Pauline de Broglie.
Pauline de Broglie, la noble que cambió los salones de belleza por los libros y escribió el fin de la aristocracia tradicional
Entre corsés y trincheras, la noble convirtió su obra en una prueba escrita de la Europa devastada y luego renacida tras las dos Guerras Mundiales.
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Pauline de Broglie, condesa de Pange, una población en la región de Lorena, nació en 1888 en el corazón de la Belle Époque francesa, una era que destaca por su riqueza intelectual y económica, opulencia que escondía profundas rigideces sociales.
Recibida en el seno de una de las familias más prestigiosas del país, su linaje la conecta con Madame de Staël, una intelectual muy influyente durante el siglo XIX que destaca por su rebeldía, sus valores feministas y su pensamiento político.
Historiadora, traductora y escritora, hizo del aprendizaje su vocación. Comment j’ai vu 1900 (Así viví 1900) es la obra de su vida, una recopilación de cuatro volúmenes donde relata su experiencia como noble y la transformación de la aristocracia tradicional europea tras las dos guerras mundiales y la irrupción de la modernización.
Durante su niñez, Francia vibraba bajo la Tercera República. En este momento, la Torre Eiffel todavía era un escándalo en la Exposición Universal de 1889, los automóviles empezaban a reemplazar a los carruajes y la comunicación por cable se limitaba a charlas entre damas.
Así lo relataba Pauline en sus memorias: “Siguieron usando el carruaje tirado por caballos para entregar cartas al pueblo o hacer recados. El teléfono se consideraba un invento de lujo, sólo apto para chismes de damas, y nadie le daba importancia”.
Tras el telón de los nobles, la pequeña creció entre el castillo de Broglie en Normandía, una imponente construcción con una biblioteca que albergaba más de 40.000 volúmenes, y casas parisinas con normas de clase que poco distaban del reglamento que regía en Versalles.
Como mujer de su tiempo, se enfrentó a soledades profundas. Exenta de una educación más allá de lecciones de piano, equitación o bordado hasta los 12 años, pasaba horas sin compañía mientras sus padres se entretenían en sociedad y sus hermanos mayores estudiaban o buscaban esposa. “Sin amigos, sin nadie en quien confiar”, relataba.
Condesa de Pange.
Y, aunque la Belle Époque prometía emancipaciones a merced de los sufragistas incipientes, las aristócratas como ella únicamente conocían un destino: el matrimonio ventajoso. Nada de carreras ni universidad, sólo salones donde brillar como un sofisticado ornamento.
Sin embargo, su infancia aislada le permitió sentar las bases de su posterior estrellato. Desocupada entre lujosas paredes, la curiosidad, mezclada con un soberano aburrimiento, le llevó a devorar la biblioteca familiar, despertando una devoción apasionada por la literatura y la historia.
En 1910, su ansía por conocer el pasado se materializó en Jean de Pange, un historiador lorenés bilingüe en francés y alemán con quien contrajo matrimonio. Juntos formaron un tándem inseparable de mentes curiosas y convirtieron su hogar en un templo de letras y sabiduría: libros, debates, intercambios culturales…
Pero en 1914 lo que parecía su final de cuento se vio interrumpido por el estallido de la Primera Guerra Mundial. El mundo de bailes y veranos en Deauville (Francia) se deshizo entonces entre trincheras.
En esta época, el matrimonio también sufrió la pérdida de su hijo Philippe, quien falleció con apenas un año de edad, acontecimiento que Pauline relata con profundo dolor en sus memorias. El resto de sus progenitores, Maurice (1911), François (1918) y Víctor (1923), crecieron entre el conflicto y la posguerra.
Al periodo de enfrentamiento le sucedió la locura y el barullo de los años 20, marcados por el hedonismo, la creatividad artística y la liberación social. Pauline, que eligió la pluma frente a la fiesta, publicó sus primeras obras durante este tiempo:
Madame de Staël et François de Pange (1925), sobre la relación entre ambas, y Mme de Staël et la découverte de l’Allemagne (1929), donde explora el impacto de su antecesora en la cultura, literatura y filosofía francesa. Ambos libros fueron premiados por la Académie française, una institución de renombre que reconoció su talento y compromiso intelectual.
Siguiendo con su vocación, fundó la Société des Études Staëliennes, una asociación dedicada al estudio de su tatarabuela que reunió a célebres investigadores y académicos en torno a su antepasada.
Más tarde, durante la devastación de la Segunda Guerra Mundial, Pauline y Jean defendieron la paz y la resiliencia desde su Lorena fronteriza.
Amigos de Robert Schuman, Konrad Adenauer y Otto von Habsburgo, conocidos como padres de Europa, vieron nacer la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, un hito que guio la integración supranacional y sentó las bases para la creación de la Unión Europea.
Superada la confrontación, la modernización posbélica llevó a Pauline a evolucionar hacia el activismo internacional.
Descendiente de Victor de Broglie, Rey de los Americanos, la condesa profundizó en los orígenes de su linaje fundando el capítulo francés Rochambeau de las Daughters of the American Revolution (DAR) en 1934, una aportación que consiguió fortalecer el vínculo francoamericano.
Años después, con la nación gala en plena V República y el boom económico, la parisina publicó su obra estelar Comment j’ai vu 1900, cuatro volúmenes de memorias que retratan la época con ironía: disparatados rituales de la nobleza, la exigencia de su abuela, la irrupción de la modernidad, etc.
En su obra de vida, la condesa de Pange brindó al mundo un testimonio detallado sobre el final de la aristocracia francesa tradicional. Además, como descendiente directa de Madame de Staël, editó, analizó y publicó documentos inéditos que arrojan luz sobre la vida intelectual del siglo XIX en la Galia.
Pauline de Broglie murió en 1972 a los 84 años en París como una autora de éxito, dejando atrás un valioso legado que une memorias de infancia con el nacimiento de una nueva Europa, más moderna y flexible.