Álex Miralles y Nacho Aguayo.

Álex Miralles y Nacho Aguayo. Cedida

Moda

Pedro del Hierro inaugurará la 84 edición de la MBFWM con Hanami: una mirada a la filosofía de lo efímero

La firma presenta la nueva colección primavera-verano 2027 bajo la dirección creativa de Nacho Aguayo y Álex Miralles.

Más información: Slowlove x Viva Suecia: la cápsula que va más allá del 'merchandising' para unir moda y música

Tatiana Bairac Neicovcen
Publicada
Actualizada

Septiembre es un mes intenso para Madrid, y con él llega la 84ª edición de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid. Difícil imaginar este evento sin los diseños de Pedro del Hierro, que un año más abre el calendario.

Hay un gesto poético que los japoneses practican cada primavera: sentarse bajo los cerezos en flor y contemplar cómo caen los pétalos. Ese acto de detenerse, mirar, respirar, apreciar lo que apenas dura unos días se llama hanami, y la marca lo ha convertido en el alma de su nueva colección.

El próximo 14 de septiembre a las 12:30, inaugurará la pasarela en un escenario de cine: el Invernadero del Palacio de Cristal de la Arganzuela. Un espacio donde la naturaleza se encuentra con la arquitectura, y ahora, con la moda. El lugar perfecto para hablar de lo que florece.

Bajo la dirección creativa de Nacho Aguayo y Álex Miralles, Hanami es toda una declaración de intenciones.

La propuesta abraza la tradición japonesa de la contemplación, no como estampa decorativa, sino como filosofía que resuena con nuestro tiempo: la desconexión digital, el tiempo como lujo auténtico, la belleza que no necesita durar una eternidad para ser verdadera.

Fluir, vestir, contrastar

La colección femenina juega con volúmenes, drapeados y cortes holgados que parecen hechos para moverse.

Cuellos Mao, tejidos de jacquard, cinturones fajín a contraste, plisados que caen como agua...Y, como guiño sutil que merece una mirada atenta, la reinterpretación del mantón de Manila desde una perspectiva depurada, sin estridencias, como un susurro de Oriente en el armario occidental.

La paleta cromática dibuja una sinfonía de contrastes: una base sobria —neutros, negros, crudos— que de repente estalla en aguamarina, amarillo cítrico, coral, rosa chicle.

Cuando cae la noche, aparecen las lentejuelas y los hilos entramados, prendas que atrapan la luz y la devuelven en destellos fugaces.

Del papel a la pasarela: colección femenina

Del papel a la pasarela: colección femenina Cedida

En la propuesta masculina, Álex Miralles teje una elegancia más relajada pero igual de precisa.

Lino, rayón, seda lavada, efectos arrugados y plisados que cuentan historias de artesanía. La sastrería se permite un guiño al kimono con cortes cruzados que aparecen tanto en trajes como en el esmoquin más formal.

Las camisas se renuevan con cuellos y tapetes inesperados, y el tricot se vuelve casi transparente, dejando ver la piel, con un aire folk que no habíamos visto antes.

Los shorts en dos largos se integran en juegos de capas con chaquetas y prendas de punto.

Y luego están los detalles: la flor, los estampados de rayas multicolor, ese toque ecléctico que rompe la sobriedad y la enriquece.

El trazo antes del patrón: colección masculina

El trazo antes del patrón: colección masculina Cedida

Cruza fronteras

Lo que hace especial a Hanami es que no se queda en la pasarela. Pedro del Hierro ha concebido esta colección para trascender el desfile y convertirse en protagonista de las alfombras rojas de premios y festivales. Porque la moda, cuando acierta, no necesita explicaciones: se lleva, se vive y se ve.

La colección incorporará además cuatro looks de la línea TFP by Tamara Falcó —la colección cápsula que la firma lanzó con la colaboradora—, un gesto que conecta la tradición de la casa con una mirada más mediática.

La Mercedes-Benz Fashion Week Madrid arranca con la energía de siempre: la de una ciudad que respira moda. Cuando los primeros diseños crucen el Invernadero del Palacio de Cristal, Pedro del Hierro no solo presentará una colección: invitará a detenerse, a mirar y a dejar que la belleza penetre. Como un hanami en mitad de la metrópoli.