El presidente de EEUU, Donald Trump.

El presidente de EEUU, Donald Trump. Reuters

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Nadie tose a Trump entre los republicanos: sin oposición en las primarias

Ni un crítico logra imponerse en la primera ronda de primarias de la formación conservadora, mientras que oponentes como McCain o Flake están en retirada.

Washington D.C.

La ruptura del pacto nuclear con Irán, las negociaciones con Corea del Norte, los últimos avances en la investigación de la trama rusa, la nueva política migratoria, el escándalo de la actriz porno Stormy Daniels, la cuestionada elección de la nueva directora la CIA… y suma y sigue. Los frentes políticos e informativos abiertos en torno a Donald Trump son tantos y tan cambiantes que apenas dejan espacio para analizar qué está pasando dentro del partido del presidente, donde algo se está moviendo, y no precisamente para apear al magnate del sillón.

Este mes va a ser clave para los republicanos, que tras sufrir dos inesperadas derrotas en las elecciones especiales de Alabama y Pensilvania, en diciembre y marzo respectivamente, parecen haber despertado y no estar dispuestos a tolerar que una remontada demócrata ponga en peligro el próximo noviembre la mayoría conservadora en las dos cámaras del Congreso, ni la Casa Blanca en 2020. Tras el aldabonazo, los votantes tradicionales están en alerta y dispuestos a movilizarse.

En total, durante este mayo los conservadores celebrarán primarias en 11 estados, para elegir a sus candidatos a las legislativas de otoño, así como los rostros para otros comicios estatales. El pasado martes ya tuvieron lugar los cuatro primeros procesos, cuyos resultados evidenciaron que en el Partido Republicano cada vez hay menos voces dispuestas a toserle al presidente. Trump ha logrado barrer casi al completo la oposición interna, demostrando además que un tuit suyo es suficiente para bajar de la carrera electoral a cualquier aspirante que no sea de su agrado.

Esta influencia del magnate parece que se consolida y que va a durar, al menos, hasta que pasen las elecciones legislativas de este otoño, en las que se renovará parte del Senado y de la Cámara de Representantes. En función de los resultados, los conservadores se moverán con la vista puesta en mantener el Despacho Oval en 2020. Si hay victoria, Trump mantendrá su dominio interno. Pero si hay debacle, las aguas empezarán a revolverse.

Ése no es el caso hoy por hoy. Dentro del partido quedan pocos referentes críticos contra la retórica y las decisiones del magnate.

Las caras que hasta ahora han representado más duramente esa oposición interna han sido los senadores por Arizona Jeff Flake y John McCain. Ambos han sido muy contundentes contra el programa presidencial y contra las principales medidas impulsadas por la Casa Blanca. Pero les queda poco.

McCain veta a Trump en su funeral

El primero ya anunció que no se presentará a la reelección. En octubre lo anunció, aprovechando para atacar a su formación por haberse plegado a Trump, perdiendo el respeto por “la verdad y la decencia” y por “las reglas democráticas”. Por su parte McCain, quien fuera aspirante republicano a la presidencia en 2008, además de héroe de guerra, padece un cáncer cerebral, y él mismo parece reconocer que su final está cerca. De hecho, lo tiene tan asumido que según se ha publicado, incluso ha pedido que no se permita a Trump acudir a su funeral.

En cuanto a los congresistas republicanos que vienen en camino, no muestran mucha disposición a enfrentarse al millonario, que ha logrado convertir sus ideas en los nuevos postulados de la derecha estadounidense.

Ésta es al menos la radiografía que va arrojando el proceso de primarias. El primer asalto se produjo el martes en Indiana, Ohio, Virginia Occidental y Carolina del Norte. Ningún crítico logró imponerse en ninguna de las plazas que se disputaban. Es más, los principales candidatos se definieron siempre como aliados de Trump y, en algunos casos, incluso asegurando que era un modelo a seguir.

Esta situación es nueva. Cuando Trump ganó los comicios presidenciales en 2016, y durante toda su campaña, el Partido Republicano se dividió y sus principales representantes se resistieron a las tesis populistas del millonario metido a político y a sus numerosas salidas de tono. Basta recordar las declaraciones del presidente de la Cámara de Representantes y líder republicano, Paul Ryan -quien tampoco se presentará a la reelección en noviembre-, cuando durante las semanas previas a la votación se negó a compartir actos de campaña con el magnate e invitó al resto de republicanos a hacer lo mismo. “Todos debéis hacer lo que sea mejor para vosotros en vuestros distritos”, dijo.

Ahora, en cambio, nadie chista al nuevo líder, que ha demostrado poseer casi una capacidad de veto. Esto ha quedado en evidencia en las primarias de Virginia Occidental, donde un polémico aspirante a senador que comenzaba a perfilarse como favorito, Don Blankenship, perdió después de que el presidente pidiera en un tuit que no se votara por él para evitar otro desastre como el de Alabama.

“Don Blankenship, candidato al Senado, no puede ganar las elecciones generales en su estado, de ninguna manera. Recuerda Alabama. Vota al representante Jenkins o AG Morrisey”, escribió Trump.

Curiosamente este candidato es un hombre de negocios que compartía buena parte del discurso populista de Trump, pero con un currículum demasiado controvertido. Había pasado un año en la cárcel condenado por un accidente en una mina de su propiedad que costó la vida a 29 trabajadores. Los republicanos no quieren repetir el error de Alabama, donde mantuvieron y apostaron por un candidato acusado de abusos sexuales a menores, que terminó perdiendo en un territorio considerado republicano.

Los ganadores, réplicas del presidente

En Indiana, Mike Braun, un ex legislador estatal, ganó las primarias para el Senado después de definirse como un hombre de negocios y un outsider ajeno a la política al estilo Trump. Y en Ohio, James B. Renacci se impuso también mostrando su apoyo al presidente.

En este estado, los parecidos van aún más allá. Un republicano de los considerados tradicionales, Mike DeWine, aspirante a gobernador, acusó a su principal oponente, la empresaria Mary Taylor, de no haber respaldado suficientemente al presidente en 2016. Incluso su equipo llegó a usar contra ella en Twitter la etiqueta #LockHerUp, que el magnate puso de moda en su batalla con Hillary Clinton.

A Taylor, vicegobernadora de Ohio, le pasó factura su cercanía al actual gobernador, John Kasich, crítico con Trump, a pesar de que la candidata intentó mostrarse leal con el actual presidente.

La obsesión por presentarse como fieles seguidores del presidente llega hasta el punto de dejar los debates electorales sin materia sobre la que confrontar. En uno de los celebrados en Indiana, el moderador llegó a formular la pregunta avisando antes de que dejaría al margen los asuntos en los que todos los aspirantes estaban de acuerdo.

En concreto, mencionó el muro en la frontera con México, la investigación de la trama rusa -que todos consideran “una cacería de brujas que debe terminar”-, así como la defensa del derecho a portar armas. Es más, todos son partidarios de que los profesores las lleven a clase. Por lo tanto, la discusión se centró en otros asuntos, pero no en la agenda Trump, que ya parece completamente asumida.

Ante este panorama, la clave para imponerse en estas primarias será demostrar quién es más fiel al comandante en jefe. Así lo ve una veterana estratega de campaña, Andrea Bozek, quien afirmó recientemente que en 2018, los candidatos ya no están preocupados por las cuestiones tradicionales que solían condicionar las campañas de este partido. “Ahora se trata de cuánto apoyo le ha dado al presidente en el pasado este candidato o qué puede hacer para apoyar su agenda en el futuro”. Los parámetros han cambiado.

Rechazo al establishment

Otra lección que se saca de estas primarias es que los votantes republicanos continúan rechazando al establishment de Washington, es decir, a congresistas que ya tienen su asiento desde hace años en alguna de las cámaras y que intentan la reelección.

Varios legisladores republicanos fueron derrotados. Luke Messer y Todd Rokita, en Indiana, perdieron frente a un exitoso empresario del motor que ha gastado millones de su propia fortuna en esta carrera electoral, a la que llegó a última hora, tipo Trump. En Virginia Occidental, el congresista Evan Jenkins también fue derrotado por el fiscal general de aquel estado. Y por último, el representante por Carolina del Norte Robert Pittenger se ha quedado fuera de la carrera.

Las primarias continuarán en las próximas semanas pero, de momento, no se esperan grandes sorpresas. Aunque con la situación política de EEUU, de aquí a noviembre puede pasar de todo.