Modelos en los desfiles de Alberta Ferreti, Fendi y Prada.

Modelos en los desfiles de Alberta Ferreti, Fendi y Prada. Getty

Moda

La Semana de la Moda de Milán PV27, entre la artesanía y el futuro: de los años 20 al poder escultórico de la falda

La ciudad italiana ha presentado las tendencias que marcarán la primavera-verano del año que viene. Estas son algunas de nuestras favoritas.

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Titina Penzini
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El opening de la Milano Fashion Week fue mucho más que un desfile. De hecho, de entre todos, el de Vogue World se convirtió en uno de los más importantes, al menos como acontecimiento.

Contó la historia de Italia a través de la moda, la industria, el cine, la tecnología y la imaginación. La Galleria Vittorio Emanuele II, entre el Duomo y La Scala, fue el escenario perfecto.

La idea central: "la mano humana” frente a la inteligencia artificial. El mensaje: el diálogo entre artesanía y tecnología. El desfile planteó la pregunta de qué ocurre con la creatividad y el trabajo manual en una época dominada por la IA. Por eso, el espectáculo reunió técnicas históricas, textiles inteligentes y robots humanoides.

El show funcionó prácticamente como una declaración de amor a la cultura italiana: brocados, encajes, tejidos, sastrería, manufactura, diseño, automóviles, cine y Alta Costura. La intención fue mostrar cómo el país ha convertido el oficio y la fabricación en una forma de identidad cultural.

No fue un desfile tradicional. Hubo bailarines, músicos, modelos, actores y deportistas. Alicia Keys cerró el espectáculo interpretando I Feel Love, de Donna Summer, mientras que el elenco mezcló grandes modelos con celebridades tales como Gigi Hadid, Vittoria Ceretti, Mariacarla Boscono, Alex Consani, Irina Shayk, Anok Yai, además de Jennifer Lopez, Maluma, Cardi B y MGK, entre otros artistas.

El momento más futurista: el desfile de cuatro robots junto a las modelos. Fue probablemente la imagen que mejor resumió el concepto del evento: ¿qué puede hacer la tecnología y qué seguirá siendo exclusivamente humano?

El estudio de la falda

El desfile Prada Primavera–Verano 2027, presentado por Miuccia Prada y Raf Simons, fue directo al grano: The Skirt. Por eso, las 63 siluetas estuvieron construidas alrededor de la falda, solo la falda, convirtiendo una prenda aparentemente cotidiana en un verdadero laboratorio de ideas.

Prada retomó así una obsesión histórica de Miuccia: ella misma había dicho que veía la falda casi como una camiseta, es decir, como una pieza básica que puede transformarse infinitamente según cómo se combine.

La falda se convirtió en una especie de "lienzo" para expresar personalidad.

Desfile de Prada Primavera-Verano 2027 en la Semana de la Moda de Milán.

Desfile de Prada Primavera-Verano 2027 en la Semana de la Moda de Milán. Launchmetrics Spotlight

Prada y Simons jugaron deliberadamente con opuestos: femenino/masculino, delicado/industrial, sexy/práctico, orden/desorden. Una falda podía llevarse con un diminuto sujetador, un suéter austero, una camisa o una chaqueta. Y con cristales, lazos, flores o crinolina, eso sí, reinterpretada como elemento visible, casi arquitectónico, en lugar de oculto para dar volumen.

Los zapatos fueron casi tan importantes como las faldas: peep-toes exagerados, tacones curvos y superficies perforadas, además de versiones ornamentadas con elementos florales y joyería. El llamado banana heel, asociado a su colección de otoño de 2007, volvió transformado.

El resultado fue una colección muy Prada: intelectual pero sensual, cotidiana pero excéntrica, minimalista en su concepto y maximalista en su ejecución.

De vuelta a los años 20

La colección liderada por Lorenzo Serafini, director creativo de Alberta Ferretti, se tituló A Beautiful Escape y puede leerse como una invitación a evadirse a través de la ropa. Serafini habló de deseo de cambio, y esa sensación atravesó toda la propuesta.

Más que una propuesta narrativa, fue emocional. En la base, la transmisión de ligereza, libertad y movimiento, como si la mujer estuviera abandonando temporalmente la realidad para entrar en un mundo solar y sensual.

Uno de los cambios más evidentes en la casa fue el uso de colores intensos, algo relativamente nuevo. Aparecieron óxido, mostaza, azul, marfil y negro, interrumpidos por lilas, pistacho y rosa empolvado. La inspiración de los años 20 estaba servida.

Desfile de Alberta Ferretti Primavera-Verano 2027 en la Semana de la Moda de Milán.

Desfile de Alberta Ferretti Primavera-Verano 2027 en la Semana de la Moda de Milán. Launchmetrics Spotlight

El espíritu de esa década prodigiosa apareció en vestidos lenceros, como absolutos protagonistas, flecos finísimos en bajos de vestidos y prendas íntimas, plumas de avestruz, superficies fluidas y libertad del movimiento. También hubo referencias a Léon Bakst y George Balanchine, conectando la colección con el universo de la danza y los Ballets Rusos.

El glamour italiano

La colección Fendi Primavera–Verano 2027, presentada en Milán el 23 de septiembre de 2026, fue la segunda propuesta de Maria Grazia Chiuri para la maison y profundizó una de sus ideas centrales: la relación entre el cuerpo, la ropa y la libertad de decidir cómo mostrarlo.

La colección estuvo atravesada por guiños al glamour italiano de los años 70 y una mezcla deliberada de códigos masculinos y femeninos.

Una de las referencias más interesantes fue Raffaella Carrà, símbolo italiano de libertad, sensualidad y cultura pop. La banda sonora incorporó Rumore y se relacionó con la famosa actuación televisiva de la artista junto a Adriano Celentano. Es un recuerdo muy italiano, pero reinterpretado desde una sensibilidad contemporánea.

Desfile de Fendi Primavera-Verano 2027 en la Semana de la Moda de Milán.

Desfile de Fendi Primavera-Verano 2027 en la Semana de la Moda de Milán. Launchmetrics Spotlight

Una tendencia muy presente en diversas colecciones incluyendo a Fendi fue la lencería llevada a la calle: bras, bralettes, sujetadores en materiales insospechados, camisones, slips y prendas de encaje dejaron de ser ropa interior para convertirse en parte visible del guardarropa.

Algunos bloomers adquirieron prácticamente la proporción de unas bermudas.

Sastrería + boudoir

Uno de los contrastes más sofisticados fue la combinación de esmoquin, camisas, chaquetas y pantalones masculinos con bralettes, encaje y prendas transparentes. El primer look ya establecía esa conversación entre una pechera de esmoquin y un top blanco sensual.

Entre los accesorios destacó una nueva interpretación de la Baguette, reducida hasta el tamaño necesario para llevar prácticamente sólo un teléfono. También hubo algunas cubiertas de lentejuelas, flecos y motivos gráficos.

Sensualidad urbana

La colección Gucci Primavera–Verano 2027, presentada en Milán bajo la dirección creativa de Demna, profundizó la nueva identidad que el diseñador está construyendo para la casa: más urbana, sensual, irreverente y consciente del poder de Gucci como objeto de deseo.

La propuesta se aleja del exceso barroco asociado a Alessandro Michele y busca una tensión mucho más directa entre lujo, sexualidad, cultura pop y actitud cotidiana.

Después de años de volúmenes oversized, Gucci propone una figura mucho más afilada, compacta y cercana al cuerpo. Chaquetas cortas, pantalones estrechos y prendas ceñidas producen una imagen más sexy y contemporánea. Es una dirección que coincide con el regreso general de las siluetas slim que se está viendo en Milán.

Desfile de Gucci Primavera-Verano 2027 en la Semana de la Moda de Milán.

Desfile de Gucci Primavera-Verano 2027 en la Semana de la Moda de Milán. Launchmetrics Spotlight

El Horsebit (la hebilla icónica de la firma), uno de los símbolos históricos de la marca, aparece como puente entre el archivo y la nueva estética. Es significativo porque Demna no está intentando borrar la historia de la maison, sino seleccionando algunos de sus códigos más potentes para hacerlos nuevamente relevantes.

Para mí, lo más interesante de esta colección fue la consolidación del nuevo Gucci de Demna. No se trata simplemente de transformar el estilo de la ropa, sino de cambiar la actitud de la casa.

Alessandro Michele había construido una casa maximalista, intelectual, romántico y profundamente historicista. Demna la está llevando hacia otro territorio más sexy, más directo, más urbano y más obsesionado con el deseo, que al final es el motor de la compra en cuanto a moda se refiere.

Homenaje a la artesanía italiana

Volver a sus códigos más reconocibles ha sido la consigna: Sicilia, sensualidad mediterránea, sastrería, ornamentación y artesanía. Pero uniendo lujo y artesanía.

A la pasarela han salido bordados calados, técnica conocida como intaglio, más conocido en el sector lencero y típico de los hogares sicilianos. También el bordado sangallo, de efecto parecido al encaje, con motivos geométricos y florales. O el crochet, usado incluso como referencia visual para prendas de cuero y ante. Y, por supuesto, el macramé, para crear superficies abiertas y texturas que recuerdan las redes y los nudos marineros.

Los bordados de las prendas que Dolce&Gabbana ha presentado para la próxima primavera tienen como protagonistas a piedras en tonos turquesa y azul, cristales, lentejuelas y un espectacular coral. Con esos bordados, la colección parece de joyas y tesoros encontrados en el Mediterráneo.

En cuanto a los tejidos, ha sido muy celebrado el denim enriquecido, con aplicaciones de cristales o piedras de apariencia coralina y otros elementos brillantes.

Así, en manos de Dolce & Gabbana la artesanía abandona posibles connotaciones nostálgicas, para convertirse en lujo contemporáneo.

La inspiración de los años 30

Looks del desfile de Max Mara.

Looks del desfile de Max Mara. @maxmara

En manos de Ian Griffiths, la colección de Max Mara Far Horizon tuvo como punto de partida las mujeres aventureras y cosmopolitas de los años 30. Y no como una recreación vintage, sino como inspiración contemporánea.

Los grandes referentes han sido Amelia Earhart, Beryl Markham, Freya Stark, Osa Johnson y Eva Dickson. Fueron aviadoras, exploradoras, fotógrafas y viajeras que ejemplificaron la independencia, la aventura y una cierta elegancia poco convencional.

La heroína de la propuesta ha sido la sahariana, reinterpretada en distintas proporciones y materiales. Apareció larga, corta, abierta, ceñida con cinturones y con grandes bolsillos de fuelle.

La colección puede ser definida como lujo utilitario. Griffiths tomó prendas del día a día, como chalecos cargo, gabardinas, monos y prendas típicas de aviación, para convertirlas en piezas sofisticadas.

Por otro lado, Max Mara ha determinado el regreso del pantalón de cintura alta para la próxima primavera. Especialmente llamativa fue la combinación del modelo sastre de pierna amplia con trench. La marca usa así una referencia masculina, tornándola en refinada y femenina.