Las autoridades han confiscado ya más de 1.000 bolas de Al Sisi.

Las autoridades han confiscado ya más de 1.000 bolas de Al Sisi.

África POLÉMICA EN EGIPTO

Los 'huevos' de Al Sisi no son ninguna broma para Egipto

Un sencillo juguete de malabares bautizado con un nombre que se burla del presidente preocupa al Gobierno egipcio. Ya han sido detenidos más de 40 comerciantes que vendían el polémico objeto.

De juguete que arrasa entre los más jóvenes a ser perseguido por el Gobierno egipcio. Su presidente, Abdelfatah al Sisi, no quiere ni oír hablar del popular tiki-taka, un juego de niños nacido en la década de los 60 en Estados Unidos y que ahora es todo un éxito en el país de las pirámides, pero con connotaciones políticas que no hacen ninguna gracia a la jefatura del Estado. Todo un juguete retro que ahora se ha situado en el foco de la polémica.

El tiki-taka, también conocido como tronadora o clackers en inglés, es un juguete corriente de malabares formado por dos bolas de plástico sostenidas por un anillo. La meta de este pasatiempo es mantener en movimiento las dos canicas el mayor tiempo posible. Cuando las dos esferas dejan de rotar, se pierde.

Pero no es el juego en sí lo que ha molestado a las autoridades egipcias, sino su nombre. Se ha bautizado como Los huevos de Al Sisi, un mote ofensivo para el mandatario egipcio y considerado inadmisible por su Ejecutivo, que ha hecho todo lo posible por frenar la difusión de este objeto tan controvertido.

El asunto no es baladí. La dirección de seguridad del distrito de Giza anunciaba la semana pasada que las fuerzas y cuerpos de seguridad egipcios habían detenido a 41 vendedores y se habían incautado de 1.403 pares de huevos del presidente. A día de hoy, los arrestados permanecen bajo custodia y todavía no han sido acusados formalmente, según revelaba el diario Middle East Eye

'Sisi's balls' are no laughing matter for Egypt's police

El juego infantil, según la nota del Ministerio de Interior, se confiscaba para “mantener la seguridad, el orden y la moral pública, además de proteger vidas”, porque se trata de un artefacto que “afecta negativamente a los niños y a la psicología de los ciudadanos”.

Junto al comunicado, Interior publicaba una foto de los comerciantes ambulantes detenidos con millares de bolas de Al Sisi al lado, a modo de advertencia para quien osara seguir vendiendo ese juguete tan insultante y vejatorio para el presidente. La imagen corrió como la pólvora en redes sociales, lo que generó multitud de críticas porque se entendió como un ‘aviso a navegantes’ para el resto de ciudadanos, y al final el Ministerio del Interior acabó retirándola de su cuenta oficial de Facebook. 

El Gobierno lo considera “potencialmente dañino” porque las bolas, al chocar constantemente entre sí, podrían romperse en mil pedazos y puede ser “peligroso”, algo que parece preocupar mucho a las autoridades. Suena a broma pero es la explicación oficial que se ha dado sobre el asunto. Sin embargo, lo que los dirigentes del país buscan en realidad es que cesen las burlas contra Al Sisi, de ahí las redadas y los avisos intimidatorios.

“Es un juguete, no propaganda política”

No es la primera vez que la policía persigue a alguien por criticar o parodiar al presidente. Desde que Abdelfatah al Sisi llegara al poder en junio de 2014 tras obtener más del 95% de los votos, ha aplicado una política que no deja espacio para la ironía o el humor político. En octubre de 2015, por ejemplo, un ciudadano fue condenado a tres años de cárcel por publicar un montaje del mandatario con unas orejas de Mickey Mouse. Fue acusado de mala conducta.

Montaje del presidente Al Sisi con las orejas de Mickey Mouse. El autor fue condenado a tres años de prisión.

Montaje del presidente Al Sisi con las orejas de Mickey Mouse. El autor fue condenado a tres años de prisión.

"Esto es una locura. ¡Estamos hablando de un simple juguete, no de propaganda política!", afirma perplejo un comerciante, que cuenta al diario Middle East Eye cómo vendió más de 5.000 juguetes desde verano, cuando empezó el boom de los ‘huevos de Al Sisi’. 

Tras la popularización del artilugio, sobre todo entre estudiantes, encargó otras 7.000 bolas a China. “Son muy baratas y hay mucha demanda”. Pero, tras las detenciones, ha tenido que poner a buen recaudo los juguetes y espera que “pronto se olvide el tema” porque de lo contrarío se vería “obligado a quemar” las bolas, por miedo a que alguien se pueda chivar a las autoridades y acaben cerrándole el negocio.