considerado una estrella emergente, competirá en la contienda presidencial. Como Valls, Macron se inclina al lado liberal en lo económico, y podría suponerle un dolor de muelas en las elecciones.

“En menos de dos años, Macron ha logrado robar a Manuel Valls su espacio político. De ahí que el primer ministro actúe de este modo. Intenta sobrevivir”, dijo a EL ESPAÑOL antes del verano Gaspard Estrada, especialista en campañas electorales.

Por otro lado, la marca Hollande, poco valorada entre los electores, puede suponer un pesado lastre para su premier. Las políticas económicas liberales y la amenaza terrorista han mellado la figura del presidente de tal forma que ha decido romper con la tradición y no optar a un segundo mandato.