Boceto del Arco del Triunfo que proyecta Donald Trump en Washington diseñado por la firma Harrison Design.
Trump reconvierte su polémico arco del triunfo de Washington en un complejo militar con drones y francotiradores
El proyecto ha desatado numerosas críticas por destruir la línea visual entre el Monumento a Lincoln y el Cementerio de Arlington y problemas de seguridad.
Más información: Las obras del salón de baile de Trump topan con el búnker nuclear construido bajo la Casa Blanca por Bush y Obama
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este domingo que el polémico arco del triunfo que planea levantar en Washington será un complejo militar que podrá albergar drones y francotiradores.
"A petición expresa de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, y por motivos de seguridad nacional, he accedido a transformar el magnífico Arco del Triunfo en un complejo militar y arco del triunfo de primer nivel", escribió el mandatario en su red Truth Social.
En el mensaje, el republicano detalló que el monumento-complejo militar "permitirá albergar, almacenar y desplegar rápidamente un gran número de drones y francotiradores (tanto en la cubierta como en la plaza), además de contar con capacidad para almacenar grandes cantidades de munición para francotiradores".
El arco del triunfo, proyectado para construirse entre el Monumento a Lincoln y el Cementerio Nacional de Arlington, es una de las grandes obras que Trump está llevando a cabo en Washington y que no están exentas de polémica.
Empeñado en dejar su sello personal y su legado en la capital estadounidense, el presidente no dejó pasar la oportunidad en el mensaje de Truth para asegurar que "no existirá ninguna instalación igual en todo el mundo".
E insistió en que "de entre las 59 principales ciudades y capitales, Washington D. C. es la única que no cuenta con un arco del triunfo; ¡pero ahora tendrá uno que será, con diferencia, el más grandioso de todos!".
La construcción del arco del triunfo ha levantado voces críticas de amplios sectores que cuestionan desde el carácter megalómano del monumento hasta los cambios visuales con sus 76 metros de altura en el eje histórico entre el Lincoln Memorial y Arlington que enturbiarían la solemnidad del cementerio militar, así como los problemas que podría generar de tráfico y seguridad.
El arco del triunfo se suma a una lista de obras y reformas que Trump ha emprendido en Washington, como el Salón de Baile de la Casa Blanca, el Centro Kennedy o el estanque reflectante de la Explanada Nacional, muchas de las cuales han llegado a los tribunales para frenarlas.
Los planes han suscitado críticas por parte de conservacionistas y otros sectores que argumentan que podrían alterar o menoscabar monumentos históricos.