Xi Jinping, el presidente de China.

Xi Jinping, el presidente de China.

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40 años de la 'perestroika' de China: así ha cambiado el gigante asiático

Cuarenta años desde la reforma. Veinte años desde la muerte del reformador. China vivió en 1978 su mayor proceso aperturista. Con la muerte de Mao Zedong en 1976, el que se convertiría en el nuevo líder de la potencia mundial enfrentó un gran desafío: abrir China al mundo.

Deng Xiaoping (1904-1997) se convirtió en 1978 en el nuevo líder de la República Popular China hasta que falleció hace ya 21 años. Bajo su mandato, que duró el mismo tiempo que el que hace que murió, el Partido Comunista chino se quitó la venda ante el mundo.

Las medidas políticas, económicas y sociales convertirían a la China de los setenta en la potencia actual.

Deng Xiaoping: el aperturismo

Cuando Mao murió, el PIB de China suponía tan solo el 1,75% de la economía mundial. Cuarenta años después, la cifra ha aumentado al 15% de la riqueza mundial. Esta cifra supone más de 10 billones de euros.

Durante la reforma, se aumentó el grado de autonomía de las empresas mediante el llamado "sistema de responsabilidad por contratos". Así, se permitió y favoreció la propiedad privada y se liberalizaron los precios. Se encaminó una transición hacia la economía de mercado.

Esta cifra refleja la evolución económica de China desde las reformas de Deng, puesto que hace 40 años, más del 88% de la población china vivía con menos de dos euros al día. Ahora, 800 millones de personas han salido de la pobreza.

"Las industrias de alta tecnología de China, la inteligencia artificial, la ingeniería genética o la robótica se están convirtiendo en empresas competitivas globalmente y altamente innovadoras, que no se podían imaginar hace dos décadas, y obviamente tampoco hace cuatro décadas", dice Jane Golley, directora interina del Australian Centre on China in the World en la Universidad de Australia, según recoge la cadena estadounidense ABC.

La mejora económica ha propiciado también el aumento en la esperanza de vida. Esta ha pasado de 65,8 a los 76,4 años.

De la autarquía hacia el aperturismo, China ha pasado de ser un país hermético a abrirse al mundo. Su volumen de comercio exterior se ha multiplicado por 104 entre 1978 y 2007, pasando de 20.600 millones de dólares a 2,17 billones de dólares.

En cuanto a inversiones extranjeras, China sólo recibió 916 millones de dólares en 1983, mientras que en 2007 el flujo de inversión fue de 74.800 millones, multiplicándose por 81.

Otra de las leyes que se impulsaron en los años de la reforma fue la del hijo único. Creada en 1979. esta política pretendía regular la población en el país. Así, el objetivo era conseguir la estabilización de la población para el año 2000, que se calcularía que hubiese 1.200 millones de habitantes.

Cumplir la norma del hijo único otorgaba a las familias diversos beneficios como bajas de maternidad más prolongadas, servicios pediátricos preferentes, asignación prioritaria de vivienda... pasando por ayudas económicas.

Xi Jinping: la contrareforma

"El Partido, el Gobierno, el Ejército, la sociedad, la educación, el norte, el sur, el este y el oeste: el Partido está por encima de todo".

Estos son los pilares del Gobierno para su actual presidente, Jinping. Asegura mantener los pilares del modelo creado por Deng a finales de los 70, pero los cambios son evidentes y reconocidos, y sus defensores los tildan de "necesarios".

Jinping quiere llevar a China a una "posición de grandeza mundial". En sus discursos no para de repetir la siguiente idea: "El sueño chino del rejuvenecimiento de la nación".

Pero los expertos no creen que estas políticas y estos cambios hagan perdurar el legado de Deng, sino todo lo contrario. "Quiere establecer un Nuevo Maoísmo. Un Estado, una nación, un Partido y un líder", dice el comentarista político Wu Qiang. 

"Estas reformas han roto el legado político de Deng Xiaoping", dice Qiang.