Un joven camarero sirve una consumición en una terraza.

Un joven camarero sirve una consumición en una terraza. EFE

Mundo Emigración y empleo

Los camareros españoles en peligro por el ‘brexit’, ¿quién servirá a los británicos?

Miles de jóvenes formados encontraron en el país británico una oportunidad para escapar de la crisis.

Mientras los conservadores de Theresa May parecen decididos a centrar una vez más su campaña electoral en atajar la inmigración, miles de europeos en estas tierras se preguntan qué pasará con ellos una vez se materialice el brexit. El futuro es incierto para todos pero pinta peor para aquellos que ocupan un puesto llamado “no cualificado” como, por ejemplo, en la hostelería. Entre los trabajadores del sector hay muchos españoles que dejaron España por la crisis y que han encontrado en este país una alternativa en la que combinar trabajo y formación.

No se trata de los ya conocidos enfermeros y demás personal sanitario español que trabaja en el sistema de salud público británico (NHS). En muchos casos son españoles con licenciaturas, grados e incluso másteres que no dominan el idioma así que optan por un trabajo distinto al de su categoría profesional. En ciudades como Londres el inglés no es ni siquiera un requisito indispensable para conseguir trabajo.

La hostelería es una vía de escape para los españoles y demás europeos que no encuentran trabajo en sus país de origen. Sin embrago, el brexit podría complicar las cosas. Si el divorcio con la Unión exige un permiso de trabajo similar al existente a día de hoy, muchos europeos podrían verse fuera del mercado laboral británico.

El Observatorio sobre Migración de la Universidad de Oxford estima que el 96% de los trabajadores de la UE en hostelería y el turismo no serían elegibles para un permiso de trabajo según las normas vigentes para los nacionales de fuera de la UE.

TRABAJO Y FORMACIÓN

Muchos españoles llegados a Reino Unido lo hacen empujados por la crisis y ante un panorama no muy alentador dentro de nuestro país. Pero este no es sólo un problema español, ocurre lo mismo con ciudadanos de países del sur de Europa: Portugal, Italia y Grecia, también golpeados por la crisis de 2008. Además, son abundantes los ciudadanos de la Europa más Oriental como búlgaros, rumanos y polacos.

Según datos del consulado español, a fecha de diez de marzo de 2017 más de 131.000 españoles están registrados en las cancillerías de Londres y Edimburgo pero se presume son muchos más. El Instituto Nacional de Estadística señala en su Padrón de Españoles Residentes en el Exterior (PERE) publicado el 1 de enero de este año que Reino Unido fue el destino europeo favorito entre los españoles que decidieron establecer su residencia fuera de nuestras fronteras. La población española en Reino Unido aumentó un 13% en comparación con 2016, según la estadística del INE.

Quizás en casa pudiese encontrar trabajo en hostelería durante las temporadas pero aquí tengo un aliciente: aprender inglés

El atractivo que ofrece Reino Unido está claro: trabajo y formación. Esto es lo que trajo a Antonio, diplomado en Relaciones Laborales y natural de Huelva, a la capital británica: “La oportunidad de poder aprender inglés es lo que marca la diferencia. Quizás en casa pudiese encontrar trabajo en hostelería también durante las temporadas pero aquí tengo un aliciente: aprender inglés. Eso algún día me permitirá ampliar mis opciones en España”.

Diana, pedagoga de Santa Cruz de Tenerife, llegó a Londres en 2014. Tras dos años de camarera ha conseguido trabajo en una guardería al sur de Londres. La hostelería le ha abierto las puertas. “Con el inglés que adquirimos en el colegio no es suficiente para trabajar de lo nuestro aquí. Así que la hostelería me permitió cubrir gastos mientras mejoraba el inglés para poder buscar otro trabajo que estuviera más relacionado con mi formación”, asegura la tinerfeña. Y lo consiguió. Con una de las tasas de desempleo más altas del país (hay 25,7% de pedagogos en el paro) Diana tiene claro lo que le hubiera esperado en Canarias “o seguir buscando desesperadamente trabajo de lo mío o seguir gastándome dinero en formación con la posibilidad quizás de encontrar algún trabajo temporal en el sector servicios”, dijo.

La hostelería es la mejor vía para los que llegan aquí sin mucho conocimiento del idioma

Christian, de madre española y padre italiano y un perfecto dominio de las dos lenguas tenía dos opciones claras: Italia o España. Sin embargo, ninguno de los dos países le ofrecía suficientes garantías de futuro. “La hostelería es la mejor vía para los que llegan aquí sin mucho conocimiento del inglés”, señala. Para él es además importante el hecho de que el trabajo te permite ganar dinero para seguir formándote: “Si trabajas de camarero las propinas son suficientemente buenas para poder pagarte tus estudios. Es duro pero se puede”. Christian comenzará pronto estudios de Moda en una reconocida universidad inglesa.

NECESIDAD DE TRABAJADORES EUROPEOS

Inquietos por el brexit, restauradores y hoteleros ya han levantado la voz de alarma. La industria hostelera es la cuarta del país, aporta un 10% al PIB y emplea a un total de 4,5 millones de personas. Uno de cada cinco empleos creados proviene de la hostelería. El sector ha declarado su “alta dependencia” de los trabajadores que vienen de la Unión Europea.

Un informe de la Asociación de Hostelería Británica (BHA) publicado el año pasado alerta de que el Reino Unido necesitaría diez años para recuperar la mano de obra europea. Un “brexit duro” provocaría una “crisis de reclutamiento”. El estudio realizado por la consultora KPMG apunta a que en la próxima década el sector necesitará 60.000 trabajadores más cada año además de los 200.000 que ya requiere a día de hoy. El mercado laboral británico no puede absorber esos puestos de trabajo con una tasa de paro en niveles mínimos: el 4,7%.

Cada semana los representantes de diferentes industrias del país aparecen en la prensa advirtiendo del impacto que tendrá el brexit para hacerse con mano de obra. Piden al gobierno claridad y reconocimiento a un problema que pone en entredicho la continuidad de sus empresas.

John Guthrie, experto en empleo de la Asociación de Hostelería Británica asegura que gran parte del crecimiento económico proviene de la libre circulación de personas. Así lo explica a EL ESPAÑOL: “Si eso se termina de un día para otro sin que haya nada en su lugar, la industria hostelera británica atravesará grandes dificultades porque el sistema de inmigración actual dejará fuera a gran parte de quienes soliciten visado”.

“En un momento en el que tenemos una tasa de desempleo muy baja, especialmente en la áreas de gran crecimiento económico como Londres o el sureste del país que gozan de pleno empleo, es muy difícil contratar a gente”, apunta Guthrie. Son estas cifras las que hacen a la BHA creer que cubrir los 60.000 puestos de trabajo será imposible.

MALA IMAGEN ENTRE LOS BRITÁNICOS

La mala imagen que tiene la hostelería entre los británicos explica la falta de personal para Guthrie. El experto subraya que se necesitaría "una década" para que los británicos vean la hostelería "como una profesión digna". "No tienen asumida la cultura por la cocina y la gastronomía que existe en el sur de Europa”, reseña.

Los datos señalan que en ciudades como Londres el porcentaje de británicos que trabaja en restaurantes y hoteles puede ser inferior al 30% del total aunque el porcentaje aumenta en otras partes del país.

Scott, originario de Leeds y gerente en una conocida cadena con más de 400 restaurantes en todo el país asegura que el problema es “la vagancia”. “Este es un trabajo duro y muchos británicos prefieren trabajar en una oficina, sentados frente a un ordenador y ganar 21.000 libras al año (algo más de 24.000€) que 28.000£ (33.000€) como camarero”, indica.

Los restaurantes no podrán sobrevivir sin los europeos

“Es una cuestión de clase y cultural. Para muchos este se considera un mal trabajo, algo de lo que avergonzarse. Lo veo con mis amigas de la facultad”. Son las palabras de Liz, inglesa con casi diez años de experiencia como camarera, a veces a tiempo completo, a veces a tiempo parcial. “La sociedad británica te empuja a tener una carrera y si no lo haces eres un bicho raro”, señala. Durante su década en el sector se ha cruzado con cientos de trabajadores. Asegura que un número muy pequeño eran británicos y casi siempre trabajando a tiempo parcial, mientras estudian. “Los restaurantes no podrán sobrevivir sin los europeos”.