Los militares de maldivas en las labores de búsqueda y rescate de los italianos.

Los militares de maldivas en las labores de búsqueda y rescate de los italianos. Efe

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Recuperan los cuerpos de dos de los buzos italianos atrapados en el interior de una cueva submarina en Maldivas

El lunes se localizaron los cuerpos de los cuatro buzos fallecidos de los que se desconocía su paradero.

El grupo de cinco italianos perdía la vida el pasado jueves en una incursión en una peligrosa cueva a 60 metros de profundidad.

Más información: Doble tragedia en el paraíso de Maldivas: muere uno de los rescatadores de los cinco buzos italianos ahogados

Iranzu G. Vergara
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Las claves

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Las autoridades de Maldivas han recuperado los cuerpos de dos de los cinco buzos italianos desaparecidos en una cueva submarina del atolón de Vaavu.

La operación de rescate ha sido compleja debido al difícil acceso y la profundidad de la cueva, situada a 50 metros bajo el agua en la isla de Alimathà.

Las víctimas, incluidos destacados expertos en ecología marina, realizaban una expedición científica para estudiar la biodiversidad y los corales de la zona.

En las labores de rescate falleció un buzo de la Fuerza de Defensa Nacional de Maldivas tras sentirse indispuesto durante la inmersión.

Las autoridades de Maldivas han confirmado el rescate de dos de los cuerpos de los cinco buzos italianos desaparecidos en el interior de una cueva submarina en el atolón de Vaavu.

El mismo lunes se aseguró haber localizado los cadáveres, pero debido a tratarse de una zona de difícil acceso la recuperación de los mismos no ha sido de forma inmediata.

Se espera que en las próximas horas se realicen nuevas inmersiones para poder concluir la operación de rescate con los dos cuerpos restantes.

"La localización se ha logrado gracias a una operación conjunta de su Guardia Costera y la Policía Local, junto a un equipo de expertos coordinado por el Gobierno de Italia", según ha informado la Fuerza de Defensa Nacional de Maldivas (MNDF) en una publicación de X.

Estos turistas italianos fallecieron el pasado jueves 14 de mayo en un accidente de buceo mientras exploraban cuevas a 50 metros de profundidad en el atolón de Vaavu en la cueva Thinwana Kandu.

Las víctimas han sido identificadas como Monica Montefalcone, de 51 años y profesora de Ecología en la Universidad de Génova; su hija, Giorgia Sommacal, de 23 años; Muriel Oddenino, investigadora; y los experimentados instructores de buceo Gianluca Benedetti y Federico Gualtieri.

La expedición estaba liderada por Montefalcone, una de las mayores expertas italianas en ecología marina.

Este grupo no logró salir de esta cueva peligrosa de unos 50 metros de profundidad en las aguas de la isla de Alimathà, un destino habitual para los amantes del submarinismo.

Zona de difícil acceso

En las labores de rescate de estos italianos perdió la vida un buzo de la Fuerza de Defensa Nacional de Maldivas (MNDF). Se trata del sargento Mohamed Mahdhee que perdió la vida tras sentirse indispuesto durante la inmersión.

Una operación que ha presentado dificultades que ponen en riesgo a los equipos de salvamento.

Y, es que, bajar esos diez metros adicionales para alcanzar la caverna supone un incremento de la presión física y de las exigencias técnicas en un entorno muy estrecho y con escasa visibilidad.

El accidente

La cronología del accidente se sitúa al inicio de la tragedia el jueves por la tarde cuando los cinco italianos no regresaron a la superficie después de sumergirse alrededor de las once de la mañana desde el yate Duke of York.

Aunque era un grupo de profesionales con una gran experiencia en submarinismo el interior de esta cueva se volvió letal.

El propósito de la inmersión era recoger datos biológicos y analizar el estado de los corales para poder estudiar la biodiversidad de la zona frente a las injerencias del cambio climático.

El riesgo lo encontraron al sumergirse en una zona profunda, a unos 50 metros. Esta profundidad supera por mucho el límite de buceo recreativo estándar, habitualmente situado en 30 metros en Maldivas.

Además, en ese momento se había lanzado una alerta amarilla por el mal tiempo que generaba corrientes submarinas y reducía la visibilidad.