Mundo NUEVA GUERRA FRÍA

¿Quién es el último espía estadounidense cazado por Rusia?

Un nuevo capítulo para una nueva Guerra Fría. La detención en Rusia de un hombre procedente de Estados Unidos acusado de espionaje supone otro conflicto entre ambos países. La pregunta es: ¿es Paul N. Whelan, exmarine, al que le gusta viajar en tren por Rusia y coleccionista de tazas de té con estampados de escenas históricas rusas, un espía?

Whelan, de 48 años, podría pasar 20 en prisión si Rusia le condena por espionaje tras la detención llevada a cabo por parte del Servicio Federal de Seguridad (FSB, antiguo KGB).

Lleva visitando Rusia desde 2006, cuando acudió allí durante un programa especial de permiso militar. Se relacionaba con gente de Moscú, sobre todo a través de redes sociales. Sus conocidos allí afirman que aparecía en Moscú más o menos cada seis meses. La mayoría son militares de bajo rango como había sido él, aunque también había entre ellos perfiles diferentes, como un estilista de pelo. 

Sobre todo, según cuenta The New York Times, usaba Vkontakte, una red rusa similar a Facebook. No compartía contenidos habitualmente pero felicitaba varias fiestas rusas y de vez en cuando expresaba sus opiniones políticas sobre asuntos estadounidenses: "Dios salve al presidente Trump!!", escribió el día que el actual presidente se estrenaba en su cargo, en enero de 2017. Un mensaje que acompañó de dos emoticonos con banderas de su país.

Llegó a bromear con devolver Alaska a Rusia cuando se anexionó Crimea afirmando que "Putin podía quedárselo si se llevan a Sarah Palin también", en referencia a la exgobernadora, que llegó a ser candidata republicana a la vicepresidencia. 

El exmarine se graduó en la Universidad de Michigan. Fue enviado dos veces a Irak antes de ser juzgado por el Cuerpo de Marines en 2008 por cargos de robo y uso de cheques sin fondos para pagar. 

Actualmente trabajaba como jefe de seguridad de BorgWarner, un fabricante internacional de partes para coches. Desempeñaba sus funciones en Michigan, donde vive.

Tras la detención, se encuentra encarcelado en la prisión Lefortovo de Moscú, que fue usada durante mucho tiempo por la K.G.B. y sus sucesores para disidentes soviéticos y espías extranjeros.

Whelan fue detenido en medio de "una operación de espionaje", de acuerdo con la versión del Servicio de Seguridad ruso. Su familia asegura que estaba en Moscú para asistir a una boda. "Estamos profundaente preocupados por su seguridad y bienestar. Su inocencia está fuera de toda duda", dijo la familia en un comunicado difundido por Twitter.

La captura de Whelan podría propiciar un canje con la supuesta espía rusa Maria Butina, detenida en julio en Estados Unidos y que en diciembre se declaró culpable tras llegar a un acuerdo con la Fiscalía. 

El secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, se quejó el miércoles de que Rusia le impedía el acceso consular a Whelan, si bien horas después el embajador en Moscú, Jon Huntsman, pudo reunirse con el exmarine. 

Pompeo avanzó que, una vez hubieran podido hablar con Whelan, la Casa Blanca tendría los detalles de su detención y, en caso de que la explicación no resultara satisfactoria, pediría su liberación y devolución a Estados Unidos