Nerea, albañila, en una imagen de sus redes sociales.

Nerea, albañila, en una imagen de sus redes sociales. E.E YouTube/E.E

Interiorismo

Nerea, albañila en Australia: "En España estudié Medicina, pero aquí trabajando como albañila cobro 32 euros la hora"

La joven viajó a Australia para ahorrar, pero terminó trabajando en la construcción y cobrando un salario muy superior al que tenía en España.

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La medicina en España atraviesa una situación complicada. A pesar de contar con una formación muy exigente y profesionales muy preparados, las condiciones laborales no siempre están a la altura. La sobrecarga de trabajo, los contratos temporales y unos sueldos que no compensan la responsabilidad están provocando un desgaste cada vez mayor.

Como consecuencia, la fuga de cerebros se ha convertido en una realidad. Cada vez más médicos deciden marcharse al extranjero en busca de mejores salarios, estabilidad y calidad de vida. Algunos continúan ejerciendo en países como Francia, Reino Unido o Alemania, pero otros terminan encontrando oportunidades en sectores completamente diferentes.

Es el caso de Nerea, una joven que estudió Medicina en España y que ahora trabaja como albañil en Australia. Lejos de la bata blanca, lleva casco, chaleco de alta visibilidad y botas de seguridad y, según cuenta, consigue unos ingresos muy superiores a los que habría tenido en su país de origen.

Una decisión que empezó con el MIR

Nerea siempre había pensado que la Medicina era el lugar en el que encajaba y, de hecho, la carrera reunía dos aspectos que le atraían especialmente: el conocimiento científico y el contacto con las personas.

Entró en la universidad convencida de que terminaría siendo cirujana, aunque durante los años de formación fueron otras especialidades las que despertaron su interés, especialmente Geriatría y Aparato Digestivo.

Después de graduarse, trabajó durante unos meses en España. Fue entonces cuando se encontró con una de las primeras dificultades para continuar el camino que había elegido, ya que preparar el MIR requería una inversión económica que no podía asumir en ese momento.

Según sus cálculos, necesitaba alrededor de 8.000 euros para cubrir los gastos de la academia, el alquiler y los meses que tendría que dedicar exclusivamente al estudio.

Ante esa situación, decidió retrasar un año el examen y buscar una alternativa que le permitiera ahorrar.

Australia era un país que siempre le había llamado la atención, así que decidió viajar hasta allí con la idea inicial de quedarse unos cinco meses.

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Amigos podéis hacer lo que os propongáis!! solo hace falta poca vergüenza y ser muy cabezón Un abrazo australiano de la nueva Beyoncé del cemento 💋

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El plan, sin embargo, terminó siendo muy diferente al previsto y lo que comenzó como una estancia temporal se ha prolongado durante más de un año y medio.

Durante este tiempo, Nerea ha pasado por distintos trabajos y sectores. Hostelería, campo y construcción han formado parte de una experiencia que le ha permitido conocer una realidad laboral muy distinta a la que tenía en España.

Ahora, además, se prepara para dar un nuevo paso y probar suerte en las minas australianas.

"Son profesiones cercanas a mi familia y quería probarlas", confiesa en un vídeo de sus redes sociales. Más que entender esta etapa como un cambio definitivo de profesión, la joven la contempla como una oportunidad para salir de su zona de confort, ahorrar dinero y descubrir otras posibilidades.

Una mujer en un sector todavía muy masculinizado

De todos los trabajos que ha desempeñado en Australia, el de albañila es uno de los que más repercusión ha tenido en sus redes sociales. Conseguirlo, sin embargo, no fue sencillo.

Nerea asegura que en algunos procesos de selección el hecho de ser mujer se convirtió en una barrera incluso antes de poder demostrar sus capacidades.

"Cuando saben que soy mujer, muchas veces la conversación se corta", cuenta. Todo ello, añadido a la dificultad de un oficio que nunca había probado y para el cual no tenía experiencia previa.

Nerea tuvo que adaptarse a un trabajo físico, a un entorno nuevo y a unas tareas que no dominaba. Al principio cometía errores y necesitaba más tiempo para completar determinadas labores, algo que ella atribuye exclusivamente a su falta de experiencia.

"Si soy lenta no es por ser mujer, es porque soy principiante", explica. Para la joven, la diferencia no está en el género, sino en el tiempo que necesita cualquier persona para aprender un oficio desde cero.

La construcción continúa siendo uno de los sectores más masculinizados del mercado laboral. En España, las mujeres representan el 11,2% del conjunto de trabajadores de la construcción, según los datos citados del Observatorio Industrial de la Construcción.

La proporción es todavía menor cuando se pone el foco específicamente en los albañiles, donde las mujeres suponen el 8,9%.

"Si tienes ganas, acabas haciéndolo bien. Da igual si eres hombre o mujer", asegura la albañila.

Y precisamente este comportamiento es el que le ha hecho vivir uno de los momentos más sorprendentes durante su primer día de trabajo, cuando llegó a la obra a las siete de la mañana y se encontró con que el supervisor y el jefe tenían dudas sobre su incorporación.

@nereaexplora

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En lugar de marcharse, decidió utilizar sus conocimientos sobre la legislación laboral australiana para defender su posición. Les recordó que, después de haberla hecho desplazarse hasta allí, tendrían que pagarle las horas correspondientes aunque finalmente decidieran no contar con ella.

"Por haberme hecho venir hasta aquí, ya me vas a tener que pagar cuatro horas y te vas a quedar con el trabajo sin hacer", les explicó.

Después, planteó una solución que le permitiera demostrar sus capacidades en lugar de discutir sobre ellas. "A las 11 me dices si te gusta cómo trabajo y me quedo, o si no, me voy a casa", propuso.

La prueba salió adelante y terminó quedándose con el puesto. A partir de entonces comenzó su aprendizaje en la construcción, un trabajo para el que no tenía experiencia previa y en el que, como ella misma reconoce, necesitó tiempo para adquirir soltura.

32 euros brutos por hora trabajando como albañila

Más allá de la anécdota y del cambio de profesión, uno de los aspectos que más ha sorprendido de su experiencia es el salario. Nerea asegura que actualmente cobra alrededor de 32 euros brutos por hora trabajando en la construcción australiana.

La cantidad puede ser todavía mayor en determinados puestos. Según explica, algunos de sus compañeros llegan a alcanzar los 50 euros por hora, una cifra que muestra la diferencia existente entre determinados empleos de la construcción en Australia y los salarios habituales en España.

En una entrevista concedida a Redacción Médica, la joven también ha explicado cuánto ganaba en España cuando trabajaba como médica general realizando reconocimientos laborales. Su sueldo era de aproximadamente 2.100 euros netos al mes.

En Australia, según su experiencia, el salario más habitual que ha tenido ronda los 1.000 dólares australianos semanales, que equivaldrían a unos 2.400 euros mensuales al cambio.

A ello se suma que determinados periodos de trabajo en la construcción pueden generar ingresos notablemente superiores.

Un cálculo publicado por El Blog Salmón permite hacerse una idea de esas cantidades. Según el citado medio, en una de sus últimas nóminas quincenales Nerea acumuló 93 horas de trabajo y recibió 4.465 dólares australianos brutos.

El resultado, según la misma fuente, se tradujo en unos 2.140 euros netos en apenas catorce días. Son cifras que ayudan a entender por qué Australia se ha convertido para ella en una oportunidad para ahorrar mientras descubre otros caminos profesionales.

Eso sí, la comparación no debe interpretarse como una equivalencia directa entre profesiones.

Las condiciones laborales, la fiscalidad, el coste de vida, el número de horas trabajadas y los requisitos de acceso son diferentes en cada país y sector. La propia experiencia de Nerea muestra, sobre todo, la diferencia que puede existir entre determinados empleos y mercados laborales.