Judeline, fotografiada en su entrevista con Magas.

Judeline, fotografiada en su entrevista con Magas. Esteban Palazuelos

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Judeline, la 'niña' urbana de voz melancólica que canta al sur: "De pequeña soñaba con ser famosa y ganar un Grammy"

Tras su nombre artístico está Lara Blanco, una artista cuyo sonido ha dado la vuelta al mundo, de las costas de Cádiz a encumbrarse en Times Square. 

10 octubre, 2023 02:23

Con más de un siglo y 10.000 kilómetros de distancia entre uno y otra, decir que a Pablo Neruda le gustaría lo que hoy hace Lara Blanco —más conocida por el pseudónimo Judeline cuando sube a un escenario es, aunque valiente, no demasiado descabellado. Poeta y cantante, literato y apasionada de la música urbana, a los dos les une algo y es la remisión constante a sus raíces, que en ambos casos comparten el olor a agua salada y las vistas de postal marinera.

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Antes de entrar en comparativas, más vale explicar a qué se refiere una cuando dice que el fenómeno Judeline (Los Caños de Meca, 2003) es a la vez tan costumbrista como internacionalmente rompedor. La joven, criada entre dunas doradas, casas encaladas y una torre troncocónica blanca que recibe el nombre de Faro de Trafalgar, le canta precisamente a todas esas cosas desde que se estrenó en la escena artística. Eso explica lo primero.

Lo segundo, la fama de transgresora y desafiante que se ha cosechado su música en los últimos años, tiene más que ver con el hecho de que esta gaditana de melena oscura y metro ochenta no tiene problema en fusionar su voz, íntima y delicada, con un sonido abrupto a medio camino entre el bedroom pop y la electrónica. Aunque esto último ella lo cogería con pinzas, y es que las etiquetas no terminan de convencerla. Ni siquiera cuando se trata de pronunciar su nombre.

Judeline durante la entrevista con Magas.

Judeline durante la entrevista con Magas. Esteban Palazuelos

¿El origen de Judeline? Un juego de palabras. En inglés. Jude, en honor al título de los Beatles, porque su padre era un gran admirador del cuarteto de LiverpoolLine, porque ahí, en primera línea, es donde sabía que acabaría colocándose dentro de la industria. Hay quien la menciona adaptando el nombre a la fonética inglesa, y quien lo hace llevando la jota española por bandera. A ella ambas fórmulas le parecen bien, e incluso las usa indistintamente en su conversación con EL ESPAÑOL.

La niña del sur, como ella misma se define en redes, confiesa que lo suyo comenzó con un presentimiento. "Yo de pequeña estaba convencida de que iba a ser famosa, siempre decía que me veía ganando un Óscar o un Grammy", ríe. Todavía no ha llegado ninguno de los dos, pero viendo la gracia con la que se contonea en la industria —con un arsenal de minifaldas, botas por la rodilla y uñas de infarto que la confirman catalizadora de tendencias cada vez que sube al escenario— cualquiera podría asumir que es una cuestión de tiempo.

Cuenta que "siempre he tenido la música muy presente, mi padre era muy beatlemaníaco, a mi madre le tiraba más el flamenco, y luego en mi pueblo también se escucha mucho reggae", cuenta. Por su parte, ella se inspira de artistas con los que hoy también compite en números: C. Tangana, Dellafuente, Cruz Cafuné Albany, por nombrar algunos. Es admiradora de folclóricos como Lole y Manuel, de Camarón y de las tonadas venezolanas, un género que le llega por influencia paterna de Caracas a su propia casa.

Esteban Palazuelos

Desde el lanzamiento de De la luz, su primer EP, los éxitos de Judeline se han sucedido en cadena. En Canijo, Tánger y Zahara, tres temas que actúan como capítulos de una misma narrativa, la gaditana pone su corazón roto al servicio de la música, carteándose desde la distancia con un enamorado imposible que cada tanto en cuanto se despide de ella "para cruzar el Estrecho". Otros, como Marisucia, la conectan con aquella playa virgen que durante su adolescencia la escuchó confesarse más de una vez. 

Por su parte, Sustancia y En el cielo completan la lista de imprescindibles para conocer a la artista, cuyo estilo parece tan marcado en lo visual como lo está en el sonido. "[Mis videoclips] caen en los clichés típicos de la cultura española, pero quillo, lo hacen de una manera muy artística, muy local, con los canis montando en quad en la playa y los pescadores en el puerto. No sé, creo que es una representación bonita de mi entorno y a mí siempre me ha gustado toda esa estética", confiesa.

Su discografía también dedica un tema a Madrid, donde se sintió Nueva en la ciudad cuando llegó con una mochila cargada de sueños y una lista de puertas a las que llamar. "Yo me vine aquí para terminar Bachillerato, pero al final acabé metiéndome en todos los estudios que podía, aprovechando cada contacto, dándome a conocer y cantando en cualquier sitio en el que se me diera la oportunidad", relata.

"Y me salió bien la jugada, porque también tuve suerte de recibir mucho apoyo en casa. Yo no sé si terminaré siendo una de esas típicas cantantes que celebran su 50 aniversario y dan un concierto con sus grandes éxitos, o si se me irá la olla y acabaré en otra industria, como el cine... Pero siempre voy a estar conectada con el arte", añade la artista, que en Spotify cuenta sus éxitos en millares y en redes sube como la espuma cada vez que anuncia proyecto. 

"Judeline y yo somos dos personas distintas. Una tiene actitud de artista —que no diva, aunque poco a poco…— y mucha seguridad; la otra es más despistada, disfruta mucho viendo películas y creando historias", cuenta. Lara Blanco se confiesa cinéfila en lo personal y muy ambiciosa en lo profesional. "La palabra promesa no me genera presión, es más, me gusta, porque yo también tengo muchas expectativas puestas en mí, sin sonar ególatra", explica. 

La gaditana sabe bien que "trabajar en algo que te apasiona engancha mucho, aunque a veces tengas que hacer cosas que no apetezcan tanto", cuenta. "Yo todavía no me he enfrentado al momento de no poder caminar por la calle, pero es verdad que, dependiendo del tipo de artista que quieras ser, tendrás que priorizar más o menos tu trabajo, y eso también implica sacrificar parte de tu libertad e intimidad".

"¿Que puede que en un tiempo acabe harta de todo esto y necesite volver a casa y desconectar con mi madre en la playa? Pues sí. Pero también agradezco mucho este estilo de vida. Siento que estoy hecha para tener una rutina con mucho movimiento, eso de vivir tranquila como hacía en mi pueblo me agobia un poco", confiesa en su conversación con EL ESPAÑOL

Lara durante la entrevista.

Lara durante la entrevista. Esteban Palazuelos

Con solo 20 años, si puede presumir de algo es de haber conquistado la temporada a golpe de festival. Del Bilbao BBK Live al Cala Mijas, añadiendo tres paradas en solitario en la sala Shoko y un concierto teñido de morado en el WiZink Center madrileño. Este último, un espacio en el que el pasado 22 de septiembre se sumó a Natalia Lacunza, Ptazeta, Lola Índigo y Nathy Peluso para ganarle un pulso al "paternalismo machista" de la industria y confirmar que "la rivalidad entre mujeres no lleva a ningún sitio". 

Judeline sigue rompiendo con los contadores de reproducción y se prepara para un 2024 impregnado de retos. Con un tema recién salido del horno —al que bautiza con el título 2+1—, esta andaluza reconvertida en castiza destila la seguridad de quien se reconoce a sí misma como una de las artistas más seguidas del urban patrio actual. Ella tiene claro de dónde viene: de la luz. Y aunque el amanecer de Cádiz no sea el mismo que el de la capital madrileña, ella tiene claro que allá donde vaya no faltará el arte. Y que se prepare quien todavía no ha tenido el gusto de dar con el suyo.