El ataque ucraniano en San Petersburgo.

El ataque ucraniano en San Petersburgo. E.E.

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Ucrania siembra el caos en San Petersburgo en uno de los mayores ataques con drones desde el inicio de la guerra

Han sido atacados con unos 144 drones la principal terminal de petróleo de la región, una subestación eléctrica, un almacén de comercio electrónico, un centro de datos de Vkontakte y un puente.

Más información: Trump levanta varias sanciones a Rusia por la guerra en Ucrania en nombre del "interés nacional" estadounidense

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Ucrania ejecuta uno de los mayores ataques con drones contra San Petersburgo y Leningrado, causando un muerto y cinco heridos.

Los impactos dañaron terminales de petróleo, un centro de datos de Vkontakte, almacenes y dejaron a 20.000 personas sin electricidad.

Rusia asegura haber derribado más de 1.000 drones en 15 regiones, obligando a cerrar los aeropuertos de Moscú y San Petersburgo.

La ofensiva ucraniana se produce tras el acuerdo entre EEUU y Rusia para relajar sanciones, lo que provocó el rechazo de Zelenski y la UE.

Zelenski ha dado un golpe sobre la mesa. Después de que EEUU llegara a un acuerdo con Rusia para alcanzar un acuerdo comercial y eliminar varias sanciones, el ejército ucraniano ha lanzado durante la noche del sábado al domingo uno de los mayores ataques desde el inicio de la guerra.

Ha sido contra San Petersburgo, la segunda ciudad rusa, y la adyacente región de Leningrado, en una ofensiva que ha provocado la muerte de una persona y cinco heridos.

Así lo ha confirmado el gobernador, Alexandr Beglov, a la vez que ha informado sobre el derribo de 144 aparatos no tripulados enemigos sobre los cielos de la región de Leningrado.

Según las autoridades y canales de Telegram, han sido atacados y dañados la principal terminal de petróleo de la región, una subestación eléctrica, un almacén de comercio electrónico, un centro de datos de Vkontakte —el Facebook ruso— y un puente.

Con la amplitud de los ataques, se han generado incendios en dos terminales de petróleo. Una de ellas (Ruchi), la más grande la ciudad con una capacidad de almacenamiento de casi 74.000 metros cúbicos.

Precisamente, dichas instalaciones se utilizan para guardar y suministrar diésel AI-92 Y AI-95. La otra terminal cuenta con 21 depósitos de combustible.

Las autoridades, que admitieron incendios en varias infraestructuras de la urbe bañada por el Golfo de Finlandia, tuvieron que imponer restricciones en las operaciones del aeropuerto de Púlkovo por motivos de seguridad.

Los drones ucranianos también alcanzaron un centro de datos de Vkontakte en Leningrado, aunque la compañía asegura que sus servicios funcionan con normalidad, y un almacén de la compañía de comercio electrónico Ozon, cuyas instalaciones ya habían sido atacadas en el pasado, que también es pasto de las llamas, según el canal Astra.

En total, según las primeras estimaciones, unas 20.000 personas se quedaron sin electricidad en una ciudad de más de 5 millones de habitantes debido a los daños causados en la subestación Vostóchonaya, a lo que hay que sumar desperfectos en varios edificios de viviendas en Leningrado.

Asimismo, las defensas antiaéreas rusas han derribado durante la noche un total de 1.015 drones ucranianos sobre los cielos de quince regiones de la parte europea del país, según ha informado el Ministerio de Defensa del país.

El principal objetivo del ataque fueron Moscú y la segunda ciudad del país, San Petersburgo, la más dañada.

También fueron atacadas, entre otras, las fronterizas Bélgorod, Kursk y Briansk, la sureña Krasnodar y la anexionada península ucraniana de Crimea.

El alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, ha asegurado que más de medio millar de drones fueron abatidos cuando se dirigían a la capital del país, por lo que tuvieron que cerrar de nuevo los aeropuertos, donde ya han sido cancelados y retrasados cientos de vuelos en los últimos días.

El ataque masivo se produce justo después de que el presidente de EEUU, Donald Trump, decidiera frenar la aplicación del paquete de sanciones contra Rusia conocido como la Ley Graham. Algo que ha caído como un vaso de agua fría tanto para Zelenski como para la Unión Europea (UE).