La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, comparece ante la prensa junto al presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez y el ministro del Interior, Diosdado Cabello.

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, comparece ante la prensa junto al presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez y el ministro del Interior, Diosdado Cabello. Marián Carrasquero. Reuters.

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El chavismo abre la mesa de diálogo con la oposición ante la ausencia de Machado y en plena transición ideológica de Delcy

Comienza el proceso de diálogo orientado a una transición política en Venezuela sin la presencia de todos los actores ni compromiso de fechas.

Más información: El chavismo retoma los contactos con la oposición bajo la presión de Marco Rubio pero mantiene su veto a Machado.

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Las claves

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El Gobierno chavista y la oposición venezolana inician una mesa de diálogo en Caracas, con 20 miembros y la ausencia de María Corina Machado y Edmundo González.

Delcy Rodríguez, actual presidenta encargada, ha protagonizado un giro ideológico, pasando de posiciones antiimperialistas a una colaboración estrecha con Estados Unidos.

Sectores radicales del chavismo critican el acercamiento de Rodríguez a Washington y han mostrado su rechazo al proceso de diálogo y a la nueva dirección política.

La mesa técnica y política busca acordar una hoja de ruta para la transición política en Venezuela, bajo la mirada atenta de Estados Unidos y con participación limitada de líderes populares opositores.

Representantes del Gobierno chavista y de la Asamblea Nacional venezolana elegida en 2015 se reúnen este sábado en Caracas. Se inicia así el diálogo encaminado a crear una hoja de ruta conjunta de la nueva etapa política. El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, anunció a mediados de julio su participación activa en esta iniciativa.

La denominada "mesa técnica y política paritaria" estará formada por 20 integrantes: 10 representantes del oficialismo y otros 10 del bloque opositor, encabezado por Dinorah Figuera. Los líderes María Corina Machado y Edmundo González Urrutia no forman parte de la mesa.

La iniciativa llega mientras se perfila el vuelco ideológico de la presidenta encargada de Venezuela. En cuestión de seis meses, Delcy Rodríguez ha completado un viraje desde las posiciones antiimperialistas propias del chavismo a convertirse en una delegada de la Casa Blanca en el Caribe.

El 20 de julio, Rubio sorprendía a los medios que lo entrevistaban al pie de la escalerilla del avión: desveló que durante la primera semana de agosto se reunirían representantes del Gobierno y la oposición venezolanos para hablar de la transición política en ese país.

"Es muy buena noticia que ese acuerdo se haya producido internamente en Venezuela", declaró el jefe de la diplomacia estadounidense. "Obviamente, nosotros estaremos muy involucrados".

Los primeros contactos entre el Ejecutivo de Delcy Rodríguez y una parte de la oposición se produjeron en junio, pocos días antes de los terremotos que asolaron el norte del país. La opositora Dinorah Figuera, presidenta de la Asamblea Nacional elegida en 2015, regresó al país tras ocho años de exilio en España.

Figuera contaba con el apoyo del Departamento de Estado, empeñado en favorecer el diálogo Gobierno-oposición a través de una interlocución aceptable por todas las partes. Su papel institucional como presidenta de la última Asamblea Nacional elegida democráticamente la distinguía de otras figuras con mayor respaldo popular.

En una entrevista concedida a medios venezolanos, Figuera aseguró que había recibido una invitación personal del subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Michael Kozak, para construir una agenda centrada en temas como el Consejo Nacional Electoral, los medios de comunicación y el Tribunal Supremo de Justicia.

La expresidenta de la Asamblea Nacional Constituyente, Dinorah Figuera, en su exilio valenciano.Imagen de archivo.

La expresidenta de la Asamblea Nacional Constituyente, Dinorah Figuera, en su exilio valenciano.Imagen de archivo. Violeta Santos Moura. Reuters.

La Casa Blanca ampara un proceso de transición que permita la participación de todos los actores. Marco Rubio y el propio presidente Donald Trump no quieren tropiezos con el chavismo todavía presente en la sociedad venezolana. Se encuentran cómodos con el papel que desempeña la actual presidenta encargada y no tienen prisa por acelerar un proceso democrático.

Por el momento, se han hecho públicos los nombres de cinco componentes del bloque de la oposición. La mayoría pertenecen a la formación Primero Justicia, fundada por el expresidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges, y en cuyas filas militan figuras clave de la oposición venezolana como Henrique Capriles o Juan Pablo Guanipa.

Llama la atención la ausencia de María Corina Machado y Edmundo González. La comunidad internacional reconoció a González como "presidente legítimo democráticamente elegido" al asumir su victoria. Machado fue considerada como líder de las fuerzas democráticas de Venezuela y recibió el Premio Nobel de la Paz de 2025.

Ambos opositores publicaron un comunicado conjunto el pasado domingo en el que aclararon que no participaron "en el diseño, construcción y funcionamiento" del mecanismo que diseñará el proceso de transición. Se desmarcaron así de la iniciativa y trasladaron a la 'mesa' la responsabilidad de informar al país de "sus objetivos, su método y su cronograma".

Machado y González aseguraron que no obstaculizarán "ninguna iniciativa que produzca avances reales". Aunque indicaron que evaluarán el progreso de la iniciativa "con base a logros concretos y verificables".

Para ambos líderes, los objetivos son: la recuperación de las instituciones democráticas, la liberación de todos los presos políticos, garantías reales para todos los actores sin exclusiones y un cronograma electoral.

En una entrevista reciente concedida por la presidenta interina a la revista Time, Delcy Rodríguez eludió comprometer una fecha para celebrar elecciones democráticas. No se mostró más explícita acerca del regreso de Machado a Venezuela.

"El extremismo le ha costado mucho al país", declaró. "Desde un diputado que se autoproclamó presidente de Venezuela y hablaba de los activos del país como si fuera el rey de Inglaterra, hasta quienes pidieron sanciones y que se produjera esta invasión. Debemos avanzar hacia una nueva era política".

Reacciones dentro del chavismo

Algunos sectores del chavismo más radical y los más afines a Maduro han acusado al círculo cercano a Rodríguez de "cobardía" y "traición" por negociar con Washington a espaldas de las bases. Sobresale la voz de Mario Silva, diputado de la Asamblea Nacional y presentador del programa de la televisión oficial La Hojilla.

Silva pasó dos décadas difundiendo propaganda a favor del Gobierno y del chavismo, pero fue apartado tras la captura de Maduro. Afirmó que Delcy Rodríguez no gobierna con libertad. En la misma línea se ha manifestado Iris Varela, responsable del Servicio Penitenciario de Venezuela.

El pasado 23 de julio, Silva y Varela convocaron una concentración de militantes chavistas radicales en la Plaza Bolívar de Caracas. Quemaron banderas de Estados Unidos e Israel en un acto que formó parte de una "convocatoria de sectores chavistas opuestos a la línea de Delcy Rodríguez, Jorge Rodríguez y Diosdado Cabello".

Varela rechazó explícitamente el proceso de diálogo previsto para el 1 de agosto, calificándolo de "una falsedad" y criticando duramente la gestión de Delcy. Aunque el núcleo duro de la protesta fue "poco numeroso", el evento evidenció "el malestar de sectores históricos del chavismo con la actual dirección" y abrió "interrogantes sobre la cohesión del oficialismo".

El viraje de Delcy Rodríguez

Delcy Rodríguez nació en Caracas en 1969. Su padre, el guerrillero de izquierda Jorge Rodríguez, murió torturado por las Fuerzas de Seguridad del presidente Carlos Andrés Pérez cuando ella tenía siete años. Lo detuvieron por su implicación en el secuestro de un ejecutivo estadounidense.

Delcy y su hermano mayor, Jorge Rodríguez, crecieron con el mandato de su madre de alcanzar el poder para vengar la muerte de su padre. En 2018, cuando ya desempeñaba el papel de vicepresidenta ejecutiva de Venezuela declaró en una entrevista en el canal Televen: "La Revolución Bolivariana fue nuestra venganza personal".

Estudió Derecho en la Universidad Central de Venezuela para "hacer justicia con el caso de mi papá", declaró al medio. Comenzó su carrera política en 2002 como asistente en el Ministerio de Asuntos Exteriores, tras el fallido golpe de Estado contra Hugo Chávez .

Cuando Nicolás Maduro asumió la presidencia en abril de 2013, reconoció en Rodríguez una trayectoria de lealtad ideológica. La nombró ministra para la Comunicación e Información, confiando en ella para dictar el relato del nuevo chavismo tras la muerte de su fundador.

La presidenta encargada Delcy Rodríguez saluda al general Yosi Pinto a cargo de las fuerzas israelíes de rescate que participaron en la ayuda tras los terremotos.

La presidenta encargada Delcy Rodríguez saluda al general Yosi Pinto a cargo de las fuerzas israelíes de rescate que participaron en la ayuda tras los terremotos. IDF. IDF vía RRSS.

Más adelante ocupó los cargos de ministra de Exteriores y presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente. Finalmente, fue nombrada vicepresidenta ejecutiva de la República Bolivariana en 2018.

Al mismo tiempo, se hizo cargo del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), organismo señalado como responsable de la persecución política, las violaciones de derechos humanos y la represión de disidentes.

Rodríguez ha sido sancionada por Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y la Unión Europea, y tiene vetada la entrada a la UE "por violaciones graves de los derechos humanos" y por la "represión de la sociedad civil y la oposición democrática en Venezuela".

Durante su mandato como vicepresidenta, esgrimió un discurso 'antiimperialista', señalando reiteradamente a Estados Unidos como "principal responsable de la crisis económica" de su país. Delcy se consolidó como una de las figuras más identificadas con la confrontación retórica contra Washington.

Tras la captura del dictador, declaró que el único presidente de Venezuela seguía siendo Nicolás Maduro y exigió su "inmediata liberación". En aquel discurso calificó la intervención como "una violación del derecho internacional" y una agresión que ignoraba los principios de la Carta de las Naciones Unidas.

"Estamos listos para defender a Venezuela y nuestros recursos naturales", anunció. Semanas después mantuvo un tono nacionalista exigiendo "el fin de la influencia de Washington".

Quienes conocen bien a la vicepresidenta destacan su pragmatismo. Esta cualidad es, seguramente, la que explica el cambio en pocas horas de su discurso para alinearse rápidamente con el de Trump y, sobre todo, con el de Rubio, con quien se comunica casi a diario.

Con una acción militar precisa y rápida, Washington pasó de tener un vecino calificado como una amenaza para la seguridad nacional a contar con un Estado títere dispuesto a "hacer todo lo que les digamos que hagan". Así describe la relación actual James Story, quien fuera embajador de Estados Unidos en Venezuela.

Delcy, en otros tiempos azote del imperialismo, se ha convertido en embajadora del trumpismo: este miércoles, la presidenta encargada convocó de urgencia al embajador iraní en Venezuela para entregarle una nota de protesta por "expresiones despectivas e impropias sobre las instituciones y autoridades" vertidas por su país.

Hasta hace poco, ese gesto era algo impensable. Teherán era uno de los principales aliados de Caracas.

Esta acción diplomática se produce pocos días después de celebrar un encuentro con representantes de la comunidad judía venezolana y miembros de la delegación de auxilio y asistencia humanitaria del Estado de Israel. Delcy quería reconocer el apoyo técnico brindado en las zonas afectadas por los seísmos del 24 de junio y agradecer la solidaridad del pueblo judío.

Conviene recordar que las relaciones diplomáticas entre Israel y Venezuela se interrumpieron en 2009. Delcy y Maduro mantuvieron abiertamente la posición a favor de Palestina y en contra de Israel heredada del chavismo.

Sin poner en duda el patriotismo de la presidenta encargada, la buena relación con la Casa Blanca puede deparar réditos valiosos: el 11 de julio, el Departamento de Estado remitió un escrito al Departamento de Justicia para que presente al tribunal federal de Florida una "sugerencia de inmunidad" a favor de Rodríguez.

La medida se suma a otros gestos de la administración Trump hacia Rodríguez, como instrucciones discretas a fiscales de Miami para evitar investigaciones criminales en su contra y el levantamiento de sanciones personales previas.