Los manifestantes provocan incendios en Francia

Los manifestantes provocan incendios en Francia Reuters

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Los 'chalecos amarillos' hacen temblar la firmeza de Macron

El presidente francés, Emmanuel Macron, se enfrenta a una de las peores crisis vividas en su Gobierno. Este domingo ha pedido al primer ministro, Édouard Philippe, que se reúna con la oposición y con los chalecos amarillos para buscar una salida a la crisis nacional provocada por sus protestas por la subida del coste de la vida, mientras el movimiento insta a nuevas manifestaciones el próximo fin de semana.

El presidente ha tenido que volver de urgencia este fin de semana desde Argentina, donde se encontraba asistiendo a la cumbre del G20 con los principales líderes mundiales ante la degeneración de la manifestación contra el alza de los impuestos al carburante, que convirtió la capital en un campo de batalla en la tarde del sábado.

El Gobierno calculó que unas 3.000 personas salieron a la calle en unas protestas que acabaron con más de 600 detenidos y 200 heridos, entre ellos varios policías. Además, un conductor murió en la mañana del domingo en la carretera N113 tras chocar bruscamente contra un camión durante un importante atasco producido por un bloqueo de los manifestantes. 

Macron visita el Arco del Triunfo para comprobar desperfectos tras disturbios

A su llegada de Buenos Aires, este domingo, Macron se ha dejado ver en la zona más afectada por los tumultos del sábado -el Arco del Triunfo y sus avenidas- para comprobar los daños provocados por las protestas. Después se ha reunido en el Elíseo con Philippe; el ministro del Interior, Christophe Castaner; el secretario de Estado de Interior, Laurent Nuñez; la ministra de Justicia, Nicole Belloubet, y el ministro de Ecología, François de Rugy.

Ante el desbordamiento de las fuerzas del orden en París, Castaner aseguró que no descartaba la instauración del estado de emergencia -fue activado en 2015 tras los atentados terroristas y se mantuvo hasta 2017-, pero finalmente el Gobierno ha optado por la vía diplomática y según fuentes del Elíseo, Macron ha instado a Philippe a reunirse con los jefes de los partidos con representación parlamentaria y con los representantes de los manifestantes, sin dar una fecha concreta, con la voluntad de "dialogar". Y ha solicitado, además, una "reflexión sobre la adaptación del dispositivo de mantenimiento del orden en el futuro".

A pesar de esa apertura del Ejecutivo para negociar con los chalecos amarillos, y de sus promesas de tener en cuenta asuntos como las oscilaciones en el precio del barril o la compra de coches menos contaminantes, la semana pasada aseguró que se mantendría firme y no echará atrás en la subida de las ecotasas. De ser así, la subida se hará efectiva el 1 de enero. 

Sin embargo, los chalecos amarillos no parecen cesar en su ofensiva y ya están preparando una nueva protesta para el 8 de diciembre. En este escenario, Macron puede verse frente a las cuerdas, si no cede en la subida del carburante y los manifestantes continúan en las calles. Las negociaciones con estos grupos serán clave en las próximas semanas, pero el diálogo se anuncia complicado, dada la diversidad y disparidad de visiones de los insurrectos cuyo elemento común es únicamente vestir esta prenda de seguridad vial.

El ministro Philippe ya vivió una situación inverosímil el pasado viernes tras invitar a una delegación de chalecos amarillos. Sólo se presentaron dos miembros de este colectivo: uno que quiso guardar el anonimato y otro que se marchó minutos después de llegar ante la negativa del primer ministro a que se filmara la reunión. Antes de irse, este chaleco amarillo dijo a la prensa que había recibido fuertes amenazas y presiones por parte de otros miembros del movimiento para no acudir a la cita pues "no les representaba".

"Acto 4"

Los enfrentamientos con las autoridades y las imágenes de violencia, con establecimientos públicos y privados en llamas, vehículos calcinados y destrozos en un gran número de comercios se reprodujeron este sábado en menor o mayor escala en París, Marsella o Burdeos y los chalecos amarillos llaman ahora al "Acto 4".

París despierta con los estragos de una batalla campal

En Facebook, red social que han utilizado para organizarse hasta la fecha y en la que líderes improvisados difunden sus consignas a través de vídeos en directo, un nuevo evento fechado el 8 de diciembre a las 07.00 GMT marca la cita de la semana que viene: "Acto 4: Todos al Elíseo" (sede de la Presidencia).

Pero la infiltración de alborotadores -3.000 en París de los 10.000 manifestantes, según Interior- y la dificultad de diferenciarlos del resto, divididos entre los que justifican el uso de la violencia y los que se reivindican pacíficos, amenaza con "demonizar" al colectivo. Antes de este sábado, los sondeos les daban el apoyo mayoritario de los franceses.