Una manifestante lleva una cinta con el mensaje No a la dictadura y soporta una pancarta contra Bukele.

Una manifestante lleva una cinta con el mensaje "No a la dictadura" y soporta una pancarta contra Bukele. Reuters

América

El Salvador contra Bukele: toda la oposición plantea unirse en un frente común para las elecciones de 2024

Dos partidos enemigos durante la guerra civil se han unido a las plataformas sociales para impulsar una iniciativa que derroque al líder salvadoreño.

27 mayo, 2023 02:36

Van todos a por él. Los partidos de la oposición de El Salvador, herederos de los dos bandos de una reciente guerra civil, han decidido agruparse en una candidatura única para derribar al presidente Nayib Bukele en las próximas elecciones de 2024. La iniciativa surge como la "única manera" de salvaguardar la democracia en un país que está asemejándose cada vez más a "una dictadura", según una miembro de la exguerrilla Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).

La coalición juntará al FMLN con sus históricos enemigos de la Alianza Republicana Nacionalista (Arena), sucesora de la Fuerza Armada que participó en la guerra hasta 1992. Se sumarán las otras dos grandes agrupaciones de la oposición, los partidos Nuestro Tiempo y Vamos —de centroizquierda y centroderecha, respectivamente—. Las cuatro formaciones conforman hoy una pequeña minoría parlamentaria, con sólo 20 de los 84 escaños de la Asamblea Legislativa de El Salvador. Los 64 asientos restantes los ocupa el oficialismo: las Nuevas Ideas de Bukele y otros tres partidos afiliados.

Los comicios, que serán tanto presidenciales como legislativos y locales, se celebrarán en febrero de 2024. No se han decidido aún los candidatos, pero los partidos tienen hasta este 31 de mayo para cerrar sus filas. Se esperan miembros de la sociedad civil en la carrera hacia la presidencia: los propios FMLN y Arena están convencidos de que sus formaciones, desgastadas como están tras décadas de mala gobernanza, necesitan que entre aire fresco. Ayudará la participación de agrupaciones ajenas al bipartidismo como Nuestro Tiempo —que, aunque sólo tiene un escaño, cuenta con una fuerte base social—.

Varias personas asisten a una protesta contra la reelección de Bukele, el pasado 1 de mayo en San Salvador.

Varias personas asisten a una protesta contra la reelección de Bukele, el pasado 1 de mayo en San Salvador. Reuters

Son igual de clave en este nuevo impulso plataformas sin afiliación partidista, como Sumar por El Salvador, que nació en febrero de 2020, en medio de la crisis institucional que supuso la llegada al poder de Nayib Bukele —el presidente metió al Ejército en el Parlamento en lo que algunos consideraron un intento de golpe de Estado—. Se implicarán otros movimientos sociales, como la Resistencia Ciudadana, la Coordinadora de Movimientos Populares y la Alianza por un El Salvador Seguro 15 de Septiembre.

De las anteriores saldrán los líderes de este muro de contención a Bukele: las organizaciones y los partidos han acordado que los futuros candidatos no tendrán un pasado político. Sumar por El Salvador negocia con las formaciones tradicionales una estrategia liderada por "personas sin un pasado cuestionable y que hubieran tenido mayoritariamente un rol en la sociedad civil", apunta el diario local El Faro, que presentó la noticia este lunes.

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La coalición se enfrentará en las elecciones de 2024 a un presidente que ha amañado la ley para poder presentarse: según seis artículos de la Constitución salvadoreña, no podría optar a la reelección. Pero el mandatario se las arregló para conseguir una sentencia de la Corte Suprema de Justicia que matizó la carta magna.

Los críticos del régimen ven la participación conjunta como la única posibilidad real de derrocar a Bukele. Pero este frente común, por su naturaleza diversa, tendrá que saber conjugar las diferencias políticas entre sus integrantes. Los propulsores defienden que no se trata de un proyecto ideológico, sino de una maniobra para proteger la democracia salvadoreña y defenderla de la deriva autoritaria del presidente, arrebatándole los dos tercios de los escaños que actualmente ocupa su Gobierno.

Una pancarta en una manifestación contra Bukele reza: No a la reelección

Una pancarta en una manifestación contra Bukele reza: "No a la reelección" Reuters

Lorena Peña, expresidenta de la Asamblea Legislativa y miembro del FMLN, justifica así la unión de su partido con viejos rivales como Arena: "Considero que estamos en una situación histórica que los partidos democráticos de oposición deben asumir la responsabilidad. Hay un intento de establecer y consolidar una dictadura en El Salvador. Hay un intento de reforma constitucional que, por la práctica que ha traído este Gobierno, uno ya sabe que pretende devolvernos a un régimen de dictadura", dijo en una entrevista televisada.

"Definir una agenda mínima nos tomó un año porque al final nos dimos cuenta de que lo que más importa es preservar los espacios democráticos de participación, porque sin estos ninguna causa particular tiene posibilidades de prosperar", dijo una de las fuentes que hablaron con El Faro, que pidió que se ocultara su identidad por miedo a sufrir ataques por parte del oficialismo.

En realidad, la Administración Bukele presenta un historial de agresiones a la oposición reconocido por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). En muchas de estas ocasiones, el régimen ha recurrido a procedimientos judiciales ad hoc o al régimen de excepción para sus jugadas. Esto es posible gracias a la completa supeditación de la Justicia al poder desde el desmantelamiento de las instituciones democráticas en 2019. Según El Faro, los de Bukele controlan "la Fiscalía General, la Sala de lo Constitucional y los jueces del país, además de contar con la lealtad absoluta de la Policía Nacional Civil y el Ejército".

Pese a ser la cabeza de un Gobierno corrupto y autoritario, las encuestas siguen dándole a Nayib Bukele la mayoría de cara a la cita del año que viene. El presidente, que triunfó en las elecciones de 2019, se alzó como una solución al viejo bipartidismo por el que el Arena y el FMLN se habían turnado el Gobierno desde 1989.

Nayib Bukele, durante una rueda de prensa de 2020 en El Salvador.

Nayib Bukele, durante una rueda de prensa de 2020 en El Salvador. José Cabezas Reuters

En respuesta a la iniciativa de un frente común entre las dos agrupaciones, Bukele se ha retrotraído a la guerra civil para recordar que ahora quieren unirse contra él "facciones que en su día se enfrentaron". Dijo en Twitter: "Dividieron el país en dos y pusieron a que nos matáramos, entre hermanos; financiados (ambos) por poderes extranjeros. Todo eso, y muchas cosas más, para terminar en esto. Dios los perdone".

Bukele ha asegurado que ya en 2019 advirtió de "que esto pasaría", pero "dijeron que era mentira, que sus ideales anticomunistas, unos, y revolucionarios, otros, no lo permitirían; que jamás serían lo mismo". Unos años después, ha añadido, "consuman su unión".

Entre sus logros, Bukele reivindica haber reducido la inseguridad en el país centroamericano, con un estado de excepción dirigido a las pandillas y cuestionado por organizaciones internacionales de derechos humanos, informa Europa Press. El pasado 17 mayo, el presidente estalló contra los globalistas, y dijo en un tuit: "Que sepan todas las ONGs de DDHH, que vamos a arrasar con estos malditos asesinos, los meteremos en prisión y no saldrán jamás. No nos importan sus periodistas prepago, políticos marionetas, ni su comunidad internacional".

La popularidad mundial de Bukele descansa en gran medida en una campaña perpetua en medios de comunicación. Proyectos tan excéntricos como la construcción de la cárcel más grande del mundo han sido acompañados de publicaciones casi cinematográficas en redes sociales, con vídeos que inspiran temor y asombro.