Donald Trump esta semana en un acto en la Casa Blanca.

Donald Trump esta semana en un acto en la Casa Blanca. Reuters

EEUU

El Pentágono sólo dará acceso a periodistas conservadores y ultras: expulsa a los grandes medios, entre ellos un español

La máquina de propaganda de Trump expulsa a decenas de periodistas. Entre los medios acreditados, el del ultra Charlie Kirk y pseudomedios de extrema derecha y promotores de teorías de la conspiración y de desinformación rusa.

Más información: El Pentágono estudia expulsar a 'New York Times', AP y CNN por rechazar la censura a los medios que quiere imponer Trump

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Las claves

El Pentágono ha expulsado a varios grandes medios de comunicación, incluyendo la agencia española Efe, debido a nuevas normas que solo permiten el acceso a periodistas conservadores.

Los nuevos requisitos del Pentágono restringen la publicación de información no oficial y prohíben obtener archivos clasificados, lo que ha sido criticado como una violación de la libertad de prensa.

Medios conservadores pro Trump, como One America News Network y Frontlines, han sido acreditados bajo las nuevas normas del Pentágono, mientras se limita el acceso de medios críticos.

La Administración Trump cumple su amenaza en un nuevo intento de cercenar los derechos de los periodistas en EEUU. Los medios de comunicación que no han aceptado las nuevas normas para la prensa del Departamento de Defensa que dirige Pete Hegseth han sido expulsados del Pentágono al quedarse sin acreditación. Entre ellos la agencia española de noticias Efe.

Sólo los periodistas de medios de tendencia conservadora y ultra, unos 60, tendrán acceso al Pentágono en la enésima guerra de Donald Trump contra el periodismo.

Las nuevas normas del Pentágono son inasumibles en cualquier Estado de Derecho. Estas obligan a que los periodistas sólo puedan publicar información oficial y que los medios para los que trabajan se comprometan, por escrito, a no conseguir archivos no autorizados o clasificados. Es decir, se considera ilegal que los periodistas pregunten cualquier tipo de información a sus fuentes.

También se limita el acceso de la prensa a ciertas áreas, se ha desalojado a varios medios de comunicación con amplias credenciales de sus espacios de trabajo asignados desde hace años en el Pentágono y se han creado espacios exclusivos para creadores de pódcasts e, incluso, youtubers, casi todos ellos pro Trump.

Pseudomedios ultras pro Trump

En esta nueva maquinaria propagandística de EEUU los beneficiados son los medios conservadores y ultraconservadores. Entre los que aceptaron las normas restrictivas del Pentágono está: Frontlines, una filial de la organización Turning Point, fundada por el activista asesinado Charlie Kirk y otros medios digitales que apoyan abiertamente la Administración Trump, como The Gateway Pindit y The National Pulse.

También tiene acreditación One America News Network, un pseudomedio de ultraderecha pro Trump y promotor de teorías de la conspiración y desinformación rusa.

El Departamento de Defensa ha calificado a estos grupos de periodistas, algunos de ellos sin formación universitaria y streamers en redes sociales, como "periodistas independientes de un espectro amplio". Tan independientes que todos ellos de tendencia trumpista.

La agencia EFE, expulsada

El veto a los medios no conservadores comenzó la semana pasada. El Pentágono ya comenzó a restringir el acceso a su edificio permitiendo la entrada únicamente a periodistas que firmaran un documento de 21 páginas que regulaba todas las nuevas normas. 

Muchos de los medios más importantes de EEUU, como The New York Times, Reuters, Associated Press o la CNN se negaron a firmar ese documento. También se han sumado , The Washington Post, Times, The Atlantic, The Guardian, la emisora NPR, The HuffPost y la publicación especializada Breaking Defense.

La agencia española de noticias Efe tampoco aceptó estas nuevas normas bajo el argumento, defendido por el resto de medios expulsados, de que estas normas violan la Primera Enmienda de la Constitución de EEUU que protege derechos civiles como la libertad de expresión y la libertad de prensa.

Durante más de 50 años, los periodistas con credenciales de acceso al Pentágono, muchos de ellos con su propia mesa en el gigantesco complejo, podían acercarse a los despachos de altos funcionarios a pedir información sobre movimientos de tropas o el destino de fondos, entrevistar a jefes militares en los pasillos y recibir actualizaciones de portavoces.

Sin embargo, desde que el nuevo secretario de Guerra, Pete Hegseth, asumió el cargo el pasado enero, las relaciones del Departamento con la prensa cambiaron drásticamente. También acabaron las habituales ruedas de prensa.

De hecho, en mayo se restringió el acceso a las zonas desclasificadas por donde usualmente se movía la prensa, ordenó pruebas de polígrafo para identificar a responsables de filtraciones y meses después anunció estas polémicas reglas, puestas en vigor hace una semana y que desde este miércoles expulsan a cualquier periodista no trumpista.