El presidente de EEUU, Donald Trump, durante el anuncio, el pasado 2 de abril, en el llamado 'Día de la Liberación', de la imposición de aranceles recíprocos amistosos a la mayoría de los países que mantienen vínculos comerciales con Washington.

El presidente de EEUU, Donald Trump, durante el anuncio, el pasado 2 de abril, en el llamado 'Día de la Liberación', de la imposición de "aranceles recíprocos amistosos" a la mayoría de los países que mantienen vínculos comerciales con Washington. Efe

EEUU

El Supremo propina un golpe letal a la política económica de Trump al tumbar la mayor parte de sus aranceles globales

El alto tribunal concluye que el republicano excedió su autoridad al aprobar dichos gravámenes invocando la ley de poderes de emergencia de 1977.

Trump califica el fallo de "vergüenza" y anuncia que cuenta con un "plan B".

Más información: La Unión Europea aprovecha el fallo del Supremo para pedirle a Trump que rebaje sus aranceles

Publicada
Actualizada

Las claves

El Tribunal Supremo de EEUU ha anulado la mayoría de los aranceles globales impuestos por Donald Trump, al considerar que excedió su autoridad al ampararse en la Ley de Poderes de Emergencia Económica Internacional.

La sentencia restringe el uso de la IEEPA para imponer aranceles generales, aunque permite recurrir a otras leyes para gravámenes por seguridad nacional o represalia comercial.

Miles de empresas podrían reclamar la devolución de hasta 175.000 millones de dólares en aranceles recaudados, lo que abre una posible batalla legal prolongada.

La Comisión Europea ha pedido a EEUU reducir los aranceles tras el fallo, mientras se mantiene el acuerdo comercial que fija un arancel del 15% para la mayoría de productos europeos.

Tras varias semanas de retraso, el Tribunal Supremo ha emitido este viernes su esperada decisión sobre la mayoría de los aranceles implementados por el Gobierno de Donald Trump el año pasado.

El alto tribunal anula la mayor parte de los aranceles globales del republicano en un fallo que supone un golpe letal a su política económica y con importantes, y aún imprevisibles, implicaciones para la economía mundial.

Por una mayoría de 6 frente a 3 jueces, el Supremo concluye que Trump excedió su autoridad al aprobar dichos gravámenes comerciales bajo el parapeto legal de la Ley de Poderes de Emergencia Económica Internacional (IEEPA) de 1977. Algo para lo que no tiene facultades inherentes en tiempos de paz.

La Constitución de EEUU otorga al Congreso, no al presidente, la autoridad para imponer impuestos y aranceles. Sin embargo, el republicano recurrió e invocó la IEEPA para imponer aranceles a casi todos los socios comerciales de Estados Unidos, saltándose al Congreso.

El fallo se conoció mientras Trump celebraba un desayuno con los gobernadores en la Casa Blanca. Según la CNN, el republicano reaccionó tachando de "vergüenza" la sentencia, aunque aseguró a los presentes que cuenta con un "plan B".

En ese sentido, la Administración Trump ya adelantó el pasado 19 de enero su plan en caso de que el Supremo anulase los gravámenes. En una entrevista en el New York Times, Jamieson Greer, representante comercial de EEUU, aseguró que el presidente promulgaría nuevos aranceles casi de inmediato tras el fallo.

El fallo cierra la puerta a que el presidente use la IEEPA para imponer aranceles amplios y de carácter general con el argumento de una emergencia económica nacional, restringiendo este instrumento a usos tradicionales como sanciones financieras o bloqueo de bienes.

La sentencia no impide, en cambio, que Trump recurra a otros marcos legales ya existentes para fijar gravámenes, como las disposiciones sobre seguridad nacional o medidas de represalia frente a prácticas comerciales desleales.

La decisión del Supremo llegó tras una demanda interpuesta por las empresas afectadas por los aranceles y 12 estados de EEUU, la mayoría de ellos gobernados por demócratas, contra el uso sin precedentes de esta ley por parte de Trump para imponer unilateralmente los impuestos a las importaciones.

Aranceles, el arma política de Trump

Trump apeló a dos emergencias nacionales para imponer estos aranceles, convirtiéndolos en una herramienta clave de política económica y exterior de su Administración. Llegó a advertir, incluso, que sin ellos EEUU estaría indefenso y arruinado.

El 2 de abril, fecha que Trump bautizó como Día de la Liberación, el presidente anunció lo que llamó aranceles "recíprocos" sobre los bienes importados de la mayoría de los socios comerciales de Estados Unidos, invocando la IEEPA para abordar lo que llamó una emergencia nacional relacionada con los déficits comerciales del país, que, a su juicio, debilitaban las cadenas de suministro y su autonomía. Obvió que Washington lleva arrastrando déficits comerciales durante décadas.

En febrero y marzo de 2025, Trump invocó también la IEEPA para imponer aranceles del 25% a China, Canadá y México para hacer frente a una emergencia nacional por el tráfico de ventanillo y de drogas ilícitas hacia Estados Unidos como una emergencia nacional.

Desde entonces, el republicano ha utilizado sus aranceles para obtener concesiones y negociar acuerdos comerciales, y como arma política para castigar a países por cuestiones políticas no comerciales.

Estos últimos casos incluyen desde el procesamiento del expresidente Jair Bolsonaro por parte de Brasil, las compras de petróleo ruso por parte de la India que ayudan a financiar la guerra de Rusia en Ucrania, y un anuncio antiaranceles de la provincia canadiense de Ontario.

Sin embargo, no se verán afectados por la decisión de este viernes los aranceles sobre el acero, el aluminio ni otros gravámenes adicionales adoptados bajo leyes comerciales y de seguridad distintas de la IEEPA.

Munición para los demócratas

El varapalo judicial a una de las medidas estrella de la política de Trump se convertirá, sin duda, en munición para los demócratas con la vista puesta ya en las elecciones de medio mandato.

El Partido Demócrata ya ha anunciado que en la campaña de dichos comicios responsabilizarán a los republicanos por dichos gravámenes, ya que muy pocos mostraron su rechazo públicamente a la medida.

El líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, aseguró que la decisión judicial supone "una victoria para el bolsillo de todos los consumidores estadounidenses". "El arancel ilegal de Trump acaba de desplomarse. Intentó gobernar por decreto y dejó a las familias con la factura. Basta de caos. Fin a la guerra comercial", escribió el representante demócrata en su cuenta de X.

Por su parte, el senador republicano por Kentucky, Rand Paul, celebró este viernes la decisión del Supremo ya que impedirá que un futuro presidente "utilice poderes de emergencia para promulgar el socialismo" en una interpretación que esquiva el varapalo que supone para la Administración Trump.

Consecuencias del fallo

La resolución del Supremo estadounidense no aclara, sin embargo, qué pasará con el dinero que la Administración ya ha recaudado a través de los aranceles anulados.

El fallo abre ahora la puerta a una compleja batalla legal en la que miles de empresas afectadas por el encarecimiento de las importaciones podrían reclamar reembolsos.

El mundo corporativo ha pasado meses adaptándose a la política comercial en constante evolución de Trump y al uso de los aranceles como pilar de su agenda.

Ahora, miles de empresas, y no solo aquellas que demandaron a la Administración, decidirán si buscan reembolsos, ya que implicaría que más de 175.000 millones de dólares en aranceles recaudados podrían reembolsarse.

Las empresas de bienes de consumo, automotrices, manufactureras y de confección se han visto especialmente afectadas, ya que dependen de la producción a bajo costo en China, Vietnam, India y otros centros de abastecimiento.

Los aranceles de Trump aumentan el costo de la importación de productos terminados y componentes, lo que reduce los márgenes y altera las cadenas de suministro globales, que se encuentran perfectamente optimizadas.

Desde abril se han presentado más de 1.800 demandas relacionadas con aranceles ante el Tribunal de Comercio Internacional de Estados Unidos, que tiene jurisdicción sobre aranceles y asuntos aduaneros, en comparación con menos de dos docenas de casos de este tipo en todo 2024.

Expertos consideran que es probable que muchas más empresas de todo el mundo se unan a las demandas, tras haber esperado hasta el fallo del Supremo de este viernes. Se unirán a una lista de empresas que podrían esperar meses o incluso años para recuperar los miles de millones de dólares en aranceles de importación.

Los aranceles han incrementado además los costes para los consumidores, ya cansados ​​de varios años de inflación pos-COVID.

El Banco de la Reserva Federal de Nueva York declaró la semana pasada que el 90% de los aranceles de Trump corren por cuenta de los consumidores y las empresas estadounidenses, contradiciendo el argumento de la Casa Blanca de que los gravámenes los pagan extranjeros.

En noviembre, la tasa arancelaria efectiva de Estados Unidos era del 11,7%, en comparación con un promedio del 2,7% entre 2022 y 2024, según el Laboratorio de Presupuesto de Yale.

Reacción de Bruselas

La Comisión Europea ha pedido este viernes a EEUU que reduzca los aranceles tras el fallo del Supremo.

"Las empresas de ambos lados del Atlántico dependen de la estabilidad y la previsibilidad de la relación comercial. Por lo tanto, seguiremos abogando por aranceles bajos y trabajando para reducirlos", señala el portavoz de Comercio del Ejecutivo Comunitario, Olof Gil, en un comunicado.

El portavoz añade que Bruselas está analizando la sentencia y que está en contacto con la Administración estadounidense para saber cómo pretende aplicarla.

Con el objetivo de minimizar los efectos de los aranceles y evitar una guerra comercial, Bruselas y Washington firmaron en verano un acuerdo por el que la UE aceptó un gravamen general del 15 %, a cambio de que Estados Unidos exportase sus bienes industriales libres de aranceles.

Desde entonces, una gran mayoría de productos europeos están sujetos a un arancel del 15 %, pero la UE aún no aplica el 0 % a los bienes estadounidenses, porque el Parlamento Europeo todavía no ha ratificado el acuerdo.

Está previsto que lo haga el próximo mes de marzo, después de que la mayoría de grupos de la Eurocámara hayan negociado una cláusula para suspender el pacto si Trump amenaza a la UE con nuevos aranceles y han pedido a Washington que reduzca los que impone al acero y el aluminio, actualmente del 50 %.

Unas demandas que los grupos parlamentarios negociaron antes de conocer la sentencia que este viernes dictó el Supremo.