Retrato de la creadora de Nazzal Studio.

Retrato de la creadora de Nazzal Studio. Pau Venteo

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Sylwia Nazzal, diseñadora: "La moda acepta que hables de feminismo pero si defiendes a Palestina eres muy política"

Este viernes, 17 de abril, la creativa nacida en Jordania presentó su colección en el marco de la jornada de clausura de la 080 Barcelona Fashion.

Más información: Las Jornadas Internacionales de Moda de Autor Europea marcan el camino: una defensa de la identidad propia

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¿Qué ocurre cuando la moda deja de pensar en las tendencias y empieza a inspirarse en la historia, en la que se escribe hoy y en la de nuestros antepasados? En el caso de Sylwia Nazzal, sus diseños hablan de memoria, de linaje y de una identidad ligada a circunstancias que la abocan irremediablemente a tomar una posición en el mundo.

Nacida y criada en Amán, su historia —y su creatividad— está marcada por la de quienes la precedieron. Su padre, de origen palestino, creció atravesado por el desplazamiento de su familia, obligada a huir de su hogar antes de instalarse en Líbano y, más tarde, en Jordania. Su madre, polaca, también construyó su vida lejos de su país de origen.

"Siempre me inculcaron el orgullo por mis raíces", explica. "Reivindicamos nuestra identidad con tanta vehemencia porque tratan de borrarnos constantemente", destaca en esta entrevista, que ofrece unos días antes de volar de Francia a España con motivo de su participación en la 080 Barcelona Fashion.

Conociendo su genealogía, no extrañará al lector que en lo más profundo de Nazzal emergiese, desde pequeñita, un sentimiento muy característico, una conciencia temprana de pertenencia y resistencia que hoy impulsa su labor como diseñadora. La pulsión creativa la llevó hasta París, ciudad de la luz y las pasarelas donde comenzó a traducir esa herencia en lenguaje visual.

De sus inicios —marcados por su formación en la prestigiosa Parsons School of Design y por los primeros esbozos de sus proyectos— la jovencísima creadora conserva un recuerdo agridulce. Según señala, aquella etapa le permitió poner de manifiesto las tensiones existentes entre su discurso y las reglas no escritas de la industria.

La fundadora de Nazzal Studio, fotografiada en la 080.

La fundadora de Nazzal Studio, fotografiada en la 080. Pau Venteo

"Nos decían que evitáramos hacer cualquier cosa política, que no encontraríamos trabajo", cuenta. Aun así, decidió insistir. Su trabajo despertó tanto reconocimiento como rechazo. "Tu porfolio es mejor que otros, pero es demasiado", le repitieron desde distintas marcas.

Nazzal convirtió esas trabas en su punto de partida. Mientras la industria le cerraba puertas, su trabajo comenzaba a circular en redes, donde encontró una audiencia que entendía su mensaje y estaba dispuesta a amplificarlo. "La gente empezó a preguntarme dónde podía comprar mis diseños", recuerda.

Y así fue cómo, sin una estructura previa ni un plan definido, esa demanda marcó el inicio de un proyecto propio. Nazzal Studio nació en 2023, con base en Jordania. Su práctica se sitúa en la intersección entre la confección, la performance y la investigación de materiales. Parte de una artesanía ética, desarrollada en colaboración con refugiadas palestinas.

"Trabajar con ellas es también escuchar sus historias", apunta la diseñadora, que se encarga de las ideas creativas desde París, aunque su día a día transcurre en movimiento, entre pantallas y viajes, como una nómada digital que viaja con su arte plasmado sobre tejidos.

Este 17 de abril, su colección Al-Najah | النجاة, elaborada en colaboración con el artista Jad Maq, se presentó en la tarde de clausura de la 080.

Propuestas de la colección 'Al-Najah'.

Propuestas de la colección 'Al-Najah'. Cedida a través de Nazzal Studio 080 Barcelona Fashion

La cita reunió a figuras como el embajador del Estado de Palestina en España, Husni Abdel Wahed; la primera secretaria de la embajada, Somoud Abu Ayyash; y la presidenta de la Comunitat Palestina de Catalunya, Natalia Ahmad Abu-Sharar; con las actrices Hiba Abouk y Patricia Benjumea en calidad de embajadoras del desfile.

En su proyecto, Nazzal Studio insiste en varios códigos: tejidos intervenidos con grafismos que remiten a la escritura árabe —con la consiguiente lectura de la prenda como documento que invita a hacer en algunos de los looks—, cueros negros de gran presencia y remates visibles que dejan algunos diseños casi en estado de construcción.

Hay una tensión entre cubrir y mostrar que recorre la colección. Capas que envuelven el cuerpo casi por completo se unen a materiales translúcidos que lo dejan a la vista, generando un medido contraste entre opacidad y transparencia. Hay una gran presencia de velos y capuchas que conviven con rostros completamente al desnudo... Eso sí, un detalle: nunca se tapan los ojos.

Los materiales están para mirarlos: encajes, látex, brillos, tejidos tratados con pigmentos naturales. Muchas piezas tienen ese acabado casi de pergamino, con una textura viva. Al caminar, las prendas caen, se arrastran ligeramente y acompañan el paso, generando un movimiento continuo que se nota mucho más con los modelos descalzos.

Propuestas de la colección 'Al-Najah'.

Propuestas de la colección 'Al-Najah'. Cedida a través de Nazzal Studio 080 Barcelona Fashion

Nazzal, su trayectoria arranca desde el rechazo. El sector le cierra puertas por ser "demasiado política" y, sin embargo, ese mismo discurso es el que hoy da sentido a su proyecto.

Empecé mi marca por accidente. Hice una colección en la universidad llamada What Should Have Been Home en 2022. Tras graduarme en mayo, buscaba ser interna, pero tras el 7 de octubre todo cambió. Perdí oportunidades laborales y fui rechazada por empresas. Al mismo tiempo, empecé a hacerme viral en internet y así empecé la marca de la nada.

No fue algo intencionado tan pronto en mi carrera, pero creé una comunidad online que me demostró un gran apoyo tras haberme sentido rechazada en la universidad por mis ideas políticas. Creo que en el pasado incomodé a las personas equivocadas, o quizás a las correctas, porque si se sintieron así tal vez fue porque estaba haciendo algo bien.

Antes de entrar en su universo creativo, resulta inevitable preguntarse por el origen. ¿Qué lugar ocupan sus raíces y su historia familiar en la construcción de su identidad?

Nací y crecí en Jordania, pero fue interesante crecer con padres que no vivían en los países donde nacieron. Desde niña me inculcaron el orgullo por mi herencia palestina, especialmente porque constantemente intentan borrarnos. Estoy agradecida de que el mundo finalmente reconozca lo que ha estado pasando durante 75 años.

Para un sector que vive de la continua búsqueda de referencias, ¿qué implica diseñar desde la memoria?

En mi caso, no me inspiro en las creaciones de otros, sino en la historia y el linaje. La cultura árabe es tan rica que es difícil que no te impulse a crear. A veces es un simple detalle de la vestimenta tradicional, como esas mangas que las mujeres se recogían a la espalda para trabajar en el campo. Me gusta tomar esos elementos funcionales y transformarlos en piezas modernas.

Retrato de Sylwia Nazzal.

Retrato de Sylwia Nazzal. Pau Venteo

¿Cómo describiría su trabajo a alguien que hoy ve sus colecciones por primera vez?

Lo haría a través de tres conceptos. El primero sería arab avant-garde. Me interesa la idea de la moda con una esencia profundamente árabe; quiero recuperar la narrativa de nuestras propias siluetas y devolverlas a quienes pertenecen. El segundo sería herencia. Mis raíces influyen en todo lo que hago; son la base de mi trabajo y de mi manera de entender el diseño.

Y el tercero, unapologetic, sin disculpas. No me considero una diseñadora combativa; simplemente hablo de hechos y de mi cultura. La industria acepta cierto tipo de discursos, como los feministas, pero cuando abordas temas incómodos o que realmente necesitan ser visibilizados, como la defensa de los palestinos, te etiquetan como 'demasiado política'.

Su proceso creativo también rompe con la lógica habitual del sector. No parte del dibujo, sino del material. ¿Qué le permite trabajar así?

Mi día a día es bastante caótico. No me gusta dibujar ni hacer bocetos; prefiero trabajar directamente con la tela y el maniquí. Investigo fotos históricas de vestidos tradicionales y trato de recrear o reimaginar detalles.

Ese proceso incorpora, además, una dimensión social concreta: trabaja con mujeres en situación de vulnerabilidad. ¿En qué momento la moda deja de ser solo estética y se convierte en un espacio de transmisión y de sustento?

Cuando estoy en Jordania, trabajo mucho con refugiadas palestinas. Son profesionales increíblemente talentosas que practican el tatreez, el bordado tradicional. Colaborar con ellas es aprender sus historias de pérdida y de identidad. Además, el estudio les proporciona oportunidades laborales que de otro modo no tendrían.

¿Tiene sentido hablar de moda en escenarios marcados por la supervivencia o es un privilegio ligado a determinadas condiciones?

Es una pregunta compleja. Yo no crecí bajo la ocupación; lo hice desde los privilegios. No puedo hablar por los palestinos, pero imagino que están más preocupados por el hambre, la pérdida y el acoso diario que por la estética. Mientras nosotros pensamos en qué es tendencia, ellos publican vídeos en TikTok para recaudar dinero porque no pueden siquiera comprar pan.

Detalles de la colección 'Al-Najah'.

Detalles de la colección 'Al-Najah'. Cedido Nazzal Studio / HEAD GROUP

Desde esa posición, ¿qué responsabilidad tiene la industria ante realidades como la que describe?

Lo más importante que alguien puede hacer es protestar; esos pequeños actos hacen que los palestinos se sientan escuchados. Y, en la moda, también es vital dar espacio a las personas de distintas etnias. El sector está muy centrado en Occidente. Si se dieran más oportunidades a creativos de otras etnias, ellos podrían utilizar ese alcance para ser grandes voces.

En el debate sobre el uso de referencias culturales ajenas, ¿considera que los diseñadores occidentales deberían acercarse a tradiciones como la árabe, o cree que es un terreno que debería abordarse desde dentro de esas propias culturas?

Es muy difícil hacerlo con sensibilidad sin cruzar ciertos límites. Creo que lo adecuado es colaborar con creativos locales y darles el protagonismo que merecen. A veces me cuesta entender por qué, desde Occidente, se busca en otras tradiciones cuando existen culturas propias tan ricas —como la española— que pueden ser más exploradas.

En ese sentido, mi participación en la 080 es, para mí, una forma de generar espacio para más diseñadores árabes.

¿Podría mencionar algunos diseñadores que le resulten especialmente relevantes o cuyas trayectorias siga de cerca?

Como decía antes, mi principal referencia es mi propia cultura y las imágenes históricas. Más que inspiración en otros, lo que siento es admiración y orgullo. Por ejemplo, Ahmad Hassan es un joven palestino cuyo trabajo es increíble. Creo que, cuando uno de nosotros avanza, en realidad lo hacemos todos, porque se abre camino para el resto.

Su debut se enmarca dentro de la jornada de clausura de esta gran semana de la moda que es la 080. No parece un detalle menor. ¿Qué significa para usted este momento dentro de su trayectoria?

Me siento honrada. Es especial presentar en España y ser una diseñadora árabe entre tantos creativos.

El título de la colección ya es una declaración de intenciones. ¿Qué cuenta exactamente?

Es una colaboración con el artista Jad Maq y se llama Al-Najah, que significa 'supervivencia'. Exploramos la herencia beduina [en Bilad al-Sham]: lo que queda cuando te deshaces de la vida moderna y la tecnología. Hemos querido utilizar pigmentos y materiales naturales, como seda o algodón, por mencionar algunos.

Jad pintó con henna sobre piezas de látex natural, como si fuera una segunda piel. Incluimos detalles como las mangas atadas y cueros trenzados a mano de la misma forma que estas poblaciones lo hacen con su propio cabello. Es una celebración de quiénes somos y de la artesanía que mantiene vivas nuestras tradiciones.

Modelo con una de las piezas que se presentaron este viernes.

Modelo con una de las piezas que se presentaron este viernes. Cedida Nazzal Studio / HEAD GROUP

Detrás de esa narrativa hay un proceso muy exigente. ¿Cómo se materializa en términos de producción?

Son 25 looks. Ha habido muy pocas horas de sueño en el proceso, mucho trabajo y estrés por los plazos, pero cuando disfrutas del oficio entras en un trance [ríe]. La verdad es que estoy muy feliz de haber llegado a la 080 con esta colección.

Herencia beduina en Barcelona

La jornada de clausura de la 080 Barcelona Fashion dibujaba este viernes un recorrido que iba de Tania Marcial a Custo Barcelona, pasando por nombres como Maison Moonsieur, Coconutscankill o Rubearth. En ese itinerario, a las 16:00 horas, tuvo lugar el gran debut de Nazzal Studio. Pero lo que se vio sobre la pasarela fue más allá de una colección.

El desfile fue impulsado por HEAD GROUP, que asumió la coordinación y el comisariado del proyecto en un ejercicio de mentoría creativa. Carlos Cabeza, CEO de la compañía, celebra esta misma noche el "éxito" que ha tenido la propuesta, definida por él mismo como "muy profunda" y con "mucho mensaje".

La puesta en escena se apoyó en un casting compuesto por modelos de distintos orígenes y en un hilo musical que mezclaba sonidos actuales con una marcada carga emocional: "Al-Najah lanza un mensaje de reivindicación sin necesidad de gritar y desde un lenguaje artístico. Quien quiera entenderlo, lo hace; quien no, también disfruta".

Sylwia Nazzal, fotografiada en su entrevista para Magas.

Sylwia Nazzal, fotografiada en su entrevista para Magas. Cedida Nazzal Studio / HEAD GROUP

Nazzal saborea el momento, aunque tiene claro que, en una colección como esta, lo importante no está en el resultado, sino en el proceso creativo que lo precede. Comedida, prefiere que su trabajo hable por ella. También al preguntarle por su futuro evita anticiparse. "Lo descubro sobre la marcha", confiesa sonriente.

Tiene claro su rumbo, que quiere seguir trabajando con refugiadas y usar su plataforma para amplificar sus historias. Abierta a colaborar con figuras que compartan esa mirada, menciona a las hermanas Hadid —especialmente a Bella, a quien reconoce el coste de posicionarse públicamente— y zanja: "Trabajaría con cualquiera que comparta mis valores".