El régimen de Kim Jong Un vuelve al sistema estaliniano de su abuelo.

El régimen de Kim Jong Un vuelve al sistema estaliniano de su abuelo. REUTERS/KCNA

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Las purgas de Stalin reviven con Kim Jong Un

El joven 'Líder Supremo' y sus acólitos tratan de afianzar su poder a través de la política del miedo y del fusil. Su última ejecución, la del jefe del Estado Mayor por supuesta corrupción.

11 febrero, 2016 02:10

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No apareció en la foto con la que Pyongyang vendió el éxito del lanzamiento de un cohete de largo alcance el pasado fin de semana y este miércoles la agencia de noticias surcoreana Yonhap, con acceso a “fuentes cercanas al caso”, ha asegurado que el régimen del norte lo había ejecutado. Se trataba del general Ri Yong Gil, jefe del Estado Mayor del Ejército norcoreano, y el régimen de Kim Jong Un parece haberlo ejecutado bajo cargos de corrupción y por “perseguir beneficios personales”.

“Generalmente ellos [los miembros de la cúpula norcoreana] nunca dicen nada; simplemente desaparecen las personas de las fotos. Excepto en el caso del general Yan [su tío ejecutado en 2013]. Es el método de Stalin”, explica Xavier Boltaina, profesor de la Universidad de Barcelona y experto en Corea del Norte.

Un informe de la ONU sobre la situación de derechos humanos en Corea del Norte publicado en 2014 corroboraba esta cuestión: “Como cuestión de política estatal, las autoridades proceden a ejecuciones con o sin juicio, públicas o en secreto, en respuesta a delitos políticos y de otra índole que no suelen figurar entre los crímenes más graves. La política de proceder regularmente a ejecuciones públicas sirve para instilar miedo en la población general”.

Dicho documento señala que “las ejecuciones públicas se generalizaron sobre todo en los años noventa. No obstante, continúan todavía en la actualidad. Hacia finales de 2013 pareció acentuarse el número de ejecuciones públicas por motivos políticos”.
Boltaina cree que el Líder Supremo norcoreano realiza más ejecuciones que su padre, Kim Jong Il, aunque no más que su abuelo, Kim Il Sung, de quien recuerda que ejerció el poder bajo la órbita estaliniana.

“Suponiendo que cada ejecución sea cierta, es cierto que Kim Jong Un está teniendo, aparentemente, una actitud muchísimo más dura que su padre. También es cierto que ahora estamos mucho mejor informados [y] hoy en día es difícil que se pueda mantener la opacidad”, matiza.

Las ejecuciones más conocidas de Kim Jong Un

El líder norcoreano llegó al poder tras la muerte de su padre en diciembre de 2011. Los cambios que para muchos presagiaban sus estudios en Suiza y su juventud (se cree que nació en 1982 u 83), han quedado desvanecidos en cuatro años en los que ha proseguido la política de desapariciones, ejecuciones, torturas y campos penitenciarios para presos políticos, de acuerdo con el informe de la ONU. Cuatro años en los que además algunas de las ejecuciones del régimen, como la última del jefe del Estado Mayor, han sido notorias:

Su supuesta exnovia, la cantante Hyon Song Wol. Agosto 2013.

El periódio surcoreano “Chosun Ilbo” aseguró que el régimen había matado a esta mujer junto a otros once músicos acusados de grabar y vender pornografía. Fuentes chinas aseguraron al rotativo, según recogió la agencia EFE, que la cantante fue detenida el 17 de agosto por violar las leyes norcoreanas y fue ejecutada en público tres días más tarde.

Su tío, el general Jang. Diciembre de 2013.

Jang Song-taek, vicepresidente de la Comisión de Defensa Nacional y tío de Kim Jong Un, es un caso excepcional no sólo por los lazos familiares que le unían al Líder Supremo del país, sino también porque se publicitó su ejecución así como el juicio previo. “Se pensaba que éste era el comienzo de una serie de purgas políticas destinadas a consolidar el poder de Kim Jong Un, aunque durante 2014 no se confirmaron más ejecuciones de opositores políticos relacionados con Jan Song-taek”, apunta el informe anual de Amnistía Internacional de 2014-15.

Para Boltaina, el general Jang representó “el caso más evidente de intento de golpe de Estado, porque salió públicamente el juicio”. Este experto, miembro del Centro de Investigaciones Coreanas, explica que las posibles motivaciones de Jang no necesariamente fueron políticas, sino económicas: “Él tenía contactos con China y algunos dicen que había prometido una parte del pastel”.

Quince altos cargos y cuatro artistas. Abril 2015.

El delito de los quince miembros de su Gobierno fue supuestamente opinar de forma diferente a Kim Jong Un; el de los artistas, ser espías. La noticia se conoció el 29 de abril de 2015 a través de los servicios de Inteligencia surcoreanos y suponía un recuento de los ajusticiamientos desde inicios del año.

Su ministro de Defensa, Hyon Yong Chol. Mayo 2015.

El régimen de Kim Jong Un volvió a matar a un alto cargo del régimen, según los servicios de inteligencia surcoreanos. Lo acusaron de traición por incumplir órdenes y por dormirse en un desfile. Según esta información, el ministro de Defensa fue fusilado con un cañón antiaéreo.

En cuanto a detalles como el del cañón, Boltaina, advierte de que no toda la información que llega es cierta. Recuerda que cuando el tío del líder norcoreano fue ejecutado, los medios de comunicación hablaron de que más de 100 perros fueron los encargados de acabar con su vida. Sin embargo, indica que fue un bloguero en tono de humor de Hong Kong que ironizó así con la noticia, que acabó extendiéndose como cierta. “El servicio de inteligencia surcoreano habla a través de [la agencia] Yonhap News. Pueden decir mentiras, pero son prudentes”, indica para saber de qué fuente fiarse.

La política en Pyongyang empieza por E, de ejecuciones

Su código penal estipula que la pena de muerte puede aplicarse en ofensas “vagamente definidas”, según el informe de Human Rights Watch de 2015, como “crímenes contra el Estado”. También incluye ofensas no violentas desde 2007, como fraude y corrupción en casos “extremadamente serios”. Éste habría sido pues el caso del último ajusticiamiento conocido del régimen, de acuerdo con la información disponible.

Boltaina cree que “estas ejecuciones responden posiblemente a una dinámica interna, donde los sectores del poder tienen privilegios que no quieren perder; cambios y reformas que no quieren apoyar. Hay diferentes hojas de ruta”.

Este experto en Corea del Norte ha estado ocho veces en el hermético país en los últimos cinco años; la última, el pasado diciembre. Asegura que “Kim Jong Un no es un aperturista, tampoco un absoluto inmovilista, porque cuanto menos en la capital las condiciones de vida han mejorado”.

Detalla que hace cinco años no había prácticamente ningún coche en la calle y ahora ya se producen embotellamientos. Ahora hay 2 millones de móviles de uso interior, sin conexión hacia el extranjero. Antes no había. “Ahora la gente cuando te ve no se sorprende, hace cinco años rehuían”.

A pesar de ello, reconoce que las ejecuciones sirven como “contundente mensaje interno”. El informe de la ONU concluyó que “la policía y las fuerzas de seguridad de la República Popular Democrática de Corea recurren sistemáticamente a la violencia y a castigos que suponen graves violaciones de los derechos humanos con el fin de crear un clima de terror que evite todo posible cuestionamiento del sistema actual de gobierno y de la ideología en que se basa. Las instituciones y los oficiales implicados están exentos de responsabilidad. Reina la impunidad”.

Se calcula que hoy en día continúan en campos de presos políticos entre 80.000 y 120.000 norcoreanos, donde las ejecuciones continúan formando parte del sistema de represión.