Uribe y Santos con el papa Francisco.

Uribe y Santos con el papa Francisco. Vincenzo Pinto Reuters

América

El papa Francisco reúne a Santos y Uribe en Roma, pero no logra que se pongan de acuerdo

Los líderes colombianos se han sentado con el pontífice para abordar el proceso de paz con las FARC.

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, y su antecesor y hoy senador opositor, Álvaro Uribe, se han reunido en el Vaticano con el papa Francisco, pero la mediación del pontífice parece no haber resuelto las diferencias entre los líderes colombianos.

En el encuentro a tres, que ha durado menos de una hora, se ha abordado el proceso de paz con las FARC que ha convertido en enemigos políticos a Santos y Uribe. Es la segunda vez que los dirigentes se encuentran desde el plebiscito tras años sin verse la cara.

A la salida, Uribe ha manifestado que se mantiene en su postura. "No nos pueden imponer todo esto, su Santidad", ha dicho a Francisco, recoge El Tiempo. Uribe ha explicado al pontífice algunas cuestiones que considera espinosas del acuerdo de paz y ha pedido que el Ejecutivo "afloje un poquito" a la hora de llevar lo pactado en La Habana a la práctica. 

“Si el Gobierno permite una apertura para examinar algunos temas con los voceros del 'no', se podrían buscar opciones", ha apuntado el expresidente, informa RCN Radio. "Estamos dispuestos a tener nuevos diálogos con el Gobierno para modificar los acuerdos".

Por su parte, Santos ha aseverado que por "parte del Gobierno hay la mejor disposición" para llegar a consensos, pero en la implementación del pacto. El acuerdo ya fue ratificado por el Congreso y ahora el Legislativo comienza a trasladar el documento a la práctica en forma de legislación. De hecho, el Ejecutivo ya ha presentado esta semana al Parlamento su proyecto de ley de amnistía para los guerrilleros de las FARC.

La 'cumbre' ha tenido lugar después de sendas reuniones privadas del Papa con cada uno de los políticos. Santos ha pedido "ayuda" al pontífice y le ha regalado el llamado "balígrafo" -una bala convertida a bolígrafo- con el que se firmó el acuerdo de paz que luego sería consagrado por el Congreso en Bogotá.

El mandatario realiza una gira por el Viejo Continente, donde ha recogido el Premio Nobel de la Paz, firmado un acuerdo de fiduciario para el posconflicto con la Unión Europea y aceptado un galardón de manos de Mariano Rajoy en Madrid. 

Mientras tanto, el expresidente Uribe, cabeza de la oposición al pacto con las FARC, ha llegado sobre las 11 de la mañana de este viernes a Roma a petición expresa de la Santa Sede.

Uribe, ahora senador por el Centro Democrático, pidió permiso el jueves al presidente del Senado para ausentarse tras haber recibido una llamada del secretario de Estado vaticano, Pietro Parolín. El exmandatario afirmó que el convite lo había cogido por sorpresa y que el Vaticano había organizado un viaje para lograr su pronta llegada a Europa.

"A las diez de la mañana recibí una llamada del secretario de Estado del Vaticano, monseñor Parolín, a decirme que si a mí no me habían invitado a una reunión con el Santo Padre mañana [por este viernes]. Le dije 'no, monseñor, es la primera comunicación que conozco y a esta hora ya es muy difícil llegar'. Entonces, consiguieron un avión y debo decolar de aquí en dos horas", explicó ante los demás legisladores. "Si no alcanzo llegar a Roma, no es mala voluntad, es por el tiempo".

Esta maniobra del Papa para acercar a Santos y Uribe, respectivamente los líderes del 'sí' y el 'no' al pacto con las FARC, se produce después de que la Corte Constitucional colombiana diera el martes un espaldarazo al acuerdo al dar luz verde al procedimiento legislativo abreviado fast track, una de las incógnitas que pesaban sobre el proceso de paz, y que permitirá que lo firmado con la guerrilla se implemente en apenas unos meses.

Después de que el primer acuerdo de paz, apoyado por el Vaticano, fuera derrotado en las urnas en octubre, la oposición mantuvo varias reuniones con el Gobierno para trasladarle sus preocupaciones respecto al documento.

Ya en noviembre, el Ejecutivo firmó un segundo acuerdo con las FARC que considera más inclusivo, pero Uribe y los suyos volvieron rechazar el nuevo pacto por entender que conservaba los problemas fundamentales del original.

Pese a no contar con el apoyo de Uribe y los suyos, el Gobierno llevó el nuevo acuerdo al Congreso, donde los partidarios del proceso son mayoría, y el pacto fue aprobado sin los votos del Centro Democrático.