Maduro, durante una reunión con sus colaboradores.

Maduro, durante una reunión con sus colaboradores. Reuters

INFORME POLÍTICO

Libertad de Venezuela: ¿Más cerca o más lejos?

El autor explica cómo el gran apagón eléctrico que sufrió el país en las últimas semanas ha generado más conciencia en la calle sobre la necesidad de desalojar a Maduro de la presidencia.

¿Se desinfla la posibilidad de que se logre la salida del poder por parte de Nicolás Maduro? El apagón masivo a nivel nacional dejó al venezolano agotado, desanimado y preguntándose si todo vale la pena. El tema está en que no solo quedó así el opositor al régimen de facto sino el cada vez más escaso hincha madurista. La pregunta, entonces, debería ser qué sector perdió más capital político tras los días de oscuridad.

El régimen cuenta en estos momentos con asistencia full-time de su casa matriz. Aparte de rodear a Maduro de los gorilas cubanos, La Habana ha difundido, a través de canales extraoficiales, la versión de que ellos apagan y prenden la luz a los venezolanos cuando les conviene. No es así, y la dirigencia venezolana legítima no ha pisado el peine. Se trata de la más pura y dura ineficiencia por parte de un grupo que alcanzó el gobierno sin capacidad alguna para administrarlo. En lo que sí son expertos los servicios de inteligencia cubanos es en maximizar el mito de su eficiencia para desmoralizar al pueblo: hacen creer que las desgracias son malvadamente premeditadas y no producto de la incapacidad de los gobernantes.

Teniendo esto en cuenta, el que más perdió con el apagón fue el régimen ilegítimo que quebró el hilo constitucional y democrático de Venezuela desde que perdió el control del Parlamento. La crisis actual del sistema eléctrico venezolano se viene alertando desde hace más de diez años. Por falta de mantenimiento, producto de la incapacidad y de la corrupción, prenderle la luz a Venezuela de una forma óptima requerirá tiempo, pero sobre todo muchos recursos a los cuales Maduro no tiene acceso. Es por esto que el presidente (E) Juan Guaidó tiene la razón cuando dice que la oscuridad se terminará con el cese de la usurpación del Ejecutivo. Hasta que eso no suceda, los venezolanos deberán vivir en modalidad de guerra, con velas y comida salada, como en la colonia. Y esto no sino un diagnóstico basado en la absoluta ignorancia en temas de gobernabilidad democrática por parte de la camarilla chavo-madurista.

Pero, si la luz no volverá a Venezuela, metafórica y prácticamente, hasta que cese la usurpación, ¿qué se puede hacer? Sumar voluntades. El pueblo en Venezuela debe permanecer movilizado. Ese es el mensaje más poderoso. Las grandes manifestaciones comunican más que las palabras de los políticos y los informes de los diplomáticos. La ruta trazada por el gobierno interino es el de la conquista progresiva pero rápida de espacios. Se cumplen aceleradamente todos los requisitos del manual de las caídas de regímenes como el de Maduro, pero cualquier paso en falso, cualquier intento desesperado, puede echar por la borda todo el esfuerzo.

 ¿Qué se puede hacer? Sumar voluntades. El pueblo en Venezuela debe permanecer movilizado. Ese es el mensaje más poderoso

Eso nos lleva a otra pregunta del millón: ¿habrá intervención militar? La frase puede desesperar por repetitiva, pero no deja de ser cierta. Cuando la Casa Blanca dice que todas las opciones están sobre la mesa, es así. Este 12 de marzo el enviado especial para Venezuela del Departamento de Estado, Elliot Abrams, dijo que mantienen esa ruta. Al funcionario estadounidense le preguntaron si es cierto que el Pentágono tiene un plan para utilizar la fuerza en contra de Maduro en caso de que así lo ordene Trump. Abrams se negó a abordar el tema. El que calla, otorga, pero podemos confirmar que específicamente el Comando Sur está listo para actuar de ser necesario y las tropas correspondientes están “on-call regarding Venezuela" (prevenidos en cuanto a Venezuela).

Abrams, en otra rueda de prensa del 15 de marzo, se reafirmó en lo dicho tres días antes. 

Esto no significa necesariamente que habrá una operación militar estadounidense en Venezuela, pero todos los escenarios están cubiertos. El retiro de todo el personal diplomático en territorio venezolano forma parte de esos preparativos. Salvo que los usurpadores cometan alguna locura que precipite los acontecimientos, la Casa Blanca confía todavía en que se logrará el quiebre en la Fuerza Armada. Por eso Mike Pompeo y John Bolton realizan gestiones con países como España para que reciban a altos funcionarios del régimen de facto. Se vende mejor la posibilidad de un exilio en Madrid que en Moscú. El ministro de Asuntos Exteriores de España, Josep Borrell, confirmó la información. El mismo día Abrams reveló que también coordinan el salvoconducto con otros dos países que no especificó.

Salvo que los usurpadores cometan alguna locura que precipite los acontecimientos, la Casa Blanca confía todavía en que se logrará el quiebre en la Fuerza Armada

A pesar de que frente a las cámaras las cosas parecen haberse estancado, no es así tras bastidores, donde se juega la política real. Hay operadores internacionales de alto nivel hablando con todas las partes, conectando los puntos para materializar la transición. No será un circo público, no habrá un Coliseo para que la histeria colectiva apruebe o desapruebe. Olvídense de un diálogo televisado o de inútiles reuniones basadas en el manual diplomático. Es la hora de los estadistas, que juegan a contrarreloj para evitar un derramamiento de sangre que puede llegar no por la eventual intervención militar sino por un estallido social en el cual nadie sabe a ciencia cierta qué puede pasar.

*** Francisco Poleo es un analista especializado en Iberoamérica y Estados Unidos.

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