Imágenes de la operación estadounidense.

Imágenes de la operación estadounidense. U.S. Southern Command

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Un ataque de EEUU contra una presunta embarcación de narcotraficantes deja tres muertos en el Pacífico Oriental

Expertos jurídicos han alzado la voz para cuestionar la validez de estas operaciones bajo el marco del derecho internacional.

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V.Yusty
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Las claves

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Un ataque militar de EE.UU. contra una embarcación sospechosa de narcotráfico en el Pacífico oriental dejó tres muertos.

La ofensiva, parte de una campaña militarizada contra cárteles de droga, suma cuatro intervenciones y más de 200 fallecidos en los últimos meses.

Organizaciones de derechos humanos critican la legalidad de estos ataques, señalando la falta de pruebas públicas y posibles violaciones del derecho internacional.

La administración Trump justifica estas operaciones bajo una doctrina de "conflicto armado" directo contra los cárteles en Latinoamérica.

El Comando Sur de Estados Unidos confirmó una nueva ofensiva militar en aguas del Pacífico oriental que se cobró la vida de tres hombres a bordo de una embarcación sospechosa de transportar estupefacientes.

Según informaron las autoridades estadounidenses a través de la plataforma X, reportes de inteligencia previos habían vinculado al navío con rutas activas de contrabando.

Este operativo, que no dejó bajas en las filas norteamericanas, representa la segunda intervención armada de características similares en un lapso de 48 horas.

Estas acciones forman parte de una campaña militarizada que ya acumula cuatro intervenciones en la última semana y que eleva a más de 200 la cifra de fallecidos en los últimos meses.

La actual administración de Donald Trump sostiene que el país se encuentra en un "conflicto armado" directo contra los cárteles de la droga en Latinoamérica.

Trump los acusa de inundar y destruir las comunidades estadounidenses con sustancias ilícitas.

Esta doctrina de seguridad nacional otorga a las fuerzas militares un rol de combate activo en tareas que tradicionalmente correspondían a agencias policiales y de control de fronteras.

No obstante, la estrategia de la Casa Blanca se enfrenta a un escrutinio cada vez más severo tanto a nivel nacional como internacional.

La principal fuente de controversia radica en la falta de pruebas concluyentes y públicas presentadas por Washington para demostrar que los navíos interceptados estaban efectivamente involucrados en el narcotráfico en el momento de ser atacados.

Esta opacidad ha desatado un tenso debate sobre la proporcionalidad y la legalidad de los bombardeos perpetrados el viernes y el sábado.

Expertos jurídicos y prestigiosas organizaciones de derechos humanos, entre las que destacan Human Rights Watch y Amnistía Internacional, han alzado la voz para cuestionar la validez de estas operaciones bajo el marco del derecho internacional.

Desde su perspectiva, al no existir un estado de guerra convencional ni una resistencia armada inmediata por parte de las tripulaciones, estas letales incursiones navales constituyen "ejecuciones extrajudiciales ilegales".

Por lo tanto, estas acciones violan el debido proceso y los tratados globales, sentando un peligroso precedente en la seguridad marítima regional.

Ataques de esta semana

Tan solo unos días antes, el pasado miércoles, las fuerzas armadas estadounidenses abatieron a dos personas en una incursión contra otra embarcación en aguas internacionales del Pacífico oriental.

Ninguno de los tripulantes de la nave sobrevivió al ataque que forma parte del operativo 'Lanza del Sur', según informó el Comando Sur del Ejército estadounidense en su cuenta de X, donde adjuntó un vídeo de la tarea realizada en aguas internacionales

Durante el primer ataque de la semana las fuerzas armadas reportaron una persona fallecida y dos sospechosos heridos, extremo poco usual en estos ataques donde casi nunca se reportan sobrevivientes.

EEUU lanzó la misión el pasado septiembre en el área de responsabilidad del Comando Sur, que se activó con el objetivo primordial de incrementar la tensión en torno al presidente venezolano, Nicolás Maduro, capturado en una operación militar de Washington el pasado 3 de enero.